Las luces del departamento de Jeremiah, estaban apagadas, el lugar estaba en completo silencio, Olivia se había tomado la tarde, para preparar la sorpresa para su prometido, la decoración no era algo ostentosa, si no todo lo contrario, solo unos pétalos rojo, esparcidos por el piso de madera, que hacían un ligero camino, hasta la habitación principal.
Los nervios de Olivia eran nulos, la ansiedad por tener sexo con su prometido, la tenía a mil, necesitaba sentirlo, quería borrar de su mente, los sucios pensamientos eróticos que tenía sobre su cuñado, eran absurdos, ella no debía pensar de esa manera sobre el hermano de su prometido, algo anda mal con ella, ¿Cómo es posible, que con solo ver o pensar en Donald, sus pezones se pongan duros?... ¡Si! definitivamente algo anda mal en la cabeza de Olivia, es ilógico que desee sexualmente a un hombre tan arrogante, petulante y machista como lo es Donald.
A comparación con Jeremiah, Donald es un engreído de mierda, utiliza a las mujeres sin ningún compromiso, solo sexo y nada más, Jeremiah por su parte, es todo lo contrario a ese imbezil, su prometido es tierno, la escucha y le dedica su tiempo.
Olivia pondría todo de su parte, para dejar de pensar en tonterías, alejaría cada pensamiento lujurioso que Donald le provocara, por tal razón organizo una noche romántica con su prometido, pasarían toda la noche teniendo sexo rudo y salvaje, no le importará tener dolor vaginal después, solo anhela que su prometido pueda arrancar los cochinos pensamientos que ella tenía sobre su cuñado, y es obvio que Olivia no le ha comentado nada sobre ello, a nadie, es algo que solo ella sabe.
Nadie puede saber que sus bragas se mojan cuando ve a Donald, siempre que lo ve le pasa, incluido la primera vez que se conocieron, excepto que ese día no llevaba bragas, por lo que su néctar corrió por entre sus piernas.
Ha sabido disimular muy bien su deseo s****l por ese hombre robusto, y alto, su garganta se seca cada que piensa en él, una vez intento tocarse, pero rápidamente se arrepintió, Olivia recapacitó y se dio una fuerte cachetada, eso sería pecado, en su mente los pensamientos de ese tipo, debían estar dirigidos, sólo para su prometido, así como antes de conocer a su cuñado.
Olivia trataba de no darle mucha importancia a los pensamientos y sensaciones, que tenía con Donald.
Pronto se casaría y no podía dejar extender ese deseo, Donald no es hombre para ella, por amor a Dios, es su cuñado, además de tener un pésimo carácter y comportamiento con ella.
Lleva más de un mes, que no tiene sexo con Jeremiah, tal vez por eso se siente tan ansiosa, su prometido está fuera del país, arreglando algunos asuntos, hoy retorna después de casi un mes de haberse marchado, por eso Olivia preparó todo ella sola, le pidió a todos que no los molesten, la cara que puso su prima Génesis, no fue muy convincente, pero Olvida la ignoro por completo.
En la soledad de la sala de estar, Olivia esperaba la llegada de su prometido, le había pedido a Esteban el portero, que le avise, en cuanto Jeremiah entre al edificio, para ella estar preparada y sorprenderlo.
El vuelo de Jeremiah ya había aterrizado en la ciudad de New York, hacía ya más de una hora, Olivia contabilizó el tiempo que le debía haber tomado a su prometido, llegar hasta su departamento, se suponía que en cuarenta minutos máximos debía estar en el edificio, pero ya había pasado más de una hora, por lo que Olivia se preocupó, tomo su celular para llamarlo, pero una llamada entrante, le saco una sonrisa, Olivia contesto diciendo:
—Muchas gracias Esteban— dijo feliz Olivia, sin esperar la respuesta de Esteban, colgó la llamada.
Olivia asumió que la llamada de Esteban, era el aviso para informar, que Jeremiah ya estaba en el edificio, así que para no perder más tiempo, le dio las gracias y apagó su celular, no quería interrupciones, estaba empeñada, en que cuando tuviera sexo con su prometido, los pensamientos indebidos, abandonarían su mente.
Olivia camino hasta la puerta principal, estaba descalza, su abundante y larga cabellera rizada, estaba suelta, la lencería provocadora que llevaba no dejaba nada a la imaginación, no llevaba ni sostén, ni bragas, solo una sexi bata transparente, que únicamente se sujetaba de dos lazos, era de color n***o, le llegaba hasta los muslos, la abertura del centro llegaba desde el nudo que tenía entre los senos, hasta abajo.
El corazón de Olivia se aceleró en cuanto sintió la puerta abrirse, por lo que antes de que él, encendiera las luces, ella se lanzó a sus brazos, abrazándolo.
Él se tenso de inmediato, ella cerró la puerta detrás de él, Olivia a pesar de estar a oscuras, podía identificar dónde está ubicado cada cosa, por lo que al momento de arrastrarlo hasta el enorme sofá en forma de L, no tuvo ningún tipo de dificultad.
—¡Nene! estoy muy caliente, necesito que me hagas vibrar— le confiesa Olivia mientras se sienta a horcajadas sobre él — te eche mucho de menos, estoy muy ansiosa y cachonda, y ya sabes cómo me pongo— ella lleva sus labios a los de él, su olfato se inunda de un rico olor característico —Mmmmmm perfume nuevo, me gusta— le susurra Olivia mientras pasa su delgada lengua, por los labios de él — vamos a coger toda la noche y no querido quejas, ¿entendido?— hablo con firmeza la pelinegra rizada, aprovecho el silencio del hombre, y lo beso, un beso diferente, al que él correspondió con urgencia, Olivia sintió muy distinto ese beso, no eran como los anteriores, éste era más demandante y posesivo, más urgido, su saliva estaba más ligera, su labios se sentían hinchados y suaves, él metió su lengua por toda la cavidad bocal de ella, disfrutando de esa pasión que lo llenaba.
Por instinto propio Olivia froto sus caderas con la potente erección de él, ella llevo sus manos a su cuello, mientras se dejaba devorar los labios.
— No tengo ropa interior— dice Olivia entre jadeos y con las mejillas calientes por el candente beso, él permaneció en silencio y llevo sus manos a los glúteos cubiertos por la tela translúcida de la bata — Y justo ahora, acabo de mojar sus pantalones con mí derrame— Olivia no paraba, quería seguir sintiendo esa sensación en su bajo vientre, por lo que fue directo al cuello de él y lo lamió, mientras acariciaba su cabello — Nene, dejaste crecer tu cabello— Olivia no lo preguntaba, su no más bien lo afirmaba — me gusta, así puedo jalarlo cuando me estés dando el oral— él apretó aún más las nalgas de Olivia, ayudando en el balanceo de caderas, que ella tenía sobre su regazo.
Olivia tomo repentinamente una de las manos de él, y la llevo a su v****a — siente lo húmeda que estoy— dijo jadeando.
Él, tocó los labios vaginales, y sus dedos fueron inmediatamente empapados, efectivamente, Olivia estaba vuelta un charco de fluidos, él quería detenerse, sabía que esto estaba mal, pero no podía, su cuerpo solo reaccionaba a la excitación, su mente estaba sucia de pensamientos pecaminosos con respecto a esta mujer, y ahora la tenía como quería, ¿A caso sería ésto uno de sus tantos sueños eróticos? Obviamente debía de ser un sueño, y él seguiría haciendo lo que debería hacer un hombre, cuando está a punto de cumplir una de sus fantasías, a pesar de ser un sueño.
Él llevó, dos de sus dedos a la v****a de ella, ¡joder! su interior es tal como en sus sueños, delicado, suave y estrecho.
Ella soltó un jadeo al sentir dos dedos de él en su interior, volvió a poseer la boca del hombre y él mordió levemente su labio inferior, él daba suaves movimientos, de adentro hasta afuera, con sus dedos, ella muy obediente, hacía círculos ligeros con su cadera, colocó ambas manos sobre sus hombros, hundiendo sus rodillas en el sofá, dando saltas pequeños.
Se sentía también la invasión de los dedos en su v****a, él aumento el ritmo de sus entradas y salidas, tenía empapados los dedos medio y anular, así que con astucia, llevo su dedo pulgar al clítoris, pasándolo en la zona sensible, de un lado a otro, sincronizando los movimientos.
— ¡Aahhh siiii!— gime Olivia, saboreando el éxtasis que siente.
Se siente también todo lo que el hace, sus erectos pezones sienten como si miles de hormigas recorren las aureolas rosadas, el roce de la tela sobre ellos, la pone más ansiosa — chupa mis pezones— le ruega Olivia a él, entre jadeos desgarradores — necesitan de tu atención— dice sin dejar de mover su cadera.
Él se siente encantado ante las exigencias de la pelinegra rizada, así que con su mano libre, pellizca sobre la tela de la bata, el pezón izquierdo de ella, amasa el seno, estrujando, conociendo su tamaño, por lo que él puede sentir, son grandes, no enormes, caben perfecto en su palma, él desliza la mano y la mete bajo la bata, para sentir mejor la piel suave del seno.
Olivia retira una de sus manos, del hombro de él, para liberar las tiras, y así dejar expuestos sus senos.
Él, al sentir los pechos de ella saltar frente a él, atentando con sus grandes manos, tocó con las yemas de sus dedos las aureolas erectas.
El tacto frío de sus dedos, aumentaron la s niveles de excitación de ella, quien buscando consuelo, llevo su cabeza al hombro derecho de el, reposando ahí.
Para él este sueño erótico, era diferente de los demás, se sentía muy real y temia que así fuera, pero era solo un na ilusión y tenía que disfrutarla a plenitud, ya que en la vida real esos sueños nunca se harían realidad.
Los dedos llenos de néctar algo pegajoso, salían con rapidez, el clítoris era atendido por el pulgar que no paraba de moverse, cada vez más y más.
La boca se le volvió agua a él, así que apresurado, tomó entre sus dientes los pezones, para darle la atención que necesitan, haciendo que la piel de Olivia se erice como la piel de gallina, un suave jadeo de escapó de la boca de él, al saborear tan delicioso y exquisito manjar, su lengua hacia círculos en la aureola, la exquisitez provocó que entre sus pantalones, su pene libere el líquido preseminal, haciendo que su boxer se humedece.
Ella está al borde de la locura, está siendo atendida y su mente solo proyecta escenarios en los que aparece Donald embistiendo con premura.
Joder, se supone que ningún otro debe robarse este momento, es en su prometido que debe pensar, pero en su mente no encuentra recuerdos con Jeremiah, por lo que trata de ir más rápido, para evocar, pero no llega nada, sólo la imagen perversa de Donald, abriéndole las piernas, apreciando su coño rojo, y metiendo y sacando su v***a erecta de su canal.
La imagen es tan jodida, que involuntariamente se deja llevar, echando su cabeza para atrás y arqueando su espalda, los pensamientos de su cuñado no la abandonan, siente que la baba se le escurre cuando en su mente detalla al perfecto y escultural cuerpo atlético de Donald, sus intensos ojos azules, sus hombros anchos al igual que su espalda, su vientre cuan cuatros, producto al intenso ejercicio que práctica, sus piernas tonificadas y firmes.
Los senos de Olivia rebotan sin secar sobre su pecho, la mano libre de él, se posiciona en el glúteo izquierdo de Olivia, mientras que no despega su boca del duro pezón.
Las palmas le pican a Olivia, inquieta por tener el tronco duro que siente abajo, toma sus manos y con urgencia saca el traje, él saca los dedos el interior, para hacer más fácil retirar la ropa, ya afuera el traje, ahora es el turno de la camisa, la cual a pesar de la oscuridad, Olivia se las ingenia para desatar botón por botón.
Sus manos se pasean por el torso desnudo, aún con ojos cerrados, las yemas de sus dedos detallan el fornido pecho del hombre, quien se eriza producto a el tacto suave.
Él toma los dedos que tenía en la v****a de Olivia, y los lleva a su boca, sabe tan rica y deliciosa, él lame sus labios, y ubica la cabeza de Olivia, no puede detallar bien su rostro debido a la oscuridad que hay en el departamento, pero la imagen de ella vive en su mente, la tiene en la posición que le gusta, él toma la cabeza de Olivia entre sus manos y le besa los labios con hambre, devorando tanto su labio superior como el inferior, el torso de él, choca con los pechos de ella, quien no deja de balancear sus caderas, satisfaciendo a su clítoris y llevando sus manos hasta la ancha espalda del hombre.
Ambos se derriten ante la pasión desbordante que sienten, es increíble lo que está pasando, es que para Olivia a pesar de estar pensando en otro, no se siente culpable justo ahora, intento alejar esos pensamientos, pero no lo logró, si no más bien que se intensificaron aún más, provocando en Olivia querer correrse cuanto antes.
Él por su parte, disfruta de la fantasía s****l, no es la primera vez que sueña con ella teniendo sexo en el departamento de su hermano, así que no tiene nada de malo este sueño, pero siente algo diferente, algo aún más especial, por así llamarlo de alguna manera.
El m*****o erecto, palpitaba dentro de los pantalones, Olivia llevo sus traviesas manos hasta la entre pierna, y masajeó la potente erección, ya no tenía ganas de hablar, porque en su mente ella tocaba la v***a de otro, así que no podía ser hipócrita al halagar a este hombre, sus ágiles manos tocaron suavemente, por encima del pantalón.
Olivia sintió la v***a dura, viril y dominante, él se sobre exalto con el delicado tacto, así que quito sus manos de la cabeza de Olivia y la llevo a sus glúteos voluptuosos, apreciando el perfecto trasero de la hembra que desea, a la que solo puede poseer en sus sueños húmedos, la que es inalcanzable para él, ya que es mujer prohibida.
Con urgencia, Olivia desabrocha la correa, él le ayuda poniéndose de pies con ella a horcajadas sobre su regazo, con sus piernas enredadas en su cintura, los pantalones desaparecen junto a los boxers, dejando libre, la erección que reclamaba su libertad.
Él con cuidado deposita el cuerpo de ella en el sofá, todo está a oscuras y la luz nocturna de la ciudad no se filtra a totalidad por las ventanas, pero ambos pueden apreciar la figura oscura del otro.
Olivia al sentarse sobre el sofá, abre sus piernas de par en par, su néctar se desliza de su coño, provocando que manche el sofá inconcientemente.
Ella recuesta su espalda sobre el respaldo del sofá, y con sus delicadas manos, recorre su cuerpo casi desnudo, él se arrodillas frente a ella, y tienta encuentra las piernas abiertas, dejándole el camino libre, para que entre.
Él, pasa su lengua por las piernas esbeltas, el olor de su coño lo llama, por lo que el desliza su cara directo al coño de Olivia, quien agita las caderas ansiosa, al sentir la respiración de él tan cerca de su entrada.
Como un imán la boca de él llega a los labios vaginales, los cuales se abren como una flor en primavera, el tacto es tan suave, que Olivia no pudo suprimir el jadeo de excitación que soltó.
Chupar coños es lo que más le gusta, antes había soñado con ésto, pero este sueño lo podía disfrutar mucho mejor, él chupaba y jalaba, mordía y vertía saliva, introducía sus dedos, con rapidez, ella debía apretar sus paredes, sentía que tendría un orgasmo en cualquier momento, jadeaba levemente, se tocaba los senos, y presionaba sus pezones.
Él continúa con toda maestría metiendo su lengua en la v****a, hasta donde llegará, tragaba el dulce néctar del precioso coño, mientras mordisqueaba el clítoris y hacia movimiento circulares con ambos dedos dentro de la v****a.
Olivia temía correrse, es de las que chorrea a cántaros cuando se viene, no quería manchar el sofá en donde estaba, por lo que detuvo sus movimientos de cadera, pero una nalgada inesperada la hizo jadear.
— Estás a punto de correrte, no lo retengas— dijo él.
Olivia se sorprende de escuchar esa voz, la mente es tan poderosa, que puede hacer que algunas veces escuches voces, ese debería ser el karma avisando, que por a ver dejado que otro se robara ese momento, ahora ella debía escuchar su voz, o pudiera ser que está tan metida en sus pensamientos lujuriosos con su cuñado, que le pareció escuchar eso, solo esperaba no gritar el nombre de Donald en vez del de Jeremiah.
De todos modos, ella no le dio importancia a la voz, si no a las palabras, movió sus caderas, agito su cuerpo, ahí tendida de piernas abiertas en el sofá, con las boca y dedos de ese hombre en su coño, saboreo el clímax que se aproximaba, ya no le que no le interesa si el sofá se mancha o no, solo aprieta sus paredes vaginales, tensa sus músculos, echa su cabeza para atrás, lo toma por el cabello, queriendo que llegue más profundo, aumenta sus jadeos, dejando que el caño chorreando, explote en todo su interior, el orgasmos se dispara, inundando la boca de él, que se sorprende por lo que está pasando.
Joder que malditos sueño erótico más delicioso, él bebe todo lo que el coño le entrego, dejando sin fuerzas a Olivia, quien aún jadea y todo el cuerpo le tiembla.
— Joder, esto es nuevo— sonríe él, aún chupando el coño.
Los sentidos de Olivia la ponen en alerta, rápidamente ella se incorpora en el sofá, tienta en la mesa de al lado del sofá buscando la lámpara.
Cuando Olivia encuentra el interruptor, enciende la luz, llevándose la sorpresa de su vida.
— ¡No puede ser!— sus ojos se llenan de lágrimas y Olivia lleva sus manos a su boca, escondiendo su sorpresa.
Al escuchar la sorprendida voz de Olivia, él saca su cabeza de entre las piernas de ella, frunciendo el ceño por la luz repentina que le golpeó la vista.
Entonces él entendió que no estaba en uno de sus sueños eróticos, las escenas anteriores fueron reales.
— Maldición— fue lo único que dijo, mientras apresurado busco sus prendas para vestirse, la magia de había terminado.