Las sábanas negras ocultan los cuerpos desnudos de ambos, Rebeca y Oliver son esa pareja perfecta, la cual todos admiran y respetan, están muy enamorados el uno del otro, se conocieron hace ya más de dos años, Oliver no pudo evitar caer rendido ante los pies de semejante mujer, y es que Rebeca es todo lo que está bien, no solo es su belleza física la que lo atrajo hasta ella, sinó más bien su inteligencia y elegancia, su dulzura y carisma, sin lugar a dudas todo lo que ella es denota perfección por dónde quiera que se le mire.
Por otro lado la morena de ojos oscuros fue sacudida por una corriente de alto voltaje, cuando conoció a Oliver, ¡Dios! Es que tan hermoso caballero de ojos grises, alto y de cuerpo atlético llamo su atención de inmediato, Rebeca fue inmediatamente seducida por la capacidad de conquista que posee Oliver, y no solo eso, al poco tiempo de conocerse descubrieron todas las maravillosas cosas que tienen en común, esa fue la cereza del pastel, para que luego de muy corto tiempo, ambos dejarán su soltería y decidieran ser pareja, una sólida relación que ha permanecido intacta por más de un año y seis meses, y en la que Oliver piensa dar el siguiente paso.
Rebeca es la prueba en despertar, bosteza y se sienta sobre el colchón, mira a su lado a el hombre que ama y no puede ocultar sonreír de auténtica alegría al tenerlo así, en su cama, desnudo y con el ojos cerrados, luce muy tranquilo y sexy, Rebeca muerde su labio inferior traviesa, e inicia una ronda de besos en el cuello expuesto de Oliver, éste siente las suaves caricias y inmediatamente despierta, producto del deseo que provoca los labios suaves que recorren y lamen su cuello con auténtico apetito s****l.
—Buenos días Tito— dice con voz sensual Rebeca, utilizando ese apodo coqueto con Oliver.
— Buenos días Tita— Oliver responde con el apodo que ambos utilizan para referirse al otro, es un apodo cariñoso que se dicen desde hace un año, no importa el lugar ni con quienes estén, ambos se llaman así, lo que los hace ver tiernos, aunque eso a algunos les parezca pesado y ridículo, por ejemplo a Matías, el primo de Oliver, ese apodo cariñoso, es estúpido y no pierde tiempo en decirles los ridículos que se escuchan llamándose de esa forma, pero ese no es el verdadero motivo por el que a Matías le parece ridículo el apodo "Tito y Tira" es más bien porque el desearía ocupar el lugar de "Tito" en vez de su primo Oliver, Matías se había enamorado, seguen él, de la novia de su primo, Rebeca ocupaba su mente y corazón, claro nadie sabía sobre eso, pero Matías haría cualquier cosa porque Rebeca lo mire, cómo mira a Oliver.
Con algo de prisa, Rebeca retira la sábana oscura que cubre el cuerpo de Oliver, dejando expuesto su cuerpo desnudo.
—Mmmmmmm, Tito, eso se ve algo triste, déjame ayudarte a que sea feliz— dijo Rebeca, apuntando la semi erección mañanera del m*****o de su amado.
Oliver sonríe travieso, conociendo las intensiones de Rebeca, por lo que él feliz, recuesta todo su cuerpo en el colchón, coloco una mano detrás de su nuca en la almohada y la otra la lleva a su v***a, pasando su mano de arriba hasta abajo.
—Si Tita, está algo triste y solo tú, sabes cómo contentar— pronunció estás palabras Oliver, accediendo al llamado s****l que le hizo su amada.
Con urgencia Rebeca pasa su lengua por los labios, ansiando tener en su boca el m*****o que la noche anterior le dio tanto placer.
Rebeca paseo sus manos por el fornido pecho de Oliver, detallando sus músculos, arrastrando sus uñas largas sobre la piel, que poco a poco se eriza producto de las suaves caricias, la mano de Rebeca llega hasta la mano de Oliver que sostiene al m*****o.
—Déjeme ayudarte con eso Tito— dijo pícara Rebeca, apoderándose de la v***a semi erecta de su amado.
Rebeca como todo una experta, mueve su mano derecha sobre la v***a erecta, suave, notando como de a poco la semi erección va tomando más fuerza, transformándose así en una potente v***a, más dura de un tronco.
Ella siente el cosquilleo que llega a sus labios, deseando tener la olímpica erección en su boca, se inclina hasta esta y con cuidado lleva su lengua a la cabeza de la v***a de Oliver, haciendo contacto con su líquido preseminal, Rebeca desliza su lengua una y otra vez, mientras hace sonidos de excitación que vuelven loco a Oliver, quien disfruta de la mamada mañanera que su amada le ofrece.
La boca de Rebeca sumerge por completo la v***a, succionando el m*****o, hasta llegar a la mitad de este, hasta donde el tamaño y grosor le permite a su boca llegar.
Sube y baja su cabeza con cuidado, chupando la v***a cual helado de vainilla, la saliva se le vuelve ligera, por lo que intenta tomar un poco más de v***a, topando hasta el límite de su garganta, cosa que excita a Oliver, el cual lleva su mano libre a la cabeza de Rebeca tomando un poco de su cabello entre sus dedos y ayudándola a que tome un poco más.
Preso de la excitación, Oliver inicia con movimientos con su cadera, para follar la sobra boquita de su amada.
Los gruñidos de placer por parte de él, no se hacen esperar, por lo que está haciendo Rebeca, con su boca.
Cuando está lo suficientemente listo, Rebeca con cuidado se saca la v***a de la boca, para subirse a horcajadas sobre Oliver.
Con su manos derecha Rebeca pasea por sus pliegues la v***a dura y caliente, haciendo rápidos roces que la ponen más cachonda aún de lo que ya estaba.
—Mmmmmm Tito, eso se siente muy rico— dijo Rebeca dejando que Oliver, tomara sus pechos en sus manos y los amasara.
De todos los atributos de su amada, a Oliver le encanta sus pechos, no son muy grandes, incluso sin brassier parecen solo dos limoncitos, pero precisamente eso es lo que a Oliver le encanta, que sean pequeños, ya que se los puede llevar a la boca por completo.
Rebeca hace un descenso rápido de su v****a, húmeda y jugosa, a la potente v***a caliente, jadeando cuando el tamaño y grosor invade su cavidad vaginal.
Sentirlo dentro por completo, palpitantes u exquisito, es lo que Rebeca desea y es lo que tiene.
Con movimientos violentos y salvajes, Rebeca sube y baja sin parar, tomando por los hombros a Oliver, para tener mejor agarre, flexiona sus rodillas y al compás de Oliver que la ayuda metiendo y sacando su v***a, ambos disfrutan del placer de ser uno, de lo rico que se siente poseer el cuerpo de otro, de las maravillas sensaciones únicas que solo ellos tienen.
—Aahh, ¡Sí! Tito ¡Sí!— exclama ansiosa de más placer Rebeca, la cual no detiene el movimiento hábil de sus caderas, las cuales hacen círculos de vez en cuando, buscando ese punto G que muy bien conoce.
Oliver a su vez, se incorpora sobre la cama, para poder chupar los pezones marrones erectos, y ahora llevar sus manos hasta los glúteos desnudos de su amada.
El placer se intensifica, el sudor los jadeos, el olor a sexo se extiende, las sábanas se arrugan y la corriente de liberación placentera los toma a los dos.
Rebeca explota en millones de fragmentos, echando su cabeza atrás, cerrando sus ojos y su cuerpo erizado por el delicioso orgasmo que a alcanzado.
Oliver tensa su espalda, le calambre los pies, su m*****o se agita y el derrama su semen recién hecho dentro de la cálida v****a de su amada.
Con los corazones acelerados, Oliver y Rebeca unen sus frentes, quedándose quietos unos segundos, felices por pertenecer, agradecidos el uno con el otro, por siempre velar por el bienestar.
Con la respiración agitada Rebeca y Oliver unen sus labios en un apasionado beso que deja más que claro los sentimientos amorosos que comparten.
—Te amo— confiesa Oliver lo que el momento le permite decir.
—Te amo— reconoce Rebeca mientras acaricia la melena negra y sedosa de su amado —¿una ducha?— dice ella, apenas son las 7:00am su jornada laboral inicia a las 9:00am, por lo que tienen tiempo para compartir una ducha fresca y el desayuno.
—Eso me encantaría— aprueba Oliver, tomando entre sus brazos a la morena candente que tiene por novia, llevándola a la ducha, en donde se apodera de su coño, chupando los pliegues marrones de Rebeca, la cual sostiene entre sus piernas la cabeza de su amado.
El cuerpo de Rebeca está recostado de la pared de mármol de la ducha, el agua cae sobre su cuerpo, mientras que Oliver de rodillas frente a ella, lame el coño como si besa su boca, introduciendo su larga lengua en la v****a, dándole vuelta provocando que las paredes vaginales se aprieten y Rebeca grite de placer al sentir la tibia lengua en su canal, y el dedo pulgar de Oliver moverse con cuidado en el clítoris.
Son tal para cual en todo los sentidos, sus cuerpos no paran de sentirse satisfechos el uno por el otro.
Oliver con devoción sigue chupando el coño húmedo y suave de su amada, aprovechando y mete dos dedos en el interior, y con otros dos, rosa el ano ardiente de Rebeca.
Rebeca al sentir todos los esquistos toques, abre más las piernas y mueve sus caderas en círculos.
—No pares —suplica ella jadeando, sentir lengua y dedos en su coño la hacen arden en llamas.
Oliver obediente y con el pene erecto que le palpita, aprovecha para introducir otro un tercer dedo en la v****a de su amada, entrando una y otra vez con mayor fuerza.
Cuando Rebeca está a punto de estallas, Oliver se detiene, provocando que una muy molesta Rebeca le agarre fuerte el cabello, tirando de este para atrás.
—¿Por qué te detienes?— exige Rebeca una explicación a tan repentina ocurrencia, ella estaba al borde del clímax, pero se le fue negada la llegada.
Oliver se pone de pie con una sonrisa traviesa, se acerca a los labios de Rebeca y los devora con hambre, a lo que Rebeca responde con la misma agresividad, mientras prueba de los labios de su amado el sabor de su coño.
De repente, Oliver voltea a Rebeca, dejando la espalda de ella contra su pecho, Rebeca coloca sus manos en la pared de mármol de la ducha e inclina el trasero en popa, dándole una vista espectacular a Oliver de su zona.
—Entrega ese orgasmos—le exige Oliver a Rebeca, entrando en el canal de su ano y llevando los tres dedos a su v****a.
Rebeca se estremece, jadea fuerte al sentir dos de sus canales llenos, el ano por la v***a y el coño por tres dedos, se siente en la más rica fantasía, Oliver sabe perfectamente dónde darle, cómo partirle el culo y el coño, y dejarla al borde el desmayo.
¡Joder! Están delicioso, la invasión en ambos lugares, le encanta, Rebeca mí sabe ni como ponerse ante los empujones brutales que siente, todo el cuerpo le tiembla y su cerebro está bloqueado a todo lo que no sea vivir a plenitud el mejor sexo de su vida.
La exquisitez en su coño la tiene otra vez al borde, su ano rápidamente suelta los lubricantes naturales del intestino, bañando la v***a dura que entra y sale con premura, e ímpetu de ese canal, mientras que los dedos chamuscados reciben el néctar de jugos vaginales que los hacen estallar a ambos en otro múltiple orgasmo, que los fuertes golpes de la v***a prolonga por otros segundos más.
Sí, joder sí, ahora sí estaban completos el uno del otro, ahora sí se sentían aliviados, ahora sí pueden respirar tranquilos, no hay tensión.
La intensa noche, la ardiente mañana y el tremendo baño, fueron perfectos, pero las tiernas palabras de afecto, los abrazos y besos durante el desayuno, completaron su necesidad de estar el uno con el otro.
Las risas y conversaciones triviales sobre cosas propia del otro, ahora así lo aprecian con mayor atención.
Oliver y Rebeca no solo son unos lindos, sinó que también son ardientes por lo que ya pudimos ver, pero claro, esa parte solo le pertenece saberlo a ellos dos, nadie más debe estar interesado en su vida s****l, ya que esa parte es íntima y privada, información exclusiva.
Carolina del Norte, la ciudad natal de Oliver y dónde junto a su primo Matías lleva la dirección de la constructora familiar, aquí es donde está la sede principal de las constructoras Lillarnard que durante los años sea extendido a lo largo de todo el país, Olivia se ocupaba junto a Génesis de la constructora en New York, haciendo un trabajo excepcional en la ciudad que nunca duerme, pero Oliver y Matías no se quedaban atrás ganando concursos de obras magistrales que subían el prestigio de la familia.
La hora de trabajar de la pareja había llegado, se separaron sin ninguna barrera, ya estaban satisfechos el uno con el otro, por lo que solo un tierno beso, y una promesa de verse pronto fue su despedida.
Rebeca como diseñadora de zapatos, debía volver a su fábrica, de la cual es dueña y tiene renombre en la ciudad de Carolina del Norte, su marca a cautivado a múltiples famosos los cuales son firmado generosos contratos con la casa de zapatos "Rebeca Star" que es cómo ella nombró a su fábrica.
Los padres de Rebeca con abogados y deseaban un destino similar para su hija, pero el anhelo y sueño de Rebeca no era ese, por lo que luego de cursas un primer cuatrimestre en la universidad, abandono la carrera de Derecho y se enfocó en sus diseños de zapatos femeninos y masculinos, prendiendo solo con un capital muy bajo, se asocio a Pedro, su mejor amigo quien apoyo su proyecto, y aunque Pedro no sabe nada de zapatos, le brindo el capital necesario para que su amiga Rebeca cumpliera su sueño, ya que los padre y hermano de esta no estuvieron de acuerdo con su desición de ser zapatera.
Han pasado más de cuatro años desde que eso aconteció, Rebeca mantiene una relación un tanto alejada de la de su familia, pero trata de estar en contacto con ellos todos los días.