Mi sorpresa de todo esto es que me lleva a la cama y con una sonrisa maliciosa él me deja sobre la cama, y él quedó sobre mi cuerpo, sujetándome las dos manos, las levanta por encima de mi cabeza para inmovilizarme. Gimo al sentir que sus labios están cerca de los míos. Aspiro su exquisito aroma, sí, hasta que por fin mi milagro se hará realidad. Siento que me transporto a otro lugar.
—Aaahhh —gimo.
—Separa los muslos —masculla con voz ronca—, quiero que separes las piernas—ordena mientras suelta de mis manos y yo las bajo lentamente.
Extasiada por el morbo que me provoca y eso que solo una vez he estado con este hombre. Hago lo que me pide por qué me excita escuchar al hombre que se atreve a esto y a más. Sin duda, mis piernas abiertas le permiten una entrada al hombre que es todo para mí.
Sus dedos tocan mi hinchado clítoris, jadeo, cierro los ojos de puro placer. Deseo jugar con locura. Me pierdo cuando veo como da toques con la lengua sobre mi clítoris, y observo que saborea sus labios tras llevarse su dedo dentro de su boca.
Relamo mis labios al ver como lo disfruta.
—Oh, eso es excitante —jadeo.
—Sabe muy bien como tentarme, eres una víbora perversa —sin descanso chupa, lamé, introduce los dedos y me masturba mientras juega con mi clítoris.
Mmm… que rico, me masturba de forma rítmica al tiempo que se oye el chapoteo de sus dedos en el interior de mi v****a. Loca… loca de deseo, en este momento solo somos los dos, no existe ninguna maldita regla.
Me muevo mientras siento como todo mi cuerpo arde de placer, mis gemidos son un cántico para nuestros oídos. Su gesto y su mirada me vuelven loca, me arqueo y el placer toma mi cuerpo. No sé cuánto tiempo resista, ya que este hombre tiene unos dedos que hacen que me estremezca y mi piel se erice por completo hasta sentirme extasiada de placer.
Maldita sea, siento que estoy volando…
—Elli, ¿necesita ayuda? ¿Por qué te encierras en la habitación? —la magia se esfuma cuando escucho la voz de Regina y los golpes que le da a la puerta.
Lewi se levanta bruscamente de la cama, dejándome caliente y perdida. ¡Maldita sea! Me dejará así, estoy segura de que ya no seguirá.
—En un segundo salgo, dame un momento Regina.
De mal humor me levanto de la cama, corro hacia el closet y busco una bata… Es increíble que este desgraciado me haya dejado con las ganas, que no terminó lo que empezó, pero todo tiene que ver con la maldita de Regina, ¡ahora tengo ganas de matarla!
Lewi va directo al gran espejo que está al lado de la entrada de la habitación, su mirada viaja a su traje y medio se acomoda ese enorme animal que deseaba salir, pero ahora se mantendrá prisionero.
Antes de abrir la puerta me acerco a Lewi y le digo que esto no se queda de esta manera, que no puede calentarme e ilusionarme para luego dejarme tendida, húmeda y caliente. ¡Maldito perro!
—Elli —aclara su garganta—, no sabía que tenías visita—recalca, y poco a poco veo como en su rostro se le dibuja una enorme sonrisa.
Regina tiene una mirada única, no deja de ver al imbécil microondas de arriba hacia abajo y yo estoy que me tiemblan las piernas por las ganas que tengo de que él termine lo que empezó.
Ahora me importa poco que ella se entere quién es Lewi, dado que la persona que ve al hombre que está detrás de mí sin su permiso es un hombre muerto.
—Bueno, te diré lo que sucede, pero tú dime qué haces aquí, no debes dejar que la comida se enfríe —protesto, ¡improvisar!, eso, tengo que improvisar.
—Tienes razón —chilla entre risas, para luego darse una palmada en la frente—. Ahora que estamos solos me puedes explicar quién es este caballero—lo señala y mi cuerpo se tensa al sentir que él se pega a mi espalda.
—Este caballero es… —me alejo un poco de él, quiero decirle que es gay para que el infeliz pague de una vez lo que me acaba de hacer—, el novio de la señora dueña de todo este edificio.
—¡Hmmm…! Amiga, este apartamento es tuyo y no comprendo por qué la dueña manda a su novio a tu habitación—recalca entrecomillas la última palabra—, se dañó algo en tu baño—enarca una ceja y sus palabras me ponen nerviosa—. ¿Y por qué te mandó al novio? Te hubiese mandado al plomero—interroga.
—Está bien, te diré la verdad —dejo salir un suspiro—, este hombre trabaja para la aplicación de llamada caliente, no me aguanté más y tuve que llamarlo para que me haga un trabajo dentro de la habitación y cobran por minuto, así que esto me saldrá caro porque el muchacho no ha empezado.
—Lo siento Elli, no pensé que…, y como se llama el señor o no me digas que los ratones se le comieron la lengua —ahora se dirige a él, pero lo mato si dice una palabra.
—Wil —extiende su mano hacia mi amiga y ella gustosamente lo acepta—, y soy el hombre que ella oculta y no quiere aceptar casarse conmigo—mis ojos viajan hacia los de él y me quedo perdida ante esta declaración estúpida.
—Regina, amiga de Elli —recalca.
—Regina, necesito que me dejes sola con el señor, puedes ir a almorzar —la veo a los ojos y le mando una mirada cómplice.
—De acuerdo, iré a calentar la comida, es que ahora todo debe estar demasiado frío —asiente no muy segura.
Ella da media vuelta y yo cierro la puerta quedándome con Lewi, no quise reclamarle lo que acaba de decir, pero si le digo de una vez que es lo que quiere, no es que no quiera que esté aquí, pero eso de que me deje caliente no me gusta.
Él me dice que necesita de mi ayuda con lo que respecta a la nena, quiere que los dos estemos al tanto de cuáles son las personas con las que ella se relaciona y quién es el infeliz que quiere derrocarnos.
Agarro de su mano y lo jalo hacia el baño, no quiero que hable de estos temas aquí y menos cuando las paredes pueden escuchar.
Entrando al tocador suelto de su mano y corro hacia la bañera, abro la manija del grifo dejando que el agua caiga sobre la bañera…
—Deja de hablar, no puedes Lewi, comprende que este lugar no es seguro.