Capítulo 8

1254 Words
—Louka se tiene que ir y por eso ambos le diremos que nos encargaremos de toda la limpieza porque no quiero que el equilibrio que tenemos se venga a la mierda, tenemos que seguir.   No es el momento ni la hora para que él empiece a hacer sus planes, aunque tenga razón en todo lo que dice.    —Está bien, ahora te puedes ir y dejarme descansar, me daré un baño para quitarme el fuego que arde por todo mi cuerpo —le doy la espalda, dejo caer la bata que llevaba puesta y sin importar que me vea desnuda me voy hacia la bañera.   —Te dejo sola porque no tengo intenciones que entre nosotros haya algo de lo que luego me puedo arrepentir —ignoro sus palabras, me concentro en el agua caliente de la bañera y hasta que estoy dentro se me olvidó preparar la espuma, pero prefiero quedarme por ahora mientras este inútil se va.    Lewi antes de irse me dice que me verá en la noche, que no falte porque ambos tenemos que hablar con nuestro amigo. —¡Se lo hiciste bien a esa puta sapa! —chapoteo lentamente mis manos sobre el agua de la bañera, luego alzo un poco mi pierna derecha y mis manos hacen su trabajo, rozando con las yemas de mis dedos lo largo y suave de mis piernas.   —Adiós, espero verte pronto —el imbécil ignoró mi pregunta cuando decidió irse.   Puedes irte Lewi, pero verás que este capricho solo será por un tiempo, solo que luego no te arrepientas de no haber estado conmigo cuando te di la oportunidad.   ***   Después de cinco horas salgo de la habitación, ya que después de darme un largo baño de espuma tuve que salir del baño para acostarme y dormir un par de horas, ya que tenía que rejuvenecerme porque hoy será una noche demasiado larga.   Alzo la voz un poco llamando a Regina, no sé que se hizo de ella, ¿qué es lo que ocurrió después de que me haya encerrado en la habitación?   Ella no me contesta y por ende creo que debe estar dormida o lo más evidente que debe estar con su novio el mantenido. Al final le resto importancia y me voy hacia la cocina y tomaré un té helado mientras vuelvo a encerrarme en la habitación para maquillarme y elegir la ropa que tengo que llevar al club.   Por ahora son más de las cinco de la tarde y en el club me tengo que presentar a las once y doce de la noche. Ufff, tengo mucho tiempo.   —¡Hasta que por fin saliste de la habitación! —la vocecita parlanchina de Regina se hace presente—, ese tu hombre no se demoró mucho tiempo, hasta se despidió de mí y me dijo que te cuidara mucho y que evitará darte pollo o carne porque tus cambios de humor se deben a la mala alimentación   Pongo mis ojos en blanco al escuchar semejante estupidez y ante de responderle que el hombre tiene pocos huevos para darse un minuto de placer le digo que él siempre juega con eso, ya que sabe que no necesito nada.   —Esta noche saldré Regina y espero que no invites a tu novio a mi apartamento porque sabes que es lo que pienso de él —de reojo la volteo a ver tras sacar el jarrón de té helado, se me había olvidado que Regina hizo el pedido de despensa.   No la considero como una amiga, pero si como una colega y eso que tenga lástima porque no tiene dinero no hace que le tenga lástima, hasta he llegado a pensar que todo fue una mala idea porque ella es demasiada entrometida y no me gusta ese tipo de personas.   Una parte de mí me dice que es mejor que la tenga conmigo porque ella me puede servir de anzuelo, de una u otra forma.    Todo tiene sentido, mi mente se acaba de iluminar y lo que puedo hacer es meter a ese maldito vividor en el negocio, una parte para que gane dinero por sí solo y, por otro lado, quiero que en un tropiezo lo eliminen.   Regina es el tipo de rubia de ojos azules que le interesa el dinero, pero también es tonta en el amor porque da todo lo que tiene sin recibir nada a cambio. ¡Nadie vive de migajas!   —No tienes por qué preocuparte Elli, mi novio no me quiere ver porque no tengo dinero —se sienta tras apoyar sus codos sobre la mesa—, no puedo ofrecerle nada porque entre un mes tenemos modelaje y en dos meses tengo las fotografías de la marca más cara.   —Eres una tonta, no puedes dejarte de ese infeliz, no puedes regalar tu dinero por un polvo que no vale la pena, Regina, valórate un poquito —dejo sobre la mesa el jarrón, doy media vuelta para ir a la alacena y alcanzar un vaso de vidrio—, oye chica, no me digas que tu madre te enseñó a cocinar y a dejar impecable la cocina—me quedo corta al ver como esta chica tiene el apartamento de impecable.   —Sí, recuerda que solo a ti te he dicho que soy una chica de campo y que he salido de ese hoyo porque quiero super…   —Shhh… —la interrumpo haciéndola callar—, jamás te superarás con la forma de vida que llevas, ¡deja de mantener a ese maldito vividor, de una vez métete en la cabeza que eres mucha mujer para él!   —Lo amo —dice en un hilo de voz—, no puedo alejarme de él, lo he intentado Elli, pero siempre me hace falta y soy yo la que corro a sus brazos para que me perdone.   No puede ser lo que estoy escuchando, sí, lo más seguro es que tenga sucio mis oídos, ya que esta estúpida no me puede decir que dejará sus sueños y dignidad a un lado porque un imbécil esté en sus sombras.   Mi ser me dice que la mate… ¡Mátala…! Esa idiota no merece vivir, no se quiere a ella misma, no es capaz de ponerse los ovarios para decirle a ese infeliz que no puede darle todo su dinero, que si quiere su amor tiene que trabajar también.   Ella es una completa estúpida por dejarse controlar por el otro vividor que lo único que quiere de esta estúpida es su dinero, nada más que su dinero.   ¡Maldita sea, nadie vive de amor!   —Eh, tengo que irme Regina, siento que esta conversación nos llevará o me llevará a decirte la verdad, ya que eres la rubia sin cerebro —muerdo mi labio inferior, estoy tragándome todo lo que ella se merece saber.   Ahora soy capaz de arrastrarla del cabello por todo el apartamento hasta llegar a la bañera y de una vez hacerle un lavado cerebral porque en este instante ella tiene solo mierda, ¡no piensa en ella! Y si está loca por la gran salchicha que tiene el hombre bien se puede conseguir otra mejor.   ¿Y si la llevo al club?    Tengo presente que al momento que la lleve estaré como marcándole su frente en muerte o disfrutar como una perra, sí, ya que la vida solo es una y un vividor no te dará todo lo que los hombres del club le pueden dar.   Lo pensaré con la almohada.
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