Odiando la Esperanza

2244 Words
Fue mientras comían pastel en el comedor que Lily sintió el primer signo de su cambio. Sintió un extraño y doloroso dolor abdominal en su estómago, y no pudo evitar soltar un suspiro. Los demás se volvieron hacia ella con miradas preocupadas. Un espasmo más intenso hizo que Lily soltara su tenedor y se agarrara el estómago mientras se encorvaba de dolor.    —Lily, ¿estás bien? —preguntó Amanda.   —Sí… solo un dolor raro en mi estómago —explicó mientras la sensación se desvanecía—. ¿Crees que ya está comenzando mi transformación? —Su voz reflejaba preocupación.    —Sí, pero tenemos mucho tiempo para llevarte a un lugar seguro —Eli la tranquilizó.  Eli y Amanda habían planeado llevarla y dejarla en el bosque, donde podría cambiar sin poner a nadie en peligro. La primera transformación de una mujer lobo era dolorosa y prolongada, lo que las hacía extremadamente peligrosas para cualquier persona que no fuera su pareja. Durante su primera transformación, una mujer lobo se encuentra en una posición tan vulnerable que atacaría a cualquiera que pudiera representar una amenaza. Desafortunadamente, no había manera de saber a qué hora comenzaría el cambio porque cada lobo era diferente. Algunos comenzaban a transformarse justo después de la puesta del sol, pero otros podrían transformarse solo después de la medianoche. La transformación de Lily había comenzado temprano, alrededor de las ocho. —Si está comenzando, entonces es mejor que nos vayamos. Te llevaré allí y Eli puede quedarse con Bella —dijo Amanda. Se levantó y empezó a recoger la mesa. —Lily, ¿vas a estar bien? —preguntó Bella suavemente. Parecía a punto de llorar, lo que hizo que Lily se sintiera terrible. —Por supuesto, mi vida —respondió ella, reconfortante. Se levantó de su asiento y se arrodilló frente a la pequeña.  —Solo estoy un poco adolorida, pero voy a estar bien. —¿Lo prometes? —preguntó Bella, con las cejas fruncidas por la preocupación. —Lo prometo —acordó Lily, acariciando suavemente el cabello de Bella. Sin embargo, tuvo que disimular su mueca mientras otro dolor la atravesaba. —Está bien —suspiró Bella con un asentimiento. —Te quiero, mi vida —Lily sonrió a la dulce niña que estaba tan preocupada por ella. —Yo también te quiero. Eres la mejor —dijo Bella, envolviendo sus brazos alrededor del cuello de Lily. Lily la abrazó, tan agradecida de tener a Bella en su vida. —Está bien, Lily, es hora —dijo Amanda, rompiendo el momento. Ella estaba de pie sobre ambas sosteniendo sus llaves del coche y su bolso, mirando a su hija con tanto amor. Lily le dio a Bella un último abrazo y luego se levantó y respiró hondo. El dolor en su estómago se estaba volviendo peor y había comenzado a extenderse a su pecho y hombros. Aún no era tan malo, pero sabía que pronto se volvería insoportable. —Estoy lista —dijo, tratando de sonar valiente. —Volveré pronto, Bella —le dijo Amanda a su hija, dándole un abrazo reconfortante en el hombro—. Papá estará aquí contigo, así que pueden terminar de leer “James y el Durazno Gigante”. Era evidente que estaba tratando de distraer a Bella de lo que pasaba, y parecía funcionar, porque el rostro de su hija se iluminó al pensar en terminar otro libro de Roald Dahl. —¡Genial! Iré a ponerme mis pijamas —se entusiasmó Bella, corriendo hacia su habitación. Eli se rio de su entusiasmo. —¿Quién sabía que la promesa de un libro podría hacer que un niño se metiera en la cama tan rápido? —bromeó. —Bella es especial así —respondió Lily—. Va a ser una genio con cuánto lee. —Dios, espero que sí —dijo Eli en serio. —Ya es una genio —dijo Amanda con orgullo en su voz, y Lily no pudo estar en desacuerdo. Bella era extremadamente inteligente para su edad. —Dudo que pueda dormir hasta que vuelvas, así que no creo que tengamos que preocuparnos por su hora de dormir esta noche —le dijo Eli a Amanda. —Está bien. Puede dormir un poco más tarde mañana y solo llegar un poco tarde a la escuela —respondió Amanda. —Está bien —Eli se volvió hacia Lily con una expresión preocupada—. Recuerda lo que discutimos. Te recogeremos en el mismo lugar mañana por la mañana. Va a ser una larga noche, pero tú eres fuerte —dijo con firmeza, como si fuera un hecho absoluto. Sus palabras fortalecieron a Lily, haciéndola sentir lista para lo que estaba por venir. —Te veré mañana —dijo con un asentimiento decidido. Salió de la casa con Amanda y las dos se subieron al coche juntas. El viaje fue silencioso, lo que Lily apreció porque quería tiempo para pensar. Estaba desesperada por encontrar a su pareja esa noche, pero estaba nerviosa por no hacerse ilusiones. La esperanza era algo peligroso y no sabía cuánta más decepción podría soportar en su vida. Demasiado pronto, estaban conduciendo por un camino de tierra que los llevaba más adentro del bosque. Amanda se detuvo cuando ya no pudieron avanzar más. Había puesto dos linternas en la guantera, una de las cuales le entregó a Lily. Ambas salieron del coche y usaron sus linternas para encontrar un camino razonablemente claro entre los árboles. La luna creciente no daba mucha luz, así que el bosque a su alrededor parecía impenetrablemente oscuro incluso con los haces de luz de las linternas. Habían caminado durante lo que parecía más de quince minutos ya cuando Lily se encorvó de dolor. Su cuerpo se había estado volviendo cada vez más adolorido, pero sentía como si sus costillas se hubieran roto. Gritó de agonía, sin poder soportar el dolor en silencio. —Tienes que irte, Amanda —dijo entre dientes. El dolor solo se intensificaba, y no quería que la mujer estuviera en peligro. —Te veré pronto, Lily. Te prometo que estarás bien —Amanda no se arriesgó a darle un abrazo o consolarla de ninguna manera, incapaz de ayudar a Lily de otra forma que no fuera con sus palabras. Antes de que Lily pudiera responder, otra intensa oleada de dolor atravesó su cuerpo y ella gritó. Oyó a Amanda irse, y aunque Lily deseaba que hubiera podido quedarse para ayudarla durante el cambio, se alegró de que la mujer esté a salvo. Lily todavía tenía la linterna agarrada en su puño, lo cual le dio alivio porque el bosque parecía aún más oscuro y escalofriante ahora que estaba sola. El dolor de sus costillas rotas continuaba irradiando a través de su cuerpo cuando sintió y oyó un hueso en su brazo romperse. Después de otro grito de dolor, su garganta se sintió áspera y sensible, añadiendo otro elemento de dolor a su cuerpo. Deseaba poder desmayarse por el dolor, pero se mantuvo consciente a través de todo–a través de los hombros dislocados, los dedos rotos y en proceso de reformarse, y la elongación de su columna vertebral. Poco a poco, sus sentidos comenzaron a fortalecerse a medida que sus lados lobo y humano finalmente se encontraban. Su vista y audición se volvían más agudas y su sentido del olfato más fuerte. Incluso mientras se retorcía de dolor, no podía evitar asombrarse de cuánto más claro se veía el bosque a su alrededor incluso de noche; de cuán bien sus oídos podían captar incluso el susurro más leve del viento y las hojas, y cómo podía oler el aroma terroso del suelo. Estaba sudando profusamente y acurrucada en una posición lastimosa, cuando oyó pasos acercándose a ella. El sonido parecía excesivamente fuerte con su audición mejorada. Lily se tensó, solo empeorando el dolor en su cuerpo. El sonido de las hojas crujientes la llevó a agarrar su linterna con manos temblorosas y débiles. Barrió la luz a su alrededor, tratando de encontrar la fuente del ruido. —¿Q-quién está ahí? —llamó débilmente. ¿Podría ser mi compañero?, se preguntó. Su compañero ya habría sentido su cambio y podría haberla encontrado. Una figura alta apareció a la vista, haciendo que Lily retrocediera con miedo. Sus huesos alargándose y reformándose dolían con el movimiento, pero el miedo le permitió alejarse de la persona. Incluso con su aguda vista y el haz de luz iluminando su camino, a Lily le tomó unos segundos reconocerlo como Kyle. —¿Kyle? —dijo ella en estado de shock. Él avanzó y se arrodilló junto a ella, acercando sus rostros. Una sensación de calma invadió a Lily mientras sus ojos se encontraban y el dolor en su cuerpo se aliviaba. Sorprendida por su reacción a su cercanía, solo pudo mirarlo con asombro. —No puedo creerlo —susurró él con asombro mientras sacudía la cabeza. Extendió su mano y acarició su mejilla, enviando una chispa cálida y placentera a través de ella. Lily se inclinó hacia su toque, amando cómo su pulgar trazaba círculos en su mejilla. Él era su compañero, no había duda al respecto. La esperanza brilló en su pecho por la forma gentil en que la trataba y la mirada asombrada en sus ojos. El dolor aún estaba presente en su cuerpo, pero se había reducido a un nivel más manejable. Sintió cómo el fémur de su pierna izquierda se doblaba y se rompía en dos, pero esta vez no hizo más que estremecerse. —Realmente no puedo creerlo —repitió Kyle, solo que esta vez su voz tenía un tono duro. Las cejas de Lily se fruncieron en confusión ante el cambio en su tono. —¿Kyle? Él apretó su agarre en su rostro, hundiendo sus dedos en sus mejillas mientras acercaba aún más sus rostros. —No puedo creer que me haya quedado atrapado con una loba como tú como mi compañera —le escupió. Las palabras se le clavaron en el pecho a Lily, atravesándola con su crueldad. Cualquier esperanza que tenía de conseguir un compañero que la amara y adorara desapareció al instante. Su parte loba se marchitó de desesperación ante las palabras odiosas de su compañero, y el resto de ella siguió detrás. No pudo evitar las lágrimas que caían por sus mejillas al darse cuenta de que la vida había sido tan cruel como para crear un vínculo de pareja entre ella y alguien como Kyle. No podía creer que había estado tan perdida en su conexión que había olvidado cómo era él realmente. Quizás había tenido un enamoramiento inofensivo por él, pero después de sus numerosos ataques verbales y el ataque físico del lunes, se dio cuenta de que era el peor tipo de persona. Sus palabras después de descubrir que eran compañeros eran solo una prueba más de que no se podía confiar en él. Eso no significaba que Lily no sintiera la inmensa pérdida de no tener su afecto. —No puedes realmente estar sorprendida de que no te quisiera, ¿verdad? —preguntó cruelmente, aun sujetando su rostro con fuerza. Cuando Lily no respondió, él la empujó. Ella cayó de espaldas y su columna, ya adolorida, se estremeció en agonía. Ahora que su compañero ya no la tocaba, el dolor regresó con toda su fuerza, y ella gritó al caer al suelo. Justo cuando pensaba que el sufrimiento no podía empeorar, Kyle pronunció las cinco peores palabras que un lobo podría escuchar. —Te rechazo como mi compañera —dijo con calma, cortando permanentemente su conexión con ella. El fuego que se extendió por su pecho al escuchar esas palabras, fue cien veces peor que el dolor por el que había estado pasando antes. Se sintió como si él hubiera alcanzado físicamente entre sus pechos y le hubiera arrancado el corazón. Sentía tanta agonía que ni siquiera pudo pronunciar las palabras para rechazarlo de vuelta como quería. En cambio, todo lo que pudo hacer fue gritar sin cesar mientras el fuego crecía y se extendía por ella. En algún momento, Kyle se fue, pero ella ni siquiera lo notó con el dolor paralizante recorriéndola. Sus huesos seguían rompiéndose y alargándose mientras su cuerpo se transformaba en su forma de loba, solo añadiendo a su tortura. Su primer cambio duró horas, y para cuando se había transformado por completo, ni siquiera tuvo el corazón para hacer otra cosa que yacer en la tierra, con los restos de su ropa desgarrada,, y gemir miserablemente. Tenía suficiente energía y curiosidad para inclinar la cabeza y hacerse una idea de cómo se veía como lobo. Tenía un pelaje de color marrón claro que coincidía con el color de su cabello humano, pero sus patas tenían calcetines blancos. Si las circunstancias hubieran sido diferentes, le habría encantado el lindo efecto de que sus patas fueran de un color diferente al de su cuerpo. Así estaban las cosas, no le importaba lo suficiente como para hacer otra cosa que descansar la cabeza de nuevo en el suelo. Todo lo que había deseado era ser amada y aceptada, pero esa esperanza resultó ser su perdición. Se había aferrado con demasiada fuerza a la creencia de que las cosas podían cambiar y estaba sufriendo las consecuencias de ese error. Como una mujer lobo, su vida debería estar apenas comenzando, pero como persona, todo lo que quería era que el sufrimiento se acabara.
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