Capitulo 3

2357 Words
Los días pasaron rápido cuando se percataron era domingo. Ana se preparo para la salida de la noche, así que fue a consentir su piel con una mascarilla natural para el rostro a base de aguacate, plátano y miel; luego se fue a bañar. Se puso su vestido plateado de mangas con lentejuelas ajustado al cuerpo, no tan largo ni tan corto; se maquillo sus labios color carmesí, sus largas pestañas y se hizo ondas en el pelo, se vio en el espejo se veía hermosa. Llamaron a un servicio de taxi mientras ellas se terminaban de arreglar llego el taxi y se marcharon. Luego llegaron, la discoteca era elegante lo mejor de la ciudad, se acercaron a la barra y pidieron unas bebidas sin alcohol. —Es muy bonito el lugar —dijo Ana— observando el lugar. —Si, vamos a bailar —dijo Diana moviendo el cuerpo al son de la música. Ana solo asintió riendo, dirigiéndose con su amiga a la pista. Por otro lado Thomás había estado trabajando duro ya que estaban cerrando un contrato con unos Irlandeses. Llego el domingo se fueron a celebrar su amigo y el a su discoteca favorita. Mientras estaba en la barra Thomás observo una chica que bailaba y hacia unos movimientos de caderas que tenia a mas de un hombre embelesado. —wau, mira esa chica que hermosa, me trae loco su figura —soltó Thomás— no quitando la vista de encima de la castaña. —Es guapa, pero tu sabes que me gustan mas las rubias —dijo Javier— observando una que pasaba por donde estaba el. —Ese vestidito corto le queda espectacular —dijo Thomás— que se fue sin esperar repuesta de su amigo. Thomas se acerco donde estaba la chica bailando y sin pensarlo se acerco por la espalda y la tomo de la cintura atrayéndola hacia el. —¡Bailamos!... —susurro Thomás— cerca del oído de la chica. Ana se tenso al sentir que la tomaron por la cintura, pero eso cambio cuando escucho la voz del rubio. Así que siguió bailando. —Permite bailar contigo esta pieza preciosa —dijo Thomás— dándose la vuelta, quedando frente a frente con Anita. Anita se encogió de hombros y siguió bailando. Diana cuando vio a su amiga bailar con el rubio le guiño un ojo y se fue a la barra a esperar a su novio. Sus cuerpos danzaban al son de la música. Sus labios apenas y se rozaban. Thomas se acerco a la chica, tomo aire antes de que sus labios rozaran los de Anita, el contacto fue suave. El chico profundizo el beso y como si necesitara de mas, se apoyo contra ella y la beso con mas ansiedad. Los labios de la chica eran cálidos y suaves; Anita tardo un instante en darse cuenta de lo que estaba pasando, se separo de Thomás y luego se observaron unos cuantos segundos. —Perdón esto no debió suceder ,—dijo una Anita agitada— dándose la vuelta para irse. Entonces Thomás la tomo del brazo y la atrajo de nuevo hacia el, se inclino hacia ella y la beso con suavidad, Ana jadeo perpleja, pero cerro los ojos y se dejo llevar, sintió que algo estallaba en su pecho y que un extraño hormigueo recorría todo su cuerpo. Los labios de Thomás acariciaban los de la chica con ternura, sus manos subieron hacia la garganta apretándola suavemente, con los pulgares echó la cabeza de Anita hacia atrás. La castaña sintió la presión que hacían los labios del rubio contra los de ella, sintió ligeros escalofríos de pánico y placer, ambos se separaron por falta de oxigeno. —¿Por qué me haces esto? —susurro Anita— dejando caer la cabeza sobre el hombro del chico. Thomás la envolvió en sus brazos y después le dio un beso en la frente. —Me tengo que ir —informo Anita— aun agitada por el beso. —Es una delicia besarte —mascullo con voz grave el rubio. Anita se ruborizo por completo. —Lo siento, me tengo que ir —volvió a decir Anita. —cuando nos volveremos a ver preciosa —pregunto el rubio con las manos en la cintura de la chica. Anita no contesto la pregunta, simplemente se soltó del agarre de Thomás y se marcho. Buscaba a Diana con la mirada y la vio acompañada de dos hombres. —¿Cómo te fue con la chica? Te gusta verdad —pregunto Javier. Thomás miro a su amigo y sonrió. —j***r, ¿La has visto? Esa mujer es la mas hermosa que he visto en mi vida —dijo Thomás con una sonrisa. —Si, la he visto y tienes razón, es muy bonita, pero también vi que es muy inocente, no es el tipo de chica con las que acostumbras a salir , ella no es para ti —contesto su amigo. Thomás frunció el ceño al oírlo. —No pongas esa cara, se que eres un buen hombre, no toleras las injusticias, un gran jefe y un genio en los negocio, pero también se que eres un mujeriego, que no eres de relaciones de mas de un día, que no eres fiel, lo siento pero ella no es para ti, a kilómetros se nota su inocencia, su pureza, su ingenuidad, así que será mejor que la dejes ahí —dijo su amigo. Thomás sabia que Javier tenia razón, pero con ella haría las cosas diferentes. —Lo se, no pienso jugar con ella, no voy a dañarla, al contrario voy a respetarla, incluso cuidarla quiero hacer las cosas bien con ella. Por eso quiero invitarla a cenar —informo Thomás acariciándose el mentón. Javier asintió, apoyaría a su amigo siempre y cuando hiciera bien las cosas. Mientras caminaba hacia donde estaba su amiga observo la gran barra donde se encontraba el chico guapo que servía los tragos cuando paso el joven le guiño el ojo, a lo que Anita sonrió y negó con la cabeza. —¡Hola! —saludo Anita al llegar donde se encontraba su amiga. —Ven, te quiero presentar a Roberto mi novio —dijo Diana— trabaja en un bufete de abogados. —Mucho gusto, soy Anita —dijo dándole la mano a Roberto. —¡Hola! mucho gusto —respondió al saludo el pelinegro .—Te presento amigo Pablo —dijo el hombre— señalando al chico moreno que sonreía. —¡Hola! Anita —saludo el moreno. Diana y Roberto se fueron por mas bebidas, dejando solo a los recién conocidos. Se sentaron en la mesa un poco apartado del ruido de la música. —¿En que trabaja? —Pregunto Anita sonriendo. —Soy abogado y trabajo en el mismo despacho que Roberto —comunico el moreno. —Que bueno que ejerzas los que te gusta, yo estudiaba derecho, pero no logre terminar —dijo la castaña algo melancólica. —Si, me especializo en Inmigración —afirmo pablo— con una sonrisa admirado por la belleza de la castaña. Anita se tenso al oír la palabra inmigración. —Me gusta ayudar a las personas que no están legales en el país, a que su proceso sea mas rápido para obtener sus papeles —dijo el moreno. Ella se relajo al escuchar sus palabras. —Me alegro que ayudes alas personas —comento Anita. —Por que no seguiste estudiando —quiso saber el moreno. —Tuve que trabajar para ayudar a mama en los gastos de la casa, pero si Dios quiere algún día lograre cumplir mi sueño —confeso la castaña. —Así es Anita, me alegro que pienses que nunca es tarde para cumplir sus sueños —dijo el moreno sonriendo. En ese momento llego Diana y Roberto y traían una botella de tequila, brindaron los cuatro por el cumpleañero hasta terminarse la bebida. Anita ya se sentía mareada, así que le pidió a Diana que si se podían ir. Se marcharon del lugar y fueron a dejar a las chicas a su departamento. —Buenas noches amor —dijo Diana— despidiéndose de su novio con un apasionado beso. —Hasta pronto —se despidió Anita de sus amigos. —Espero verte pronto Anita —comento Pablo— despidiéndose de Anita con un beso en la mejía. Anita asintió sonriendo amablemente. Ambas amigas entraron a su departamento, se cambiaron y se fueron a dormir. Al día siguiente como siempre Anita se dio un baño y luego preparo el desayuno. Cuando Diana desayuno se marcho a su trabajo que era en una tienda de ropa para caballero. Fue ahí donde conoció al famoso abogado Roberto Duran, este después de cortejarla por muchos meses ella acepto salir con el y ser su novia, ya que ella era una chica que no creía en el amor hasta que llego Roberto con su personalidad fresca y original. Luego de que Anita ordeno y limpio el departamento se dispuso a llamar a doña Lupe ya que desde el día anterior que llamo sospecho que algo andaba mal con su mama, cuando contesto le conto que su mama no estaba bien de salud, que había tenido una recaída; ella creía que su mama padecía de una fuerte migraña por los intensos dolores de cabeza que le daban eso le hizo creer su progenitora, pero lo que en realidad tenia era un tumor maligno en el cerebro. Llamo a su casa, pero nadie contesto. Cuando Anita llego al restaurante lo primero que hizo fue saludar a sus compañeros, luego fue a cambiarse al baño, de repente escucho un llanto y se acerco. —Diana ¿que te pasa? —Pregunto Anita— abrazándola. —Nada —contesto su amiga— limpiándose las lagrimas y arreglándose el uniforme. —¿Como que nada? —insistió Anita— con cara de preocupación. —Si, vamos que nos llamara la atención Gema, por estar tanto tiempo en el baño —comento Diana. Anita solo asintió. Ambas amigas se unieron en un fuerte abrazo, Anita le hizo prometer a Diana que cuando estuviera bien le contaría lo que estaba pasando. —Te lo prometo —dijo su amiga— levantando la mano derecha. —Te tengo una noticia —informo Diana— cambiando de tema. —Enserio ¿Qué es? —pregunto la castaña. —Ya te encontré trabajo, en la cafetería donde trabaja Jenny —chillo Diana— emocionada. —Dios siempre escucha mis suplicas —dijo Anita— limpiándose las lagrimas. Las dos compañeras salieron de baño abrazadas, siguieron con su jornada laborar con normalidad hasta que se hizo la hora de salida. Llegaron al departamento, Anita se dio un baño y se metió a la cama, en eso sonó su celular lo tomo y vio que era un mensaje de Thomás, parece que se le esta haciendo costumbre enviarme mensaje por la noche pensó ella. Thomás: —Duerme tranquila por la noche sabiendo que tu príncipe azul estará en tus sueños para cuidarte de cualquier pesadilla. ¡Hasta mañana, mi dulce amor! Que los sueños mas placenteros te saluden y te inspiren para alcanzar tus sueños mañana. Ana no paraba de sonreír, cada día me gusta mas este hombre se dijo así misma. Anita: —Buenas noches Thomas, que descanses. Anita guardo el teléfono después de enviar el mensaje, ojala sueñe contigo mi rubio hermoso, no espero respuesta, cerro los ojos hasta entrar en un profundo sueño. Thomás sabia que Anita era del tipo de mujer que no caía a la primera, el estaba dispuesto a demostrarle que era capaz de cambiar por ella, esa chica lo traía loco solo de recordar con que sensualidad bailaba aquella noche, esos movimientos de cadera lo ponían caliente. Thomás era del tipo de hombre que se acostaba con cualquier mujer que quisiera, nunca había tenido novia mucho menos prometida. Sofía siempre decía a sus amistades que eran novios y que pronto se iban a casar, siempre la mama de Thomás decía que era verdad puesto que ya la veía como su nuera, en cambio el chico siempre desmentía esa afirmación de ambas , eso era lo que mas enojaba a Thomás que su mama siempre se metía en su vida privada a pesar de haberle dicho que no por que ya era un adulto. Por eso el chico vivía solo en su departamento de lujo lejos de ella. Después que el papa de Thomás murió los problemas con ella aumentaron por eso decidió dejarla sola, mas el trato que le daba a su hermano no le gustaba y la culpaba de que el se fuera a vivir a otra ciudad. La que vivía prácticamente con ella era Sofía su aliada. Por otro lado Sofía sabia que tarde o temprano Regina le exigiría a su hijo que se casara con ella, ya que lo manipulaba con su enfermedad, mas no sabia el rubio que esa enfermedad nunca existió, la había inventado para manejar a su antojo a su esposo y ahora a su hijo. Lo que no sabia Sofía era que con la llegada de Anita las cosas cambiarían. Se había vestido con un pantalón, una camiseta y sus converse, ya se encontraba lista tomo su bolso y salió rumbo a su nuevo trabajo. Anita se presento con su nueva jefa, le explico los por menores del trabajo y le hizo firmar un contrato. La chica como siempre hacia su trabajo a la perfección, incluso si podía ayudar a los demás lo hacia, nunca tenia problemas con sus compañeros, siempre la llegaban a querer. —Ana, deja eso y ven a comer —dijo Jenny— la chica que le consiguió el trabajo y además era su vecina. —Esta bien, solo atiendo la ultima mesa y me retiro a comer —comunico Anita— caminando hacia la mesa que estaba ocupada por dos jóvenes. —Buenas tardes, en que les puedo servir —pregunto Anita sonriendo. La castaña quedo sorprendida quienes eran los chicos que ocupaban la mesa nada mas y nada menos que Thomás y 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD