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Renovando el Contrato

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Blurb

Nadie nunca puede olvidar las cosas buenas que vivió y mucho menos las malas.

La historia aún no termina, pero está por hacerlo.

¿Que ha pasado con Anna?

Todos deben de preguntarse eso. Te invito a leer una vez más está divertida y románica historia de amor.

Trilogía de Matrimonio por Contrato.

El juego ha llegado a su fin...

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Capitulo 1 C.S.
Febrero 7 del 2020, Viernes John Mis mañanas siempre eran tranquilas, silenciosas y aburridas, lo mismo pasaba con mis noches. Todo ha cambiado en solo tres semanas. En poco tiempo he visto como todos han cambiado de actitud e incluyéndola a ella. Se dice que la vida y el universo aveces pueden darte una segunda oportunidad. Yo era testigo de ello, ya que a mi me habían dado mas de una segunda oportunidad y siempre me sentiría agradecido por ello. Todos cometemos errores, no importase el tamaño de este ya que al final seria un error, pero aun a si, siempre había algo para poder arreglarlo. Creo que yo he podido ver todas aquellas señales para arreglar mis problemas y ahora mas que nada, tenia que aceptar esta oportunidad mas que se me daba. También la vida te podía dar muchas sorpresas. Nunca me imagine que pudiese darme una tan buena pero a la vez un poco desagradable. Pero eso no quitaba que no me gustara, ahora tenia todas de poder ganar y hacer que todos mis malos movimientos sean desechos y pueda empezar una nueva vida. Aun que, esta vez tenia un nuevo camino y un nuevo obstáculo, pero aun a si, eso no me impediría que pudiese cumplir mi objetivo. Esta vez, haría las cosas como siempre debieron de hacerse. Seguir adelante y nunca retroceder o pararme en el camino. Las cosas y la historia serian diferentes esta vez. Sostengo el porta retrato con una foto nuestra. La única foto que había en marcado y la única que tenia guardada en llave en uno de los cajones de mi escritorio. Aun recuerdo aquel día que nos hicimos esta foto, tan solo habían sido a unos cuantos días después de hacer negocios con Eduard y justo cuando Anna y yo empezamos a dormir juntos. Un 15 de abril, ella hizo esta imagen cuando nosotros nos encontrábamos en la cama recién despiertos. Yo sonreía mientras la miraba y ella hacia lo mismo pero solo con la diferencia que ella miraba en aquel entonces, a la pantalla de aquel celular. La imagen lo decía todo. Mis ojos brillaban en ese momento cuando la miraba, pero yo en ese entonces aun no veía con claridad lo que hacia y lo que estaba por llegar a sentir por ella. Me di cuenta tarde, pero pude sentir aquel sentimiento invadir todo mi cuerpo para ya no soltarme nunca mas. - Te amo, cariño - pronuncio mientras cierro mis ojos y pego la foto a mi pecho Esta vez no soltaría lagrimas ya que no había la necesidad de hacerlo. Mi amor por ella siempre seguiría presente y la seguiría a donde sea que ella fuese. - Señ... Disculpe. Abro mis ojos al escuchar aquella voz. Miro a la chica sin dejar de sostener la foto. Una nueva y tímida mujer seria a la que estaría cazando. Como el zorro que era, tenia a la mira a mi pequeña oveja. La caza estaba por comenzar. Esta seria mi nueva vida. No, mejor dicho, esta seria nuestra nueva vida. Nosotros tendremos que empezar de cero. Pero esta vez, buscaría nuestro final feliz. .... - Se..e..ñor..John. Una electricidad recorre mi cuerpo al escuchar mi nombre salir de sus labios en un jadeo. Amaba esto, escuchar mi nombre salir de ella era lo único que podía hacer que mi día fuera mejor, ademas que mi nombre se escuchaba tan hermoso al salir de su boca. Sabia lo que estaba haciendo lo era lo correcto y mucho menos cuando nos encontrábamos metidos en mi oficina, pero no podía evitarlo. Ya eran dos semanas desde que ella había entrado aquí como mi supuesta "secretaria personal". Ella no tenia nada de secretaria, pero si tenia algo personal conmigo. Había prometido no volver a decirle mentiras pero fue inevitable no hacerlo. Su condiciones y salud por ahora no eran del todo muy buenas, así que, quería estar con ella la mayoría de el tiempo que se pudiese y que mejor que decirle esta pequeña mentira. También eran dos semanas desde que había estado seduciéndola, acechándola y abusando de mi posición. Este poco tiempo había estado llevándola y trayendo a donde yo quisiera, no la llevaba a casa, pero si la llevaba a almorzar, comer y en pocas ocasiones, a comer una rebanada de pastel o helado. No solo quería que ella me viera como el hombre que se estaba aprovechando de ella, si no, que ella notara mi intereses. Aunque el "aprovechar de ella" no era del todo cierto ya que ella en ningún momento se había estado negando a nada. Ella podía negarse en cualquier momento que lo quisiera y yo me detendría, pero ella hasta el momento no lo había echo y eso solo me decía que a ella no le molestaba que la besase o estuviese cerca. Podía notar que a ella no le molestaba nada de eso, de echo, podía asegurar que a ella le gustaba mi cercanía pero no sabia el echo de el por que, si ella aun no recordaba nada. Pero creía que eso era un avance para nosotros. Abro mis ojos al separarme de ella. Sus ojos hicieron contacto con los míos al instante que ella también abrió los suyos. Mi respiración era agitada al igual que la de ella. Se podía decir que nosotros siempre habíamos estado muy bien sincronizados, tanto que nuestras respiraciones lo estaban y hacían que nuestros pechos se tocasen el uno al otro. Mis dedos recorren su frente hasta su pómulo al ver un mechón cubriendo un poco su ojo. La tenia enfrente mio, podía estar con ella de nuevo y empezar una nueva vida. Eso era lo que yo quería, pero nunca quise que esta fuera la manera para poder lograrlo. - El golpe en su cabeza fue demasiado fuerte, por el momento esa es la única opción por la cual ella no recuerde nada - Amnesia. Lo mencione antes, la vida puede darte muchas sorpresas y una de esas era esta. No quería perderla y tampoco quería que ella tuviese esta enfermedad. Pero prefería mil veces verla no recordar nada a no verla mas. Los recuerdos van y vienen, yo podía hacer que ellos volviesen si es que seguía pegado a ella, la cuidaba y trataba de comportarme como solía hacerlo. Ha esto me refiero que no podía comportarme de el todo como lo era ya que tenia que limitarme a referirme a ella como solía hacerlo o hacerla mía. De un momento a otro siento como su cuerpo tiembla un poco debajo de el mio. Sus ojos no dejaban de moverse, era como si estuviese mirando cada facción de mi rostro. Sentí como sus temblorosas manos subieron a mis hombro y los sostuvieron con fuerza. Aquel cosquilleo en mi estomago apareció y las ganas de volver a pegar mis labios a los de ella también lo hicieron. Entre cerré mis ojos un poco al ver que ella los cerro. No importa como los demás lo viesen, si yo estaba abusando de mi posición o de ella. Ellos no veían lo que yo podía. Tal vez había perdido la memoria pero podía notar que aquel sentimiento de quererme cerca de ella aun no. Nuestros cuerpos eran como un juego de puzzle, ellos debían de estar juntos para poder completar todas las piezas. Cerré por completo mis ojos al pegar mis labios a los de ella. Por la manera en la que ella estaba actuando y por la sensación que estaba corriendo por todo mi cuerpo, sabia que este beso no seria como los anteriores. No seria un beso salvaje o uno en donde yo este metiendo mi lengua, este seria aquel beso que toda pareja se daba al quererse mostrar todo el amor que se tenia uno al otro. Sus manos recorrieron mis hombros hasta llegar a rodear mi cuello, pero esta vez con todo aquella seguridad que ella solía tener al estar conmigo. Sostengo sus mejillas para profundizar aquel lento beso. Podía sentir aquella electricidad recorrer todo mi cuerpo por el momento que estaba teniendo. Siempre llegue a pensar que nosotros teníamos que tener contacto entre nosotros mismos para poder revivir aquella llama que nos unía y en estos momentos era lo que estaba sucediendo. Revivíamos todos aquellos momentos que estábamos teniendo. Sus manos volvieron a bajar a mi pecho, y de un momento a otro, nuestro beso se detuvo por aquel pequeño empujón que ella me dio. No iba a poner resistencia para poder seguir aquel beso ya que, como lo había mencionado antes, yo pararía en el momento que ella me lo pidiese. - Suficiente - pronuncio en un suspiro Su voz había salido tan a la ligera y directa que era como si de un momento a otro ella había recuperado su memoria. - Quise decir - vuelve a pronunciar para después tragar un poco de saliva Sus manos volvieron a hacerse puños mientras sostenían mi camisa. Aquella timidez había vuelto de nuevo. Suelto una corta risita mientras me acerco a ella y dejo un corto beso. - Esta bien - solté en un suspiro mientras cerraba mis ojos y empezaba a acariciar su nariz con la mía Quería que ella fuera de esta manera, que ella me detuviese en el momento que ya no pudiese mas o que se negara. Pero, todo a su tiempo. Abrí mis ojos de nuevo al sentir que sus labios esta vez dieron la iniciativa de dejar un corto beso en los míos. Una corriente recorrió mi cuerpo al ver aquel brillo en sus ojos. Se veía tan decidida de lo que acaba de hacer y tan confiada que hizo que mis pelos se pusieran de punta. Era como si estuviese mirando a la mismísima y verdadera Anna. Pude a ver pronunciado una o cualquier palabra, pero nosotros ya habíamos tenido demasiado tiempo para nosotros solos y eso lo supe cuando la puerta se abrió de golpe sin ser antes tocada. Anna y yo volteamos de inmediato a nuestro costado. Parados en la puerta mirándonos como yo me encontraba sobre Anna mientras esta se encontraba tendida en el sillón, se encontraban Thomas y James mirando la escena con sus cejas elevadas. - ¿Interrumpimos? - pronuncia Thomas mientras ladea su rostro - Cierren la puerta - contesto mientras ruedo mis ojos Estos dos solo asienten en silencio mientras dan unos cuantos mas para entrar por completo a la oficina y cerrar la puerta como lo había pedido. Me levanto de mi lugar haciendo que pierda todo aquel contacto que estaba teniendo con la chica. Rápidamente extiendo mi mano hacia ella al estar de pie. Anna me mira por unos segundos hasta que pasa a mirar de reojo a los chicos. Sus mejillas se empezaron a colorar al instante de a verlos visto. Sonreí de lado al ver que ella se empezaba a apenar por la manera en la que aquellos dos chicos nos habían encontrado. Al final acepto mi mano. Era divertido ver como ella se avergonzaba por cualquier pequeña cosa, algo que antes no lo veía. Ella bajo su mirada a nuestras manos al momento que yo las entrelace. Pude ver una pequeña sonrisa asomarse en sus labios, lo que provoco que la mía se anchara aun mas. - ¿Podemos hablar? - pronuncia James interrumpiendo el corto momento que estábamos teniendo de nuevo Anna y yo - Por supuesto - contesto mientras volteo a mirarlo - adelante - apunto a dos sillas que se encontraban enfrente de mi escritorio sin dejar de sonreír - A solas - dice Thomas mientras cruza sus brazos Fruncí mi ceño un poco al ver sus reacciones. A los segundos pude sentir como la mano de Anna empezó a soltar la mía con lentitud lo que provoco que yo voltease a mirarla. - Iré a preparar café - pronuncia la chica mientras sonríe de labios cerrados Eso hizo que mi ceño se frunciera aun mas ya que nadie había pedido aun nada. En ningún momento dejo de mirarla y en ningún momento ella decidió voltear a mirarme. Ella simplemente siguió con el camino hacia la puerta con aquella excusa que había dado. No entendía por que ellos me pedían que habláramos a solas. En estos días habíamos hablando todo enfrente de ella que no había de que preocuparnos, hasta podría decir que estuvimos hablando algunas cosas en las que ella estaba involucrada y aun a si nunca le pedimos que saliera. Ella no recordaba nada así que, era lógico que no nos preocupáramos demasiado por lo que decíamos ya que sabíamos que ella no entendería del todo las conversaciones mientras mantuviésemos por de fuera el mencionar su nombre. Cierro mis ojos unos segundos después de ver a la chica salir.  - Sentémonos - pronuncio mientras apunto de nuevo hacia el escritorio  Los dos chicos esta vez asienten y sin mencionar nada mas, caminan hacia las dos sillas que se encontraban enfrente de el escritorio.  Sabia que solo había una buena razón por la cual ellos pedían que habláramos a solas y aquella razón era por que esta vez tendríamos que hablar de algo con urgencia y en lo que Anna estaba involucrada.  No era el único que se preocupaba por ella, todos lo hacíamos pero cada uno tenia su diferente manera de hacerlo. Ellos preguntaban por ella y la veían en ocasiones, mientras que yo procuraba estar el mayor tiempo con ella. - ¿Que pasa? - pregunto mientras sostengo el respaldo de mi asiento  - Sabes lo que pasa - contesta de inmediato Thomas mientras cruza de nuevo sus brazos - estas pasando tus limites, John.  Mis limites. No creía que los estuviese pasando de el todo ya que los dos estábamos accediendo. Aunque ella no lo recordase, ella en ningún momento se negó a que yo la besara y tampoco menciono que no le gustase. Pero lo mencione antes, ellos no entenderían este tipo de cosas ya que ellos solo veían lo que yo hacia pero no el limite en el que ella estaba accediendo. - Somos prometidos así que puedo besarla o robarle un beso en el momento en el que yo lo quiera - contesto mientras me dejo caer en mi asiento  - John - pronuncia James en un suspiro - debes de entender que ella no recuerda nada, así que, ustedes por el momento no son mas prometidos hasta que ella vuelva a recordar todo.  Ellos tenían razón, Anna no sabia nada sobre nosotros de echo ella pudiese pensar que yo tan solo me aprovechaba de mi posición para hacer lo que quisiese con ella, como mi "empleada". Pero yo no la veía como una empleada ya que ella nunca fue una empleada para mi, si no, fue, sera y es mi mujer.  Eso era lo único que ella era para mi, pero por el momento tenia que fingir que ella simplemente era una simple empleada de la cual yo estaba tratando de seducir. No era fácil para mi tratar de verla como una empleada mas, pero no se me dificultaba seducirla y hacer que ella cayese a mis toques para poder terminar besándonos, pero tampoco podía seguir haciendo esto tan seguido. Tal vez lo único que debía de hacer era ir mas lento, dejar que su mente descansara y que ella pudiese abrirse por si sola conmigo hasta que nosotros pudiésemos volver a estar juntos de nuevo. - Esta bien - suelto en un suspiro  Por ahora tendría que seguir su consejo para poder hacer que esto funcionase. Anna tendría que volver a recuperarse y estar conmigo. .... Suelto un suspiro al estacionar el auto enfrente de aquella casa en la que ahora Anna se encontraba viviendo.  Aun no podía entender la razón por la cual había olvidado por completo a todos y a su familia, pero no había olvidado a aquella pequeña familia de la cual estaba seguro que ella tenia tiempo sin verlos.  Todo era muy distinto ahora. Ella ya no vivía mas con sus padres, no podía estar metida en el departamento con sus amigos o estar viviendo conmigo ya que ella no recordaba a nadie, pero si podía estar y vivir con aquellas tres personas. - Hemos llegado - pronuncio mientras volteo a mirarla con una sonrisa de labios cerrados  - Gracias - contesta sonriendo de la misma manera  Mis mañanas y noches siempre eran muy tranquilas, pero eso termina cuando llegaba a la oficina ya que ella siempre se encontraría ahí esperando por mi. Quería pasar mas tiempo con ella, pero el poco tiempo en el podíamos estar juntos en la noche era en este, en el que yo la traía a su nuevo hogar y en donde tenia que despedirme de ella para poder regresar de nuevo a aquel silencioso departamento.  - Le agradezco que me haya traído de nuevo a casa - dice mientras pasa un mechón de su cabello por detrás de su oreja  Aunque fuese de noche podía notar como sus mejillas se encontraban coloradas. Sonrió de lado  mientras dejo caer mi cabeza sobre el cabecero de el asiento. - No tienes que agradecer, hago esto por que lo quiero hacer y por que quiero que llegues a casa sana y a salvo.  Elevo mi mano hasta llevarla a su mejilla. Sus ojos se cerraron de inmediato al sentir mi toque. Mañana seria el ultimo día en el que nosotros pudiésemos estar juntos. Los domingo solía pasarlos con Anna acostados en la cama, pero ahora con esto, se podría decir que ahora los odiaba ya que era aquel día en el que no podía verla. - Debemos de bajar - pronuncio sin dejar de acariciar su mejilla  Ella solo asiente sin dejar de tener sus ojos cerrados. Podía notar como ella estaba disfrutando de mi toque y de las caricias que estaba dando en su mejilla.  Si los demás tan solo viesen este momento entenderían todas las razones por las cuales yo la besaba y la llevaba conmigo a todos lados. Pero eso no sucedería ya que ellos solo verían aquel lado en el que yo me aprovechaba de ella. Quería seguir acariciando su mejilla pero lo que mas quería en estos momentos era escuchar salir de sus labios pidiéndome que nos fuésemos de aquí y pasáramos la noche juntos, pero sabia que eso no iba a suceder. Este momento era maravilloso y no solo era para mi si no, que también para ella. Los dos lo disfrutábamos a nuestra manera. - Es hora - pronuncio en un susurro  Los ojos de Anna se abren en el momento que mi mano se aleja de su mejilla. En segundos pude ver como esta sostuvo mi mano haciendo que volviese a su mejilla. - Un poco mas - susurra mientras ladea su rostro  Su reacción me había sorprendido, pero al escuchar aquellas palabras lo único que pude hacer fue sonreír y asentir mientras volvía a empezar con las acaricias.  Tal vez yo no era el único desesperado por tenerla cercas.

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