Capitulo 2 C.S.

3912 Words
Febrero 8 del 2020, Sábado Anna  Nuevo día, nuevos recuerdos que haré. Esas palabras me las había estado repitiendo desde aquel día que había despertado.  - Cariño -  Aquellas palabras aun seguían grabadas en mi cabeza. No podía olvidarlas y aun menos cuando el propietario de aquellas palabras había sido nada mas que el señor John.  No sabia la razón por la cual el las había dicho cuando abrí los ojos, el por que el se encontraba conmigo y lloraba. De echo, no entendía la razón por la cual su familia se encontraba conmigo cuando mi familia no lo estaba.  Sentía que mi vida era un poco fuera de lo común. Desde aquel momento en el que no vi a mi familia y vi a su familia por completo, sentí que había algo de lo cual todos ellos me ocultaban.  Podría simplemente hacerle la pregunta a mis padres y hablar sobre aquel tema, pero sabia que saldrían con aquella típica respuesta.  -Ellos estaban presente por que no solo eres su trabajadora estrella, si no, que también te ven como parte de la familia. - Quería saber lo que ellos me ocultaban y sobre todo averiguar lo que aquellas palabras significaban para que ellos la repitieran cada vez que pudiesen. - Anna - alarga la niña  - ¿Si? - contesto de la misma manera  - ¿Podrías dejar de mirarte tanto en el espejo y dejar que yo pueda mirarme?.  Ladeo mi rostro mientras miro a la niña a través de el espejo. Ella al igual que yo, llevaba un vestido de color crema. La única diferencia de entre estos dos era su estilo, mientras que ella llevaba uno suelto y cubierto de flores, yo llevaba uno ajustado y liso.  No sabia por que de un momento a otro empezaba a utilizar vestido y aun mas en un día sábado, pero sabia que ella debía de estar muy contenta por algo, al igual que yo. Hoy era un día mas en el que tenia que ir a trabajar y una semana mas en la hoy seria el ultimo día en el que vería al señor John y eso solo hasta que llegase el lunes de nuevo. Desde que lo había visto por alguna razón me había hipnotizado con tanta facilidad que cada vez que el tocaba mi mano o mejilla, me era inevitable no tener que cerrar los ojos. Su toque simplemente me tenia fascinada e hipnotizada.  No sabia la razón por la cual esto sucedía pero por alguna razón me agradaba el tenerlo cerca de mi, aunque eso fuese lo incorrecto por ser una simple empleada mas. - Adelante, es todo tuyo - pronuncio mientras doy un paso aun costado  Sonrío al ver a Sofi sonreír y bajar de la cama de un salto. Aun no podía creer como es que yo tenia una hermana y una pequeña.  Sofia no era tan pequeña pero lo era para mi. Ella era mi pequeña hermana a la que cuidaría y protegería de todo aquel mal que rodea este mundo. Quería que ella siempre fuese feliz y para eso debía de cuidarla. - ¿Por que te veías tanto en el espejo? - pregunta la niña al momento de ella llegar a el  - Tan solo quería revisar que todo estuviese en su lugar - contesto mientras empiezo mi cama hacia la cama  - ¿Saldrás con John?. Volteo a mirarla por encima de mi hombro, ella ya se encontraba mirándome a través de el espejo con sus cejas elevadas. ¿Saldría con el? No lo creo, pero hoy tendría una cena con unos nuevos inversionistas así que no quería perder esta oportunidad de poder vestir de esta manera. Esto no lo hacia por el, si no, por la imagen de la empresa ya que un empleado es el que da la imagen mas destacada que el mismísimo jefe.  - Señor John - pronuncio mientras la apunto  Aun no podía creer como es que solo ella tenia aquel valor para decir su nombre, cuando yo era la única que recibía aquellos besos y acosos que tenia por parte de el. Dudaba que ellos se conociesen y que el le haya dado aquella autoridad, pero si el lo había permitido hacerlo con ella. ¿Por que yo no hacerlo?.  No lo haría, pero me encantaría que el me pidiese que simplemente le hablara por su nombre. .... Anna del pasado.. Suelto un suspiro ignorando las palabras de él chico. Lo amo, amo demasiado a John y lo aprecio demasiado que aveces no podía creer como es que de esos delgados y rosados labios pudiesen salir alguna que otra estupidez. El me pedía que viera el lado bueno de todo esto que estaba pasando, pero yo no podía hacer eso ya que no había uno. Por mas que lo quisiese o intentase hacer, no lo encontraría por que no lo había. Tener un accidente, estar casi muerta y al final despertar con amnesia, no le veía nada de sentido a todo eso y tampoco veía lo bueno de todo. Tan solo el que ella haya podido despertar de nuevo, pero hasta ahí no había algo mas. - ¿Como esta ella? - pregunto al momento que John se calla  J.P- Se encuentra bien,por ahora ella se esta quedando en la casa de aquella familia que alguna vez la ayudo, pero hasta ahí todo ha ido bien - contesta el chico para después soltar un suspiro  Solo me limito a asentir mientras lo imito. Debía de ser muy difícil para él, el tener que soportar verla cada día y que no lo recuerde y tenerla que ver irse a casa de alguien mas y que no fuera a la de ellos.  Miro con determinación el rostro de John de el presente. No era viejo, tampoco podía decir que aun seguía viéndose tan joven como hace dos años, pero podía decir que en estos dos años el había madurado un poco.  Su rostro se mostraba cansado pero fresco. No habían ojeras debajo de sus ojos y mucho menos arrugas, pero sus facciones empezaban a hacerse mas maduras. El empezaría pronto a verse como John, si es que John no se adelantaba y sus facciones maduraban aun mas.  J.P - Adelante - pronuncia el chico mientras desvía su mirada hacia la puerta  Por inercia John y yo volteamos de inmediato para poder ver a aquella persona que entraría por aquella puerta. Habían pasado algunas cuantas semanas de la ultima vez que la había podido ver y hasta el momento aun no podía verla. - Buenos días - dice la chica al entrar a la oficina y vernos dentro - perdone que lo haya molestado señor, me retirare de inmediato y lo dejare con sus visi.. J.P - No es necesario - contesta John interrumpiéndola - de echo esperábamos por ti - dice este mientra se levanta de su asiento - Anna, quiero presentarte a Joel y a Lu, son amigos íntimos míos y me encantaría que también fueran tuyos. Anna solo asiente con una sonrisa de labios cerrados mientras empieza de nuevo a caminar pero esta vez con dirección hacia nosotros.  Ella se veía radiante. Su cabello era un poco mas largo y estaba decorado por un flequillo. Sus mejillas se encontraban coloradas y sus ojos brillando, como si estuviera avergonzada pero a la vez alegre de aquellas palabras que el chico acababa de decir.  No sabia por que aquella reacción, pero había podido notar como sus ojos se iluminaron en el momento que vieron a John del presente. Era ese mismo brillo del que yo cientos de veces veía en los ojos de John. A.P - Un gusto, soy Anna, la asistente personal de el señor John - dice la chica mientras extiende su mano hacia John  - Encantado de conocerte, John nos ha hablado maravillas de ti - contesta John sonriendo mientras sostiene su mano  Noto de nuevo como sus mejillas toman un color mas rojizo. Volteo a mirar a John del presente con las cejas elevadas.  Quería saber lo que había ocurrido en este corto lapso para que ella reaccionase de esa manera cada vez que lo miraba o hablaban de el.  El chico solo se encoje de hombros sin dejar de sonreír. Ruedo mis ojos mientras vuelvo mi mirada hacia aquella chica que era demasiado familiar para mi, pero yo una desconocida para ella. Sonrió de inmediato al ver a la chica mirándome. Extendí mi mano solo un poco con aquellas mismas intenciones de querer sujetar la suya por unos cuantos segundos, pero nada de eso pudo suceder ya que un dije adornando su cuello capto toda mi atención. Mismos colores, un mismo collar, pero un diferente diseño al que llevábamos John y yo. Mi ceño se frunció mientras que llevaba mi mano hacia aquel collar. Debía de ser una mala broma lo que estaba sucediendo y si no era así, entonces yo debía de estar dentro de un mal sueño del que debía de despertar. Ella no debía de llevar uno de estos. .... Anna  Aun con el ceño fruncido, seguía mirando aquellos papeles el señor John. No sabia que era lo que había sucedido y por que aquella mujer había reaccionado de aquella manera al ver mi collar. Pero algo que si sabia, era que el señor John no había dejado de tener su ceño fruncido desde que sus visita se había tenido que ir repentinamente y sin siquiera despedirse formalmente. Lo miro de reojo por sexta vez. El se encontraba distante hacia mi y podía notar que también le incomodaba mi presencia ya que tuvimos dos ocasiones en los que nuestros ojos se encontraron y el siempre los aparto de inmediato . - Hoy es la reunión con los Rodriguez ¿cierto? - pronuncia sin mirarme  - Si, señor -contesto de inmediato - aunque no es del todo con el señor, sino, con una de sus empleados - digo mientras junto mis manos en un solo puño  Por alguna razón empezaba a sentirme nerviosa y a la vez emocionada. Había tomado demasiada dedicación el día de hoy en mi maquillaje y vestimenta para esta cena, que quería que el lo notase y me dijera algo por todo aquel esfuerzo que había echo. No solo quería aquello, sino, quería estar con el, quería que el volviera sujetar mi rostro e hiciera caricias como la noche anterior. No era correcto que yo quisiese aquello de mi propio jefe, pero aquella electricidad siempre aparecía cada vez que sus manos me tocaban. Era tanto lo que sentía, que la noche anterior lo detuve de querer soltar mi rostro. Yo simplemente quería que él me notase y no como a una empleada para uno noche, si no, como una mujer. Pero aquello no sucedería ya que entre el empleador y la empleada no podía a ver nada mas que una simple aventura o una relación de trabajo. Esa era mi realidad. - La reservación esta hecha a las ocho de la noche - pronuncia al ver que él ya no volvió a pronunciar nada mas  - Ya veo - asiente - gracias por la información - dice mientras voltea a mirarme después de un largo tiempo - por ahora solo necesito que termines con los papeles de ayer y tu trabajo habrá terminado el día de hoy. - ¿Disculpe? - pronuncio mientras frunzo mi ceño - ¿no le mencione hace algunos segundos que habrá una reunión por la noche? - digo mientras paso a enarcar mi ceja  - Lo hiciste, pero yo también te he mencionado que tu trabajo terminara en el momento que termines con aquellos papeles - contesta mientras cruza sus brazos  De nuevo, aquella indiferencia y distancia entre nosotros estaba empezando a aparecer de nuevo. Aunque el no lo pronunciara con aquellas palabras directas, pude notar lo que me estaba diciendo con aquellas palabra cubiertas.  Abrí mi boca un poco para poder dialogar con él y decir algo mas de lo cual me pusiera dentro de aquella reunión y que nosotros estuviésemos a solas, pero este empezó a negar haciendo que yo la cerrara en segundos. - No es necesario que me acompañes, conozco a la persona con la que me encontrare ya que es una amiga de años - sonríe de labios cerrados - así que, cuando termines con tu trabajo te pediré que le notifiques a la señorita Kate que me encantaría que nos encontrásemos una hora antes. Los trabajadores eso eramos, solo unos simples empleados que tenían que seguir las ordenes de su empleador. Si el decía no, era no. Suelto un suspiro largo y pesado mientras llevo mi mano hacia mi oreja para poner un mechón de cabello detrás de ella. No podía simplemente ponerme a su altura y pedirle o rogarle que me llevase.  Sentía que algunas personas me veían como una fácil por el puesto en el que estaba y por el echo de que siempre me encontraba pegada a él. Si yo hacia algo como eso, estaría aceptando que yo era una fácil y aventada. - Iré por un café ¿desea uno? - pregunto mientras me levanto de aquella silla en la que me encontraba sentada y enfrente de el  - Tu siempre sabes el momento adecuado - contesta mientras me apunto  No era como si lo supiera, simplemente tomaba café en el momento en el que sentía que mi garganta pedía tomar un poco de cafeína o alguna sustancia amarga.  Había buscado alguna sustancia amarga dentro de aquí que me satisfaciera lo que la cafeína no podía, pero hasta el momento solo aquello era lo único que había para poder satisfacer mis necesidades. - No tardes - pronuncia al verme dar la vuelta y empezar a caminar con dirección hacia la puerta  No contesto, solo asiento sin dejar de caminar. Por alguna razón empece a sentirme rechazada y con aquel sentimiento de querer tomar algo mas amargo y fuerte que un simple café.  Empezaba a sentirme sofocada y sentía que si me quedaba un minuto mas con él dentro de aquella oficina, iba a explotar a llorar por alguna y extraña razón. Miro a mi alrededor al ser recibida por el silencio al salir de la oficina. De nuevo empece mi camino hacia el comedor.  Algunos asientos se encontraban solos y otros se encontraban siendo ocupados por algunos empleados que aun seguían trabajando en lo que sea que se encargaban. Todo era silencioso, eso lo había pensado desde el momento que había puesto un pie dentro del edificio. Sentía tranquilidad por aquel silencio pero a la vez, alterada ya que por alguna razón quería ver que todos se moviesen de un lado a otro sin control y sin mirar en donde pisaban o quien pasaba por su costado. Mi cuerpo pedía movimiento y adrenalina dentro de esta tranquilo edificio. Entro a aquel comedor solitario que solo era ocupado en ocasiones por unos cuantos empleados y por mi. Mis ojos de inmediato identificaron nuestras tazas. De color n***o y con una estructura de una media luna, eran nuestras tazas. Era mas que obvio que eran unas tazas a juego, pero aun no podía entender la razón de aquello y el quien había sido el que había pedido algo como esto. Si, él o yo. Las sostengo una vez que enciendo aquella maquina de café. El olor a este empezó a inundar aquel cuarto al instante.  Por alguna razón no me gustaba aquel olor, pero tampoco me desagradaba simplemente era un olor del que no era tan fanática aunque tomase mucho de aquello. Volteo a mirar por encima de mi hombro al escuchar que la puerta vuelve a se abierta y esta vez no por mi.  - Hola - pronuncia el chico  - Hola Jefry - contesto con una sonrisa de labios cerrados  Este sonríe de la misma manera mientras suelta la puerta para que sea cerrada por si sola. Jefry, el era uno de las dos personas con las cuales había hablado un poco en esta estadía de mi regreso al trabajo. La segunda persona había sido Teresa, la secretaria general de el señor John. Eso era otro asunto que aun seguía también sin entender. Dos mujeres con el mismo puesto ¿En que se beneficia el esto?. - ¿Vienes por uno? - pregunto apuntando a las tazas a las que estaba por servir un poco de agua. Este asiente mientras se apoya sobre la barra que nos separaba - en un momento te lo preparo - contesto mientras me vuelvo a desviar mi mirada para sostener otra taza mas   - ¿Como haz estado? - pregunta rompiendo ese pequeño silencio que teníamos  - Bien ¿y tu? - contesto mientras vierto un poco de agua a cada taza  - Bien - contesta para después soltar un suspiro  - Ya veo - pronuncio mientras sostengo la cafetera - todo se encuentra tranquilo como siempre - comento antes de que aquel silencio vuelva a nosotros - aunque - alargo - no lo recuerde, pero no creo que sea necesario recordar algo como eso ¿cierto? - comento mientras me doy la vuelva con una sonrisa de labios y su taza en manos  Tan solo necesite dar unos cuantos paso y extender aquella taza para poder verla en sus manos. - Gracias - dice al momento de sostenerla  - No hay de que - contesto mientras retrocedo sin dejar de mirarlo  - Me encantaría hablar de un tema contigo - dice mientras lleva aquella taza a sus labios  - Claro - contesto mientras elevo mi mano un poco para que pueda proseguir  - Entiendo que no recuerdes nada, pero ¿No crees que es muy raro que ni siquiera puedas recordar o sentir un poco de nostalgia al sentir este ambiente? - pregunta mientras eleva sus cejas. Abro mi boca un poco pero la vuelvo a cerrar al escucharlo de nuevo hablar - solo digo que es un poco extraño que no recuerdes ni una pizca de nada y que nadie recuerde a verte visto en este lugar - dice mientras hace una mueca  - ¿Nadie? - pronuncio mientras frunzo mi ceño  - Nadie - repite para después soltar un suspiro - pero hay alguien que menciono que en un momento de el año pasado, hubieron solo dos mujeres las que entraron a la oficina del presidente.  - ¿Y quienes son ellas? - pregunto mientras cruzo mis brazos  No podía creer lo que él estaba diciéndome tan fácilmente y no cuando mencionaba que hubieron dos mujeres que entraron a aquella oficina. Yo debía de ser una de ellas. - El menciono que su antigua secretaria entraba con frecuencia a su oficina y que solo llego a ver una mujer mas dirigirse a ella, pero a esta solo la llego a ver una vez - dice mientras deja su taza a un costado de el - creo que menciono que era su prometida, ya que la vio cargando con algunas invitaciones.  Desde que desperté nunca llegue a imaginar que algo como esto fuese a sucederme. Había puesto mis ojos en un hombre comprometido, uno del cual estuve esperando con ansias que me besara y acariciara de nuevo el día de hoy. Ahora entendía por que algunas personas me miraban de aquella manera. Yo era una fácil.  Cierro mis ojos mientras sostengo con un poco de fuerza aquella orilla de la barra de la cual aun seguía recargada. - ¿Te encuentras bien? - escucho que pregunta el chico. Solo me limito a asentir - no quería que te pusieras mal, tan solo te lo mencionaba por que llevo tres años trabajando en este lugar.  Si sus palabras fueran ciertas y él no quería que yo me sintiera de esta manera, entonces ¿Por que me lo mencionaba? ¿Que era lo que el quería que viera y me diera cuenta al decirme todo esto?  - Y terminaras saliendo de aquí con ellos si vuelves a pronunciar alguna palabra mas. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo al escuchar la voz de otro hombre mas. Abrí mis ojos de inmediato para encontrarme con un chico apoyado sobre el marco de la puerta con los brazos cruzados. - ¿Que hacen aquí? ¿Acaso no tiene trabajo? - dice el señor Thomas mientras eleva sus cejas  No sabia si aquellas palabras solo eran dirigidas para mi o para los dos, pero por su manera de mirarme, pude deducir que el me estaba pidiendo que me retirase y me fuera a poner a trabajar. - Con permiso - pronuncie para después sostener aquellas dos tazas  A pasos grandes salí de aquel pequeño lugar, sin dejar de sentir aquella pesada mirada sobre mi. Esta era la primera vez que sentía y veía aquella mirada pesada en los ojos del señor Thomas.  Tal vez Jefry tenia razón y yo no pertenecía a este lugar. Yo nunca debí de tocar aquellos labios y tampoco poner un pie dentro de este edificio.  Había una rozan por al cual él me había mencionado todo aquello. Tal vez la respuesta era tener que irme de este lugar y alejarme de todos ellos. Alejarme de todo lo que pudiese hacerme mal. Cierro mis ojos al escuchar las tazas caer de mis manos al momento que choco con algo duro. Un gruñido hace que abra sus ojos y mire con lo que acababa de chocar. Enfrente mio se encontraba el señor John mirando su camisa.  Esta era la primera vez que me importaba poco sus reacciones y que tal vez haya manchado aquella camisa que debió de costarle tal vez dolares. Nada de eso me importo al ver aquellas tazas de juego echas trozos.  Me acuclille importándome poco que el vestido se me subiese un poco y que pudiese cortarme. Poco me importaba todo lo que estaba pasando a mi alrededor, ya que aquellas tazas por alguna razón habían captado demasiado mi atención. El verlas en buen estado hace unos segundos y verlas ahora echas trizas, hacían que me sintiera de esa manera. Como si yo estuviese pasando por la misma situación.  Mis dedos apenas pudieron tocar aquella textura de lo que fue la taza, cuando un manotazo hace que aleje mi mano con tanta rapidez que provoque que mi dedo anular reciba una pequeña cortada.  Mi dedo no tardo en desprender aquel liquido rojo y hacer que lo cubriese. Lo mire por unos segundos hasta que volví a fijar mi mirada en aquella persona que aun seguía enfrente mio.  El señor John me miraba con una mezcla de sorpresa y arrepentimiento por alguna razón. No entendía la razón por la que él me miraba de aquella manera, pero por alguna razón quise alejarme de él.  Quise huir por primera vez de el y que no me pudiese tocar mas. Por alguna razón quería que todo esto terminase.  - Lo siento - pronuncio en un susurro  No conteste, solo me limite a negar y ponerme de pie mientras lo seguía mirando. El nudo empezaba a formarse en mi garganta y mis ojos empezaban a picar con aquella intención de querer derramar lagrimas.  - No puedo mas - pronuncie en un hilo de voz  Aquel hilo que hizo que yo me rompiera como aquellos vidrios. La única diferencia de ellos y de mi, fueron que yo si pude salir corriendo mientras ellos aun tenían que quedarse en aquel lugar esperando a que fueran recogidos por alguien.
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