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1309 Words
Narrado Jayden El colegio Potter, gracioso nombre, era uno colegio que había hecho el que creo la academia Lincon, un colegio en el que se entrenaba y buscaba a los que próximamente entrarían, con becas a la academia. Ya que mayormente los que ahí estudiaban eran personas con demasiado dinero. Las clases eran bastante diferentes a lo que estaba acostumbrado en Australia, por lo que había podido ver, se valoraba más el trabajo diario, el esfuerzo de los trabajos que pedían que un examen, es más, un profesor al presentarse nos conto que en su época de estudiante, paso un mes muy malo cuando enfermo y murió su madre, y suspendió todas los exámenes que hizo pero durante todo el año hizo grandes trabajos, gracias a los cuales aprobó. Nos vino a decir que era imposible que en una hora, alguien probara todo su conocimiento en un papel que eso era un proceso. Por lo que todo sistema educativo que evaluara a los alumnos en un examen de una hora, dos o tres, estaba mal porque un mal día lo tiene cualquiera y eso no nos define. Me cayo muy bien ese profesor, ya veremos como será cuando nos quiera poner un examen y alguien use sus palabras contra él mismo. Tenía las clases típicas, las obligatorias para que me dejaran concentrarme en el deporte, desde matemáticas a ingles, historia y alguna más que aún no había dado pero no me importaban las asignaturas, haría mi mejor esfuerzo en todas. Tras varias horas, tuve una hora de descanso y decidí tirarme en el jardín del colegio a tomar el sol. No había visto a nadie, a cada uno le hicieron centrarse en sus habilidades y nos dividieron, en parte para que nos adaptáramos y no nos metiéramos en líos, no éramos idiotas, lo hacían para forzar la integración. Para mi, ahora debía ser primavera, y aquí invierno pero hacía sol, un enorme sol que calentaba mucho, no hacía apenas frio por lo que amaba este lugar. Me puse a tomar el sol con los ojos cerrados, tranquilo y descansando. Había pasado un fin de semana algo malo al estar varias horas despierto preocupado porque Nadia comiera o durmiera bien, porque el ataque del miércoles fue demasiado. —Jayden—me dijo Liam sentándose enfrente mía. —Dime Liam—le dije sabiendo que venía a decirme algo. La razón era que no estaba Noah con nosotros, y no es que no confiásemos en Noah, sino que había cosa que Liam prefería solo comentarme a mi porque le juzgaba menos que Noah. —¿Crees a Nadia?—me pregunto. Le mire y me senté bien. —Eso no importa—le dije. —Claro que lo hace—me dijo molesto y le mire atento. —Liam, cuenta que pasa y hablamos como adultos—le dije. Liam me miro asustado sin saber donde meterse o que decir. —Ahora solo va hablar contigo porque has dicho que la crees y debes saber que eso es demasiada responsabilidad—me dijo y le mire. —¿Por que dices eso?—le pregunte. Liam hizo una pausa y me mira. —No podemos saber que cosas de lo que ve o dice son reales—me dijo y le mire sin entender nada. —Creo que es demasiado inteligente para diferenciar entre fantasía y realidad—le dije y él negó. —Tiene un trastorno disociativo—me dijo y le mire. La disociación, era cuando una persona no podía diferenciar entre ficción y realidad, cuando una mente estaba tan dañada que ya no sabía que cosas eran parte de la vid ay cuales las ponía su mente. —¿Que?—le pregunte impresionado sin entender nada. —No puedes decirle esto a nadie—me dijo y le mire. —Liam, no puedo contar algo que no entiendo—me queje y él me miro serío. —Cuando Nadia tenía siete años fue secuestrada—me comento y le mire—Por su padre biologico—añadió. —¿Es adoptada?—pregunte sorprendido, Liam me miro serío. —¿Solo te has quedado con eso?—me pregunto molesto y le mire aun sin entender nada—Si, pero ella no lo sabe, su madre biológica cerro la adopción de ella antes de que naciera—me dijo y le mire. —¿Por que?—le pregunte. No entendía como unos padres podían querer tan poco a sus hijos como para dejarlos, no entendía como podían hacerlo cuando ya los conocían pero entendía menos como lo hacían al no conocerlos, no había visto los ojos de su hija y ya había decidido que no la quería. —Según me han explicado, era fruto de un secuestro y violaciones múltiples, un mal recuerdo—comento Liam. —Sigue siendo su hija—me queje. Liam me miro. —Mira Jayden, las razones por lo que esa mujer abandono a Nadia no importan, lo único que podemos hacer es agradecerle porque le dio una mejor vida, porque esta en nuestras vidas y no juzgarla por lo que hizo—me dijo. Asentí, quizás lo del abandono me tocaba demasiado de cerca. —¿Qué le paso?—le pregunte. —¿A la madre? No se—me dijo y le mire. —A la madre no, a Nadia—dije y él me miro. Me importaba bastante poco lo que le hubiera pasado a esa señora, por mi podía estar de monja en un convento de Islandia, o de misionera en Taiti, me importaba entre poco y nada lo que le pasara a esa mujer, si a ella no le importo su hija a mi no debía importarme ella. —Estuvo casi un año secuestrada, no sabemos que le hico pero se que fue demasiado fuerte porque desde ese momento Nadia no puede diferenciar entre sus pesadillas y la realidad—me dijo y le mire. —¿Y las heridas?—le pregunte. —Se las hace sin darse cuenta, es parte de su trastorno, es como que le dan fuerza—me dijo y le mire—Realmente no lo entiendo, es algo demasiado complicado—me dijo. —Pobre—dije. Liam me miro. —Ella no puede saber que lo sabes—me dijo y le mire—Ella ni lo recuerda—me dijo. —Él hombre de la cara quemada, del que nos hablo ¿Es su padre?—le pregunte. Liam asintió. —¿Cómo podemos saber que no la acosa?—le pregunte. —Porque un policía le metió tres tiros en la cabeza—me dijo y le mire—Y esto no es una película de miedo, por lo que ese hombre esta muy muerto —añadió. Le mire. —Supongo que me lo dices para que te ayude a cuidar de ella—dije y él me miro. —No se porque extraña razón, parece que ahora con la única persona que se quiere relacionar y hablar es contigo, eso no me importa, como si quiere hacerte el pino—me dijo y le mire—Solo quiero que este bien—me pidió. Liam quería a Nadia más que a nadie en este mundo, de niños, con siete años, antes del secuestro, recuerdo que eran los mejores amigos del mundo que el uno era el mundo del otro pero algo muy fuerte debió pasar en ese año, porque Nadia se volvía en este ser frío pero lo que me extraña es que tenga esa confianza con su padre, cuando un hombre la hirió. —La cuidaré—dije sin dudarlo y Liam me sonrió en forma de gratitud. Agradecía que se abriera así conmigo pero no sabía como iba poder ocultar esto que sabía.
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