Bochorno de Invierno

2302 Words
Olivia aún aturdida por el encuentro bochornoso anteriormente con su cuñado, agita su cabeza y rechaza los pensamientos que llegan a sus mente, se retira la sudadera de Jeremiah y se mete a la mampara de agua caliente que se desliza por su cuerpo, limpiando cada rincón y espacio de su piel. Al terminar de enjuagar su cuerpo, Olivia limpia sus dientes, y seca su cabello, ya que está húmedo, producto de la lavada anterior. Su relación con Jeremiah comenzó con el atardecer de un invierno hace ya más de un año, las actividades universitarias habían cesado, puesto que ya era vacaciones por la víspera de navidad. Había visto a Jeremiah en muchas ocasiones dando discursos, realizando actividades extracurriculares para recaudar dinero, pues era el presidente de la asociación de estudiantes de la universidad de New York en donde estudiaba, le parecía gracioso y algo bobo verlo en representación de los alumnos, pero fue elegido por decisión unánime, durante los cuatro años consecutivos que permaneció estudian la carrera de Arquitectura. Los guantes, el gorro y el suéter de lana tejido por su abuela materna, cubrían y conversaba caliente el cuerpo de Olivia, sus pasos cortos por las calles cubierta de inmensa nieve, se volvían más perezosos al arrastras trás ella dos enormes maletas. Los copos de nieve caían sin cesar uno tras otros, enrojeciendo la pequeña nariz de la pelinegra rizada. Sus amigas se habían marchado hace ya un par de horas dejándola sola, pues Olivia aún no había terminado de empacar su montaña de ropa y para no perder el vuelo, Laura y Emily que estaban listas hace más de una hora, dejaron a su amiga la desordenada. Se había despedido de sus amigas que volaban a Wisconsin y Utah, Olivia salía sola de su condominio en la universidad rumbo al aeropuerto a ver si encontraba un vuelo directo a Carolina del Norte, pasaría las fiestas con su familia, comiendo y compartiendo con los suyos. Al llegar a la enorme puerta en la entrada, Olivia observo a los d más universitarios que salían a toda prisa, el frío se intensificó mientras ella caminaba a la acera de enfrente para tomar un taxi, pero una de sus maletas se atoró en una canaleta medio abierta. —No puede ser— grito con frustración al percatarse de que su maleta al impactar con el hierro, perdió una de sus ruedas. Se agachó para intentar colocarla de nuevo, pero fue inútil. —¿Todo en orden?— pregunto una linda voz anteriormente conocida por Olivia, era la misma voz que se alzaba en protesta en cada manifestación del alumnado de la facultad de Arquitectura. Olivia alzó su mirada para encontrar unos bellos ojos azules, que la miraban con la intensión de ayudar. —Si, gracias— dijo amable Olivia, ignorando a él joven frente a ella. — La canaleta está rota, por eso la rueda se rompió, van a arreglarla, para que no ocurran incidentes como este— dijo él joven. — Sí, lo sé gracias — continúo Olivia intentando colocar la rueda una vez más, obteniendo el mismo resultado. Impaciente el joven, toma la maleta de Olivia, esta intenta protestar, pero él se lo impide. — No seas terca, así no podrás arreglarla— dijo el joven tendiendo una mano hacia ella — soy Jeremiah, presidente de la facultad, no soy un ladrón ni nada parecido, solo intento ayudarte a que llegues bien a donde sea que vayas a tomar tus vacaciones— Olivia recibe el saludo. — Lo siento, debo tener prisa para llegar al aeropuerto y comprar el boleto de avión— dijo Olivia y Jeremiah frunció el ceño. — ¿No has comprado tu vuelo aún? — pregunto Jeremiah. Oliva negó con la cabeza y se dispuso a marcharse antes de que se le hiciera más tarde y no pudiera encontrar vuelos— gracias Jeremiah, que disfrutes tus vacaciones. Cómo pudo Olivia cargó su maleta y espero a que pasa un taxi, Jeremiah al verla sola se ofreció amable a llevarla al aeropuerto y ella acepto, él era el presidente de la facultad de Arquitectura, lo conocía de vista y oído, más nunca había tenido la oportunidad de hablar con él e interactuar, prácticamente Jeremiah no era del todo un desconocido. La decepción más grande de Olivia fue al llegar al aeropuerto y comprobar que ya todos los vuelos estaban vendidos, se lamento haber sido tan descuidada y no aprovechar antes para hacer algo tan importante, Jeremiah quien aún esperaba en el auto anticipando lo que podía suceder, salió hacia las instalaciones y encontró a Olivia sentada en uno de los asientos de espera, tenía los ojos aguados, la impotencia le ganaba, él se sentó a su lado y trato de buscar una solución para ayudar a esta mujer. — No hay vuelos — afirmó Jeremiah. — Todo está vendiendo— secundo Olivia soltando un suspiro. — Es muy importante que llegues hoy, puedes dormir en la facultad y luego mañana.... — Esperaré a que haya alguna cancelación— — Entiendo— — Otra vez gracias por traerme— agradeció Olivia. — No hay de qué— Jeremiah debía irse ya había cumplido con traerla, pero no quería dejarla sola — y ¿ya comiste?— trataba de entablar una conversación. — Si, gracias— contestó Olivia. — Bien, espero que alguien cancele un vuelo rápido— dijo Jermiah dando ánimos. — Sí, no es que Carolina del Norte este del otro lado del mundo— dijo Olivia atrayendo la mirada con gesto fruncido de Jermiah. — ¿Vas a Carolina del Norte?— pregunto — Si. — Y por qué no rentas un auto, llevarías en ocho horas aproximadamente— propuso Jermiah. — Nunca he conducido a largas distancias, además viajaría sóla, no es muy seguro para mí— dijo Olivia. Jeremiah no tenía planes para pasar navidad, quería pasarlas con su hermano, pero este tenía otros compromisos, por lo que Jeremiah no viajaría a ningún lugar y se quedaría en New York, a pasar estas fiestas sólo, ya que sus amigos de la facultad ya se habían marchado con sus familias. — Si quieres puedo llevarte— dijo Jeremiah, con amabilidad. Olivia se rió de su propuesta, pero al ver pasar las horas y cómo nadie cancelaba se angustió y acepto la ayuda de Jermiah y así fue como juntos emprendieron el camino que lleva a casa de los Lillard Lenard. El viaje en auto para nada fue aburrido, la conversación entre ambos fluyó a tal manera que no se dieron cuenta cuando llegaron tan rápido a la privacidad de la familia de Olivia. Esta por gratitud lo invito a pasar navidad con ellos y él como estaba cansado de conducir acepto, dando invito a una linda relación de amor. Al terminar de enjuagar su cuerpo, Olivia limpia sus dientes, y seca su cabello, ya que está húmedo, producto de la lavada anterior. Con una toalla que cubre su cuerpo, Olvida desocupa el baño y se acerca a la habitación, en donde se siente exalta al encontrar a Jeremiah, dejando la bandeja con desayuno en la cama, y la ropa limpia y sepa de Olivia. —No quiero que se te haga tarde, así que te traje el desayuno, ya que se que si no desayunas aquí y ahora, te pasarás la mañana en ayunas— dice Jeremiah con sumo preocupación por su prometida. Olivia siente ternura al escuchar a su prometido, por lo que de manera peligros se acerca a él, quien ya está vestido listo para ir a trabajar. —Ah sí, a mí lo que me apetece de desayuno, eres tú— dice seductora Olivia, dejando caer la toalla que cubre su cuerpo, exponiendo sus atributos a los que Jeremiah mira con deseo. Olivia empuja con sus manos a Jeremiah a la cama y este cae cerca de la bandeja donde está el desayuno. Rápidamente Olivia se pone a horcajadas sobre el, posicionando su coño, cobre la cremallera de Jermiah. Olivia se apodera de los labios de Jermiah ansiosa, pero un leve recuerdo de el hombre que acaba de conocer pasa por su mente, los labios rojos y ojos azules, ese corte de príncipe azul en su cabello, su alta estatura, es todo un galán de atractivo, pero muy mal educado. Jeremiah en verdad quiere poseer el cuerpo de su prometida, pero odia la impuntualidad por lo que se apresura a separarse de Olivia y salir de debajo de su agarre. —Ya es tarde, desayuna tus tostadas nena— dice Jeremiah dejando a Olivia roja por el enojo. — ¿Es enserio Jeremiah?— dice impaciente Olivia mientras se abre de piernas sobre el colchón — no ves lo caliente que estoy— dice esas palabras mientras pasea sus manos por su piel suave y tersa, la cual está desnuda, roja y ansiosa. Jeremiah se resiste a sus encantos, le encanta hacer el amor con Olivia, pero ella es muy intensa, además que la noche anterior habían hecho el amor dos veces, que ma quiere esa mujer, ¿por qué siempre está caliente? Es como si él no fue suficiente para ella, es una mujer insaciable. —Nena anoche lo hicimos dos veces seguidas— dice Jeremiah estirando las arrugas de su pantalón. — Y eso ¿qué? anoche ya pasó, hoy es un nuevo día— Olivia gatea sobre el colchón a gatas, poniendo su culo en popa, y pasando sus manos por su voluptuoso trasero, para subir el deseo en Jeremiah, pero provoca todo lo contrario. — Te portas como una insaciable, como si lo que te di anoche no fue suficiente para ti— las duras palabras de Jeremiah, hacen que Olivia detenga lo que hace, poniéndose de pie y cubriendo su cuerpo con la toalla. — Nene no es eso, es que siempre quiero más de ti, no hay nada de malo en eso— se defiende Olivia. — Exacto, como si no te causo placer, dejándote necesitada de más— dice Jeremiah. — Claro que me causas placer Nene, el hecho de que quiero que me hagas tuya otras vez, no significa que no me sienta satisfecha, lo hago porque quiero seguir sintiendo tu m*****o en mi— dice Olivia acercándose a Jeremiah, colocando sus brazos a cada lado del pecho de su prometido. — A mí me basta con tener una vez Nena, tu ardiente cuerpo me completa al cien por ciento— dice Jeremiah y Olivia baja la mira al piso. — ¿Crees que estoy enferma sexualmente?— pregunta Olivia, ya que piensa a sospechar que es una adicta al sexo, además que Jeremiah lo a mencionado un par de veces. — Creo que deberías de ver un especialista, no es normal lo que te pasa— termino diciendo Jermiah, abriendo un agujero en el corazón de Olivia. Pero es culpa de su ciclo menstrual, ya que antes, durante y después del periodo, su apetito s****l aumenta al mil por ciento, su mente solo anhela cabalgar encima de la v***a, Jeremiah es quien la controla, pero cuando está a solas en su oficina aprovecha para estimularse sexualmente como ahora. Luego de sostener una incómoda discusión sobre abstinencia de sexo, Olivia y Jeremiah desayunaron en silencio, al concluir ella se vistió y salió rápidamente para la oficina, cerro la puerta luego de saludar a su asistente. Olivia no se podía concentrar en su trabajo, uno intensos ojos azules que no corresponde a su prometido, sino más bien a su cuñado, invadieron sus pensamientos, por lo que rápidamente su coño empezó a palpitar y sus pezones se pusieron duros, "esto debía ser una broma" pensaba Olivia. Al no poder controlarse más, Olivia busco en su caja fuerte las bolas de metal vibratoria que había comprado para estimular sus coño. Retiro el cuadro y saco de la caja fuerte las dos bola de perlas que tiene, tiene poco tiempo para hacer su travesura, ya que tendrá una reunión importante con un posible inversionista. Olivia al llevar su falda tuvo puesta, le fue fácil retirar la tanga, por la que aún de pie retiro la tanga de color violeta, subió un poco su falda, oprimido el botón de encendido de las dos pequeñas bolas de metal, y estás vibraron en sus manos. Se posicionó en el sillón detrás de su escritorio, abrió las piernas para deslizar una y después la otra, en su v****a. La vibración hizo que temblara su coño, llevo su dedo medio a su clítoris y estimuló este con delicadeza, frotando sus pliegues ya empapados, sus pezones duros fueron pellizcado por encima de camisa, Jeremiah debería perdonarla, pero justo ahora solo necesitaba un orgasmo, uno fuerte que la mantuviera tranquila por un tiempo, hasta que volviera a estar con su prometido. Las bolas metálicas sacudían sus paredes vueltas charcos, su coño se apretaba más, listas para el derrame de fluidos que provocó que un jadeo saliera de su garganta, ya no aguantaba más y estaba tan cachonda que solo unos pocos minutos bastaron para que se corriera humedeciendo el sillón y mojando el piso. Al abrir los ojos Olivia recostó su cabeza de su sillón, llevo sus manos a su coño y caso con delicadeza ambas bolas. Cuando las bolas de metal cumplieron su función y fueron sacadas, un chorro de fluido salió de su coño, enrojeciendo las mejillas de Olivia. Quizás esa era la razón por lo que Jeremiah no le excita tanto tener sexo con ella, su charco acuoso y gelatinoso de néctar femenino, impiden que el m*****o de Jeremiah se desplace en su coño, quizás esa es la razón, Olivia maldecía ser así, cada que tenía sexo, manchaba todo a su paso, ya que como una cascada, los jugos salían salpicando de su v****a.
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