Primeras Impresiones

2483 Words
(Cinco semanas atrás) El cálido cuerpo de Olivia Lenard, reposa suavemente sobre el colchón, las sábanas blancas cubren su desnudes, su larga cabellera se encuentra esparcida por toda la almohada, sus enormes ojos grises tienen los párpados cerrados, sus largas pestañas la hacen lucir como el más hermoso de los Ángeles, su respiración pausada demuestra que está en total y completa paz, sumergida en el más profundo sueño, Jeremiah su prometido, observa con deseo la posición del n la que duerme la pelinegra de cabello rizado. Olivia y Jeremiah se habían comprometido hace un par de meses, su relación es el sueño de cualquier persona, ambos comparten una conexión única, son personas muy distintas en carácter y personalidad, pero ellos encontraron un equilibrio el cual llaman punto medio, saben manejar muy bien sus diferencias y apesar de no estar de acuerdo al cien por ciento en todas las cosas, no arman acaloradas discusiones para saber quién debe ganar, ellos no son así, su relación no es una competencia, de quién es mejor que quien, ellos simplemente juegan a piedra, papel o tijera, y sea cual sea el resultado se sienten bien dejando que sea el destino que elija por ellos. Dentro de las tantas diferencias que ambos tienen, está que Jeremiah es muy organizado y disciplinado en cuanto a todo, odia el desorden, todo lo que le rodea debe tener simetría, tanto en textura como en color, su departamento de soltero está en perfecto estado, cada cosa tiene su lugar específico, al igual que en su lugar de trabajo, si algo está fuera de su sitio eso lo desenfoca y descontrola, en pocas palabras Jeremiah es un maniático del orden, según su terapeuta tiene a lo que en psicología llaman transtorno obsesivo compulsivos, este desorden mental, le surgió desde la infancia, a pesar de no recordar mucho, sobre su niñez, Jeremiah creció pensando que su madre amaba el orden, por tal motivo él se aferró a esa postura y ahora es parte fundamental en si vida, no puede imaginar su vida en caos y desorden. Olivia por su parte, era todo lo adverso, odiaba organizar, su departamento era a lo que Jeremiah llamaba "el vertedero" no literalmente claro está, pero es que Olivia todo lo deja tirado y sin terminar, decía que trabajaba mejor en medio del desastre, que apesar de tener montones de reguero, ella sabe perfectamente dónde está todo lo que necesita, y así era, pero el para no pasar penas, Olivia tenía a una chica que le ayudaba en el servicio, dejaba su departamento impecable siempre, pero Olivia al llegar de trabajar, se sacaba los zapatos en la sala y ahí los dejaba, y que decir de las demás prendas de su vestuario, las dejaba por doquier, pero en su oficina no crean que era la excepción, era igual o peor, planos volando por todas partes, en vez de oficina parece depósito de papeles, por tal razón Jeremiah no visitaba muy su espacio laboral, tenía encontrar algo viviendo entre tantas montañas de papeles. Si son dos personas muy diferentes en cuanto a la organización, pero ambos tienen claro, que el desastre que son, es lo que los hace únicos, Olivia respetaba las posturas de su prometido, y aunque Jeremiah le duele la cabeza ver el departamento de su prometida, lo disimula muy bien, porque para el lo que importa es la maravillosa persona que es Olivia. Pensando en esas disparatadas, Jeremiah se levanta de la cama, no sin antes dejar un tierno beso sobre la mejilla de Oliva, quien por su parte, se removió un poco sobre la cama. Él saca los pies de la cama y observa el reguero que hay de prendas tendidas en el piso, sí, son ropas de Olivia, ya que las de él, están dobladas en el respaldo de una silla que ocupa en su habitación. Con algo de torpeza, recoge las prendas que anoche muy desesperada y ansiosa, Olivia se las quitó, dejando su cuerpo completamente al desnudo, para hacer el amor apasionadamente con él. Con una toalla que le cubre de la cintura para abajo, Jeremiah toma las prendas entre sus manos, incluyendo las tangas de hilo, color azul cielo de Olivia. Con ropa en mano sale hasta la cocina, en donde aun lado está el área de lavado, con cuidado mete las prendas a lavar. Mientras espera decide preparar un café con algunas tostadas, por lo que pone manos a la obra, antes de que su prometida despierte. Mientras prepara el desayuno, el sonido de su celular no pone en alerta, a penas son las siete de la mañana, ¿Quién llama tan temprano? Piensa Jeremiah, quien se acerca al desayunador en donde había dejado su celular, junto al estereo que reproducía las dulces melodías de piano, que nunca se apaga, ya que Olivia ama el sonido del piano, su padre le había compuesto estás melodías cuando se separó de la madre de Olivia, pero la tristeza de ambos separados, pesó más, por lo que en su reencuentro prometieron jamás dejar que nada los separe, Olivia amaba la historia de amor de sus padres, decía que vivir un amor prohibido le resultaba excitante, que si a nosotros nos hubiera tocado ese caso, ella no permitiría que nada nos separara, pero ese no es nuestro caso, no tenemos ninguna barrera que impida nuestro amor, por lo que esa fantasía no nos tocará, además sería muy complicado amar a alguien que tú familia o otros no quien que estés, amar a alguien prohibido, eso es una estupidez. Al mirar el identificador de llamada, Jeremiah sonríe al saber que se trata de nada más y nada menos que de su hermano mayor Donald. — ¡Hermano!— saluda alegre Jeremiah. — Estoy en New York, volveré en la tarde a Londres y no quiero irme sin verte— le dice Donald, mientras el chófer conduce las transcurridas calles de Manhattan. Jeremiah sorprendido, sonríe con entusiasmo — ¿en serio, estás aquí?— dice sin poder creerlo Jermiah, ya que su hermano odia New York y todo lo relacionado a esta Ciudad, Jeremiah lo había invitado a su fiesta de compromiso, pero Donald se negó rotundamente, dijo que no tenía tiempo que perder en idioteces, le deseo lo mejor por teléfono y le envío un costoso regalo. — Dame la dirección en donde vives o me veré en la obligación de irme sin verte— contesta mal humorado Donald. — No te atrevas a irte— rápidamente Jeremiah le envía la ubicación por mensaje — ya la envié, espero que llegues pronto, así desayunamos juntos y te presento formalmente a mí prometido. — Nos vemos al rato— dijo Donald, para luego colgar la llamada e indicarle al chófer, el camino que debe seguir, que según el GPS está a menos de diez minutos. Donald como hermano mayor, desde pequeño se había hecho cargo de Jeremiah, sus padres murieron cuando aún eran muy pequeños, pero Donald comprendió muy rápidamente como funciona el mundo, con un enorme imperio que gobernar, Donald no disfruto de su niñez ni adolescencia, su sentido de la responsabilidad hablaba por el, apenas tenía diez años cuando el trágico accidente le robo la vida a sus padres, la abuela materna era su única familia, y antes de que Donald cumpliera los veinte la anciana que los había cuidad por casi diez años desde la muerte de sus padres, falleció, aumentando las cargas de el hermano mayor. Cómo ya era mayor de edad Donald al fin se hizo cargo de las empresas, no tenía miedo a seguir el legado familiar, el camino se le torno difícil en algunas ocasiones, pero el sabiamente salía rápido a camino, por lo que ahora a sus treinta años, era uno de los empresario más prestigiosos y respetados de todo Londres, inspirando con su historia a miles de jóvenes emprendedores. Al multiplicarse su patrimonio, Donald le dio potestad a Jeremiah, dejándolo a cargo de la empresa que fundó en Estados Unidos, específicamente en New York, como el odia esa ciudad, dejo todo en manos de su hermano, así él podía dirigir en Inglaterra más tranquilo. Al cabo de un rato las prendas de Olivia estaban limpias, el desayuno para tres personas listo, Jeremiah decidió darse una ducha para recibir a su hermano, con algo decente, por lo que rápidamente lavo su cuerpo y en menos de cinco minutos se había puesto ropa casual, para ir al trabajo. Olivia aún continuaba dormida, por lo que el se acercó a ella y movió su cuerpo en un intento por despertarla. — Nena, despierta, tenemos visitas — le digo en el oído, y ella gruñía bajo — vamos dormilona, arriba— le dice y mueve su cuerpo, pero Olivia solo se queja. — ¡No! No quiero— dice la adormilada Olivia. — Prepare tus tostadas favorita, si no despiertas, las comeré todas— dice Jeremiah a modo de regaño. Al escuchar el timbre de la puerta principal, Jeremiah nalgueo a su prometida — ya, es hora de despertar— le dijo e inmediatamente abandono la habitación, para darle la bienvenida a su hermano, quien tocó por tercera vez el timbre, ya listo para irse escuchó el pestillo de la puerta y la gigante sonrisa de Jeremiah, Donald sintió algo cálido en su corazón, a pesar de que su máscara fría solo hizo una mueca de sonrisa. — Joder hermano, aquí estás— dijo Jeremiah feliz de al fin después de varios años volver a ver a su hermano personalmente, lo abrazó en un largo abrazo, que y lo invito a pasar cerrando la puerta principal para tener mas privacidad. Donald tomo asiento en el enorme sofá en (L) que ocupaba su hermano en la sala de estar, Jeremiah alegre le ofreció desayuno a las que Donald rechazó la cortesía, ya que había desayunado antes de salir del hotel en el que se hospedaba. Olivia abre los ojos, y se sienta sobre el colchón, a dormido cómo una pluma, la sección de sexo de la noche anterior, fue muy buena, no tenía dolor vaginal, ni señales en su cuerpo, pero había disfrutado del clímax al que Jeremiah la había llevado. Con algo de torpeza sale de la cama, completamente desnuda, Jermiah hablo sobre una tostadas, lo que provocó que su estómago crujia, por lo que dispuso a buscar algo que ponerse, antes de salir de la habitación, ya que no quería caminar por la sala con el coño al aire, por lo que miro al piso, a dónde creyó, había dejado su ropa la noche anterior, pero no encontró ni una prenda, se tiró al piso en busca de al menos sus bragas, echo un vistazo a toda la habitación y nada de ella. Jeremiah tiene serios problemas con el orden, es una manía que ella había manejado en los últimos años que tienen de conocerse, pero siempre se sorprende de ver qué él no pierde la costumbre, por lo que se colocó la primera playera color blanco algo translúcido, que encontró en el gavetero de Jeremiah, con cuidado de no arrugar las demás, Olivia saco la playera y cubrió su desnudes, aunque aún eran muy notorios sus rosados pezones y su coño depilado, la camioneta llegaba más arriba de las rodilla, dejando sus muslos tonificados expuestos. Jeremiah y Donald hablaban anímicamente, cuando de repente, una dulce y algo adormilado voz femenina, llamó la atención de Donald. — Nene, ¿Donde pusiste mis bragas?— dijo Olivia mientras se acercaba a dónde encontraba su prometido, mientras ella se estrujaba los ojos, y bostezo cubriendo su boca con su otra mano — necesito mis bragas nene, no puedo salir con el coño al aire— seguía Olivia ajena a lo que pasaba, pero un carraspeo de garganta hizo que alejara las manos de su rostro, encontrando un escenario muy bochornoso. Jeremiah algo travieso se puso de pie, necesitaba presumir ante su hermano, la bella prometida que tiene. Olivia se volvió de piedra al ver al semental que estaba junto a su prometido, ambos se pusieron de pie, y ella notó, que ese hombre era mucho más robusto y alto que Jeremiah. Los intensos ojos azules de Donald, escanean a la hembra frente a él, la boca se le llena de agua y debe hacer un escaneo rápido por el monumental cuerpo de la pelinegra frente a él. Jeremiah toma la mano de Olivia y la acerca a su hermano — nena, permíteme presentarte, éste es mí hermano Donald— dice haciendo que Olivia se sonroje, comprendiendo la importancia que tiene ese hombre, en la vida de su prometido. Con algo de vergüenza Olivia se aproxima, extendiendo su mano para estrechar con el que ahora sabe es su cuñado. — Disculpa las fachas, soy Olivia Lenard, es una placer conocerte Donald— le dice dibujando una sonrisa en su bello rostro. Olivia siente un pálpito repentino en su coño, por lo que sus pezones se pusieron duros y de su entre pierna salió un líquido jugoso que le provocó vergüenza. Donald intenta mentalmente, corresponder al saludo, pero el tirón que surge en sus pantalones, no lo deja hacerlo. "¿Cómo es que el idiota de Jeremiah tiene a una hembra como esa?" Pensaba Donald mientras dejaba la mano de Olivia tendida "¿Cómo sería meter mí longitud, en su coño?" Los pensamientos volaban provocando que una dura erección le empezaba a doler. — Hablamos luego, hermano— dice Donald dando la vuelta y saliendo sin dar explicaciones, ya que no puede dejar que su hermano y esa hembra vean la erección que le provocó solo verla. Al quedar solos, Jeremiah no le dio mucha importancia a la actitud de su hermano, miro a su prometida y le sonrió, — así es él, no le hagas caso— le dijo Jeremiah y ella se dio la vuelta lista para ir al baño a limpiar el derrame que corría por sus piernas. — Ahora vuelvo— le dijo Olivia encerrándose en el baño, mordiendo su labio inferior, mirando su reflejo en el espejo, sus mejillas rojas, pasea sus manos por encima de la playera, y el cosquilleo que siente es diferente. Olivia pasea sus dedos por su v****a y efectivamente se a mojado. Donald abordó el auto enojado, tomo su celular y llamo a una vieja amiga que tenía en esta ciudad. Al ver su identificador de llamada, ella sonrió y contestó — Vaya, hace años que no me llamas, debe ser algo muy grande— dice ella mientras pone el alta voz y esparce crema humectante sobre sus piernas recién bañada. — Tienes diez minutos para llegar al hotel— Donald le indica el nombre del hotel en el que se hospeda a la mujer con la que se a comunicado. — Llevaré una amiga — le dice, conociendo los gustos de Donald.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD