El director salió del aula y nos dejo ahí, a siete adolescentes jodidos, sin entender que acababa de pasar o como podíamos ser los siete mejores, cada uno en su matería, del país.
—Wow—dijo Skyler y movió las manos con bastante impresión.
—¿Somos los mejores del país?—pregunto Liam.
Le mire.
—Que era la mejor del país, lo sabía que lo eras tú, aún lo dudo—le dije.
Él me miro entre molesto y divertido.
Aunque le molestara, sabía que Liam era una calculadora humana y que su pasatiempo era intentar descifrar antiguas acertijos que nadie había podido, y aunque no ha resuelto ninguna, lo sigue intentando con gran fuerza y ganas.
—Bajate de la nube—me dijo Jayden y le mire.
—¿Acaso no soy la mejor?—le pregunte y él me miro.
—¿En tocar los huevos? Si—me dijo y le mire molesta—¿En lo demás? No lo creo—añadió.
Me acerque a él con gran determinación, estaba dispuesta a pegarle el mayor golpe que había dado en mi vida y seguramente ese no sería lo suficientemente fuerte para matar sus estupidez, ni siquiera llegaría a un dos por ciento.
—Eres el mayor idiota que conozco—le dije.
Él me miro a los ojos sin tenerme miedo, no debería tener miedo pero le aseguro que me lo iba a tener cuando.
—Deberías empezar a cambiar el repertorio de los insultos—me dijo.
Le mire.
Y él, no dejó de mirarme a los ojos, es más dejo su postura relajada y se tenso para mirarme directa, bueno no tan directamente, ya que, él era más alto que yo, y eso hacía que me mirara con la cabeza apoyada en su pecho para que nuestros ojos tuvieran contacto visual.
—¿Que haremos?—pregunto Dalton,
Me gire quitando toda mi atención de Jayden y dándosela a Dalton.
—¿Quieres ir?—le pregunte.
No me respondió.
—Unos meses sin padres, y pudiendo hacer lo que se quiera—comento Noah—Yo me apunto—añadió.
Le mire.
—A ti no te he preguntado—le dije y me miro.
—No se si te das cuenta, bonita—me dijo Noah y me mire seria, no me gustaba los apodos y menos los que los decían idiotas como ellos que seguramente los usaban porque no se acordaban del nombre de la persona con la que estaba—Este asunto no es solo tuyo, sino de las siete personas que estamos aquí—comento.
Le mire tranquila.
—Seguramente seas la segunda opción, habrá un tercera—le dije.
—Nadia—me grito Emma y la mire.
Sabía que estaba algo enfada por el tema de la pintura así que a nada que hiciera, sabía que me iba a ganar un buen castigo, o en su defecto una charla demasiado horrible.
—No nos pasemos—me dijo y la mire.
—¿Como?—le pregunte sorprendida.
—Por mucho que nos fastidie, Noah tiene razón—me dijo y le mire—Es una cosa de los siete y como bien ha dicho el director, no importa que opción seamos, lo importante es que seamos nosotros, siete alumnos del mismo colegio—comento.
—Estoy de acuerdo con ella—comento Jayden y le mire.
¿Por que mierda hablaba? Quien mierda le había preguntado, o quien le había dicho para que hablara, era tan irritante.
—No digas lo que estás pensando—me dijo Emma y la mire.
Suspire y me senté en la cama.
—Somos menores, lo que queramos no importa—comente y todos me miraron—Debemos hablar con nuestros padres—les dije.
Todos me miraron.
No me importaba coger un avión e irme a la academia Lincon, perderme en ese lugar unos meses y volver con fuerza, o quizás quedarme ahí, olvidarme de todo porque estaba harta de mi familia, era mi oportunidad de huir y quería hacerlo pero no tenía la edad suficiente para tomar la decisión yo sola.
—Te llevo a casa—me dijo Liam y le mire.
—No—le dije.
Suspiro.
—Mi madre esta en tu casa con tu madre, sabía esto desde la mañana y han ido ahí para decidirlo—me dijo y le mire.
—¿Perdona?—pregunte sorprendida.
—Puede que esto sea decisión individual, en el caso de ellos pero en nuestro caso, tenemos que decidirlo entre los dos, porque no van a dejar ir a uno y al otro no—me dijo.
Le mire molesta.
Ahora mi futuro dependía del idiota de mi primo, de que sus padres decidieran que era buena idea ir con él a donde fuera.
—Pues vamos, primito—le dije.
Me levante y Dalton me agarro del brazo.
—¿Estás segura?—me pregunto y le mire.
No, no estaba segura, no porque creyera que me haría algo, era muy consciente de que jamás me haría nada, porque por mucho que yo le odiara, el me quería con todo su corazón, era algo que los dos sabíamos, y que hacía que nuestra relación funcionara. Él me quería con todo su corazón y yo le odiaba, para mantenerle siempre en tensión y ayudarle a crecer como persona, ese era mi trabajo.
—Claro—le dije.
Dalton miro a Liam.
—Puede ser tu prima, pero no me fío de ti, así que ten cuidado—le amenazó Dalton.
Me fuí con mi primo hasta su coche pero no hablamos, por lo menos hasta que llegamos al coche donde nos subimos.
—Debes darle un descanso a Jayden—me dijo mientras arrancaba el coche para ir a mi casa.
20 minutos, 20 kilómetros de agonía.
—¿Tú sabías eso?—le pregunte.
Él me miro.
—Mira la carretera—le dije.
Él negó para mirar mi carretera.
—Sabía que pasaba algo, demasiado nerviosa estaba mi madre pero no sabía él que—me dijo y le mire.
—Espero que no mientas—le dije.
Él río.
—Nadie, yo gano lo mismo que tu con esto y pierdo lo mismo—comentó e hizo una pausa—Es más, pierdo más porque si mi madre me hubiera dicho algo podría haber perdido su trabajo—me dijo.
Le mire, pero no respondí, no creo que pudiera decir nada.
Tenía razón, pero eso no quitaba el hecho de que deseara pegarle por mucha razón que tuviera y que tenía ganas de matar a todo el mundo que me habían ocultado esto.
Creo que he dejado claro que soy bastante maniática, y también odiaba los secretos y mentiras, con todo mi ser.
—Debes darte una pausa—me dijo y le mire.
—¿Que?—le pregunte sorprendido.
—Si vamos a esa academia, deberemos vivir juntos y debes cambiar tu actitud con nosotros para ello—me dijo y le mire.
No entendía nada y menos a que se estaba refiriendo.
—Estamos en enero, y por mucho que nuestras clases acaban de empezar, las clases en la academia no empezaran hasta agosto, por lo que esos meses nos meteran a un instituto de adaptación para ver como ayudarnos a adaptar a las diferencias lingüísticas y las normas—me dijo.
Le mire.
—¿Y tú cómo sabes todo esto?—le pregunte molesta.
—La que es inteligente eres tú, yo solo se matemáticas—me dijo.
Le mire.
—Vale, tiene logica tu idea pero no hace falta que seas un idiota—le dije molesta.
Me miro de reojo.
—Tú lo eres a todas horas—me respondió.
Le mire, y le iba responder, estaba preparando una respuesta ingeniosa para decirsela e irme de ahí cual diva. Pero no lo pude hacer ya que llegamos a mi casa y aparco el coche, saliendo de él, dejándome sin palabras, era la segunda vez en el mismo maldito día que me pasaba y cada vez me gustaba menos.