Llegando a su casa me dice que me puedo poner cómoda y que el tiempo que estuvimos distanciados lo hizo comprender que su trabajo siempre es estar juntos de una u otra forma. Su nuevo toque romántico me causa risa porque es tan barata que cualquiera se da cuenta. Él intenta acercarse a mí, el muy hijo de su madre viene a paso lento y con esa mirada de ojos entrecerrados hace que me levante del sillón donde estaba cómoda, ¿por qué me pone nerviosa? —Deja de comportarte como una persona celosa y maniático a la vez, tienes que entender que la organización acepta mil veces que Emmanuel sea mi pareja, pero jamás tú —lo observo detenidamente, me dejo caer en el respaldo del sillón cuando siento como me empuja—. No sé por qué te molesta, tú sabes perfectamente quienes somos y cuál es nuestra l

