¿Quién es Kaleia?

1061 Words
¿Quién es Kaleia? —Es que no quiero usar mis poderes —responde mientras las lágrimas recorren por sus mejillas. El alfa no se esperaba esa respuesta; eso fue una gran sorpresa para él, se quedó mirando el lugar donde ella observaba fijamente. Dudo un segundo y no sabía qué responder. —Sabes, Kaleia, yo te entiendo que tú no quieras usar tus poderes, pero creo que deberías aprender a manejarlos, por si en alguna situación lo creas necesario utilizarlos, por lo menos los puedes utilizar sin hacerte daño tú misma, creo que eso sería lo más adecuado. Ahora yo te hago una consulta: en caso de que nosotros suframos una invasión de otras manadas o un ataque de los vampiros para obtener nuestras tierras y esclavizar a nuestro pueblo, ¿tú qué harías en esa situación? —Intervenir y ayudar para que eso no suceda, obviamente —responde orgullosa, segura, firme en sus palabras, sin dudarlo ni un solo segundo. —Y si por ayudar y utilizar esos poderes, pierdes la vida, ¿qué crees que pase con nuestra gente? —el alfa le preguntaba seriamente, trataba de hacer que ella misma reflexione qué era lo correcto. Ella se queda pensando un momento; el alfa la mira porque sabe que ya plantó la duda en su cabeza. Luego de un momento, ella sola responde. —Creo que lo mejor será dominarlos y yo misma utilizarlos en caso de vida o muerte; si no, yo no quiero utilizar mis poderes. —Te puedo preguntar el porqué, si al beta y a mí nos salvaste la vida ese día, ¿no estás orgullosa por eso? Ella se abraza a sus rodillas y pone su frente apoyada en ellas, ocultando su rostro. —Sí, por supuesto que estoy orgullosa de salvarlos, pero también estoy muy triste por no haber podido hacer nada por salvarla a mi nana. El alfa siente cómo ella llora, la abraza fuerte —Kaleia, princesa, eso era inevitable, tu nana era muy mayor y ya ni los hechiceros pudieron ayudarla, no fue tu culpa, tú tampoco hubieras podido hacer nada, no sientas culpa. ¿Yo te puedo dar un consejo? Ella afirma con la cabeza, sin mostrar su rostro. —Aprende a dominar esos poderes que tienes, porque si en algún momento decides utilizarlos, porque lo necesitas, ya los dominas y los puedes utilizar. Porque si alguna vez quieres usarlos y no lo puedes hacer, también te vas a sentir culpable y eso va a ser peor, porque pueden perder la vida muchas personas. Yo como el alfa de la manada, te aconsejo que aprendas a dominarlos y una vez que ya los sabes dominarlos, tú decides si los utilizas o no. Ella lo mira sonriendo. Así me gusta verte sonreír y quiero que sepas una cosa: yo nunca te voy a decir nada; si tú no quieres usar tus poderes, no quiero que te sientas culpable; si no los quieres usar, nadie te puede juzgar; eso es algo que solo tú puedes decidir, yo siempre te voy a querer y apoyar, aunque no quieras usar tus poderes. —Gracias alfa —ella le corresponde el abrazo. —Ven vamos por una taza de chocolate caliente. Juntos se van hacia la casa, sus padres contentos de verla sonreír nuevamente. En el reino de los vampiros Odelia está fascinada con todos los detalles hacia ella y por tener a Matius a su lado, cuidando que esté bien, alcanzando todo lo que ella necesite y de paso conociéndose un poco entre ellos. El rey celebra que puede haber una posible unión entre ellos. Esa noche le hicieron una gran celebración para darle la bienvenida a la princesa Odelia. Tuvo un gran recibimiento con el rey, su familia, la corte y los altos funcionarios del estado. Hubo un gran banquete y todos le llevaron obsequios invaluables como joyas, piedras preciosas y oro. Todos querían ganarse el cariño de la hechicera; Odelia estaba feliz, sonreía y disfrutaba de toda la atención. Al día siguiente, el rey ya estaba impaciente y quería ver los poderes de ella. Luego del gran desayuno, la llevan a recorrer el castillo y parte del reino. Mientras caminaban, todos en el reino la saludaban dándole la bienvenida y dándoles objetos de regalo, no tan caros, pero sí bonitos. Los mercaderes le obsequiaron telas de seda, frutas y otros adornos para ella o su habitación. Matius en un momento la toma de la mano y caminan junto al rey observando a todos. Luego del almuerzo, el rey, muy ansioso, pregunta: —Odelia, ¿nos puedes mostrar tus poderes? Queremos verlos —el rey sonreía feliz, expectante de ver su poder. —¿Que poderes? yo no tengo poderes —responde tímidamente. —¿Cómo que no tienes poderes? O será que aún no los descubriste. Odelia, siendo la nieta de la gran hechicera, tú debes tener poderes. ¿No fuiste tú quien provocó ese temporal el día que murió tu abuela? —La hechicera no es mi abuela, ella solo fue la persona que me rescató de un accidente; ella me salvó la vida cuando mis padres estaban quemándose en el auto en el bosque. Todos se quedan sorprendidos. —Traigan a la anciana —gritó el rey. Odela se asusta y comienza a llorar; Matius le sostiene su mano y la contiene para que no llore —Bueno, princesa, ya cálmate, no llores. —Es que yo no soy quien ustedes creen, se confundieron conmigo. Por eso me secuestraron, pensaron que yo tenía poderes, ¡verdad! Llega la anciana. —Ven, anciana, ella es la nieta de la hechicera, ¿sí o no? —el rey ya estaba molesto, no podía tener tanta mala suerte, que hayan secuestrado a la joven equivocada. —Sí, mi rey, ella es la nieta de la hechicera que falleció el otro día; yo misma la vi al lado de su féretro llorando por su muerte —y la mira a Odelia, segura de que no se equivocó. —Yo no soy la nieta de la hechicera, se confundieron, la nieta de la hechicera es Kaleia, pero ella tampoco tiene poderes; yo la conozco desde que nació y no tiene poderes. El rey enfurecido pregunta —¿Quién es Kaleia? —Ella es la nieta de la hechicera de la que ustedes hablan.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD