Casarse con el amor de tu vida, pareceriera ser una de las mejores cosas de la vida que una persona pudiera hacer.
Los detalles de como Oliver pediría la mano de su amada, estaban siendo afinados, el objetivo era sorprenderla durante una tarde extrema e las que normalmente comparten una o dos veces por mes.
Escalarían una pared de corcho, realizarían salto al vacío, patineta entres otras actividades frecuentes entre ellos y en medio del éxtasis Oliver aprovecharía para entregar el anillo.
La chica que le ayudaba a diseñar el anillo, le recomendó una organizadora de eventos y fotografía muy buena, que le ayudaría con esos pequeños detalles, a lo que Oliver acepto gusto.
Con el nombre de Melanie se presentó la planeadora, quien observo de pies a cabeza semejante atractivo frente a ella.
—Es un placer conocerla Melanie, soy Oliver Lenard y....— el dedo índice de la joven se posa sobre los labios carnosos de Oliver.
— Vas a pedirle matrimonio a tu novia ya eso lo sé, lo que me interesa saber es ¿cómo lo quiere hacer?— indaga Melanie sintiendo un poco de calor en la yema del dedo que aún está sobre el labio inferior del hombre.
Oliver algo incómodo retira con delicadeza la mano de la mujer y procede a sentarse, frente a la mujer que ocupa un estudio bien iluminado en el quinto piso de un edificio de la ciudad de Carolina del Norte, muy cerca de la joyería dónde anteriormente Oliver se había pasado la tarde.
—Ambos disfrutamos de los deportes extremos, una o dos veces por semana visitamos clubes diferentes — habla con seguridad Oliver.
— ¿Te ofrezco algo de tomar?— habla Melanie.
—Estoy bien así, gracias — dice Oliver.
— ¿Cuáles son sus deportes favoritos?, Lo pregunto porque ya se que quieres que la propuesta se encamine por lo que ambos comparten—
— Así es, pienso que puede ser durante escale una pared, que viendo lleguemos juntos a la meta, inclinarme y pedirle que sea mí esposa — habla con ilusión Oliver.
— Vaya, tienes todo planeado, no me necesitas para nada— habla sarcástica Melanie.
— Jajajaj, claro que necesito de sus servicios por eso estoy aquí, quiero que las personas que estén abajo mirando tengan carteles con la palabra, "¿Quieres ser mí esposa?"—
— Mmmmmmm, involucrar personas equivale un gasto extra además que si tu pareja te dice que "NO" terminarías humillado— le aconseja Madeline.
— Ella no me dirá que "NO" nos amamos y queremos estar juntos— habla Oliver.
—¿Viven juntos?— pregunta.
—Aun no, ambos respetamos el espacio del otro— dice Oliver convencido.
— Mira, no me lo tomé a mal, en verdad me caíste muy bien, además vienes por recomendación de mí amiga, algo que tomo en cuenta, pero e organizados cientos de eventos de esta categoría y he visto a muchos salir heridos, así que si eres tan libre con tu pareja y respetas sus espacios, es mejor que escojas un momento íntimo y hacerlo, decirle al discurso que tienes preparando y que solo ella sepa cuánto la amas y deseas pasar el resto de tu vida con ella, así es más fácil si no te acepta— Melanie es una experta en ver corazones rotos producto a desplantes, por eso siempre advierte a sus clientes que una posible respuesta puede ser negativa y eso traer repercusiones en su vida.
— Créeme pensé mucho en lo que deseo y se que esto es algo que ambos deseamos, pero si no puedes apoyarme buscaré a alguien más que si pueda y no esté dando discursos baratos que nadie pidió — Oliver algo molesto y hastiado de Melanie se pone de pie dispuesto a irse, pero la voz de la mujer detiene sus pasos.
— Pasaste la prueba— habla Melanie y Oliver voltea con el ceño fruncido agrega:
— ¡Disculpa!—
— Quería saber si eras un fanático del amor, o en verdad sabes el compromiso que asumes al pedir matrimonio a alguien — Melanie sonríe, se acerca a Oliver y le extiende la mano — necesito conocer más de ambos, para poder organizar lo que quieres, el costo de la organización te lo digo después de realizado el escenario— Oliver sonríe un poco más tranquilo al sabe que la organizadora solo quería asustarlo.
— Ahora nos entendemos — habla Oliver.
— Se que no te voy a decepcionar Oliver— dice coqueta y segura Melanie, maquinando la mejor sorpresa que ha realizado.
Unas horas después de salir del departamento de la organizadora, Oliver se siente más tranquilo y seguro, ya las cosas están tomando forma, por lo que al llegar a su propio departamento decide informar a su familia porque ha estado tan misterioso últimamente, a lo que su familia responde con alegría y entusiasmo el saber que pronto serán no una sinó dos bodas las que tienen que organizar.
Apesar de estar separados físicamente, los Lenard Lillard son Unidos y comparten los logros y caídas juntos, manteniendo la comunicación diaria, gracias a ala tecnología.
Liam el menor de esta hermosa familia, se mantiene trabajando en California, es manejador de redes en Google, empleo que a catapultado su talento y tiene orgullosos a todos en su familia, Liam es un prodigio cuyo coeficiente intelectual es bastante elevado, pero sobre todo posee una inteligente interpersonal muy buena.
El resto de la noche Olivia se pasó, tirada sobre el piso de madera de su departamento, los planos estaban esparcidos por el piso y las luces estaban encendidas, la caja de comida rápida tirada junto a sus creaciones, a decir verdad no se podía caminar por el vertedero de hojas, y cojines.
El sonido de su celular la desconcentra, busca el aparato en el cumulo de papel hasta que al fin lo encuentra, mira el identificador de llamadas y sonríe al saber de quién se trata.
—Crei que ya no tenia prometido— recuesta su espalda del piso y coloca una pierna sobre la otra.
Jeremiah coloca el celular en altavoz sobre la encimera de la cocina, mientras da vuelta al file miñón que se cocina en el sartén a fuego medio.
—Nena, ¿sigues enojada?— él pregunta.
—Aun lo estoy — responde Olivia fingiendo estar molesta, pero la verdad es que aunque le pareciera extraño el comportamiento de Jeremiah al visitar la constructora y no verla, ella puede entender que su prometido pudiera necesitar hablar algo con su prima, por lo que no está incómoda.
— Pues tu regalo me dice que voy por buen camino— dice Jeremiah.
— ¿Donde lis pusiste?— indaga Olivia.
— Cerca de la ventana, es el único lugar donde el sol puede darles— responde.
—Se cuento te gustan, y por eso aproveché que enviaría las flores favoritas de Génesis y pedí los captus y suculentas para ti— habla Olivia e inmediatamente es mencionado el nombre de Génesis, Jeremiah frunce el ceño.
—Le compraste Tulipanes a Génesis, ¿por qué?— habla sorprendido Jeremiah, pero la más sorprendida es Olivia al escuchar el nombre de las flores tulipanes, pues ella no recuerda haber dicho el tipo de flores que les gustan a su prima.
— ¿Cómo sabes que a Génesis le gustan lo Tulipanes?— del impulso, Olivia se sienta en el piso, cambiado de posición.
Jeremiah se dan cuenta de su error, se lleva las manos a la cabeza con frustración.
El filete miñón empieza a ahumarse, por lo que al no tener respuesto para lo que Olivia pregunta, Jeremiah le ve una salida a la conversación, maldiciendo en voz baja.
— Nena, el filete se me está quemando, no cuelgues, le daré vuelta— se apresura a decir Jeremiah mientras se acerca al sartén y le da la vuelta.
Olivia aún atenta en la línea, escucha los sonidos provenientes de la cocina de su prometido.
Cuando logra controlar la coccion del filete, Jeremiah vuelve más cerca del celular, con una respuesta más clara.
—Estuve esta tarde en su oficina, y vi que tiene algunos tulipanes en su escritorio— lograr articular más relajado, recordando cuando supo realmente sucedió que Génesis le dijera sus flores favoritas y las razones por la que le gustaban.
Oliva acepta su respuesta y agrega:
— Me enteré que estabas en la constructora y no me dijiste nada — direcciona Olivia la conversación a ese pequeño detalle.
— Necesitaba hablar con Génesis sobre un proyecto que tengo en mente y cómo se que tenías reunión, no quería incomodarte— habla Jeremiah ideando una estrategia para recuperar la amistad de Génesis.
— ¿Y sobre qué?— pregunta curiosa la pelinegra.
— Fuera interesante una colaboración de ambas empresas, necesito demostrarle a mí hermano que la sucursal de New York avanza en el ámbito de las vienes raices — encaja la idea, con ganarse el respeto de su hermano, la idea la había surgido hace algún tiempo, pero ahora que Donald está en la ciudad, cumplir ese objetivo no es solo un sueño, es una necesidad, a parte de que matará a dos pájaros de un tiro, recuperar a su amiga y el respeto de su hermano.
Olivia algo extraña le da vueltas en la cabeza — De eso hablaste con Génesis, ¿por qué no me habías dicho nada? —
— No quiero que te involucres, estamos unidos en un vínculo emocional, no serás muy objetiva al momento de hacer o delegar algunas cosas nena, por eso no te había contado—
— Así que ese es el misterio que se traen tu y Génesis, por eso está así conmigo, puede que se sienta mal de ocultarme algo tan importante— dice Olivia encajando todas las piezas restantes en el rompecabezas que la traía triste, respecto a la conducta de su prima, pero ya conoce las razones y eso la hace sentir más tranquila.
— ¿Cómo?— indaga Jeremiah ya que se siente algo confundido ante las palabras de Olivia sobre Génesis.
— Génesis se estaba comportando algo distante conmigo, pero ya veo porque, de todos modos el proyecto que tienen deben de presentarlo ante los socios de la constructora, Génesis sabe el procedimiento, talves yo no esté involucrada, pero estaré muy pendiente — asegura Olivia.
Jeremiah apaga el fuego de la estufa y lleva el filé miñón al horno precalentado, saltea los vegetales en otra sartén.
— Bueno aún no tenemos nada definido, es algo nuevo que tengo en mente— responde Jeremiah.
— Olvídalo, te apoyaré desde lejos, además con esto podrías estar más cerca de tu hermano y se que es algo que te ilusiona mucho— responde Olivia.
— ¡Si! Claro, nena tengo que colgar, te mando un beso, hablamos mañana — se despide.
— Hasta mañana, nene un beso— cuelga Olivia y continúa con sus quehaceres por un par de horas más.
Jeremiah al colgar la llamada con Olivia, rápidamente marca el número de Donald, necesita pedirle que se quede un tiempo más en New York, para poder poner en marcha su plan.
El celular suena una y otra y otra y otra vez, los minutos se vuelven horas, Jeremiah cena lo que preparó, las horas continúan su curso, pero Donald no responde al llamado de su hermano, ya que éste se encuentra analizando terrenos y casas en zonas cumbres de New York, a través de la pantalla de su laptop, en la habitación de hotel que ocupa.
Donald se concentra demasiado en lo que hace, piensa invertir en este tipo de lugares, y las fotos e historiales que le envió uno de los agentes de vienes raices de la sucursal de New York, le parecen interesantes, por lo que antes de abandonar la ciudad quiere dejar todo listo y así poder darle paso a la auditoría.
Con los ojos protegidos de la luz del computador con los lentes que usa para leer, desliza la pantalla concentrado, pero al leer el documento el nombre de Olivia Lenard llama su atención.
La arquitecta Olivia Lenard dibujó los planos y construyó todas las casas que está mirando justo ahora.
Más a bajo hay fotos de la obra en proceso antes de ser terminada, y la misma mujer que conoció esta mañana, que vi en el retrato de la oficina de su hermano es la que aparece, al parecer está mujer está en todos lados, a penas la conoce y ya la ha visto alrededor de tres veces, sin contar los pensamientos que le han surgido desde la primera vez.
No sabía que la prometida de su hermano fuera arquitecta, pero por lo que ve es muy buena en lo que hace, por lo que se dispone a conocer más sobre la constructora que por lo que ve es familiar y se ha mantenido por más de setenta y cinco años.
Esto significa madurez, compromiso y perseverancia, Donald se toca la barbilla sobre su barba bien cuidada, en señal de análisis.
La prometida de su hermano es una mujer importante, inteligente, pero sobre todos hermosa, una sola mirada desata la dureza de una nueva erección, es una atracción hacía la belleza deslumbrante que porta esa mujer.
Donald a conocido mujeres de diferentes países y puede destacar la variedad de bella que poseen, pero a pesar de la belleza ser subjetiva, el sexappel que tiene esa pelinegra cautiva a cualquiera, solo basta verla una vez para que su exquisita imagen te persiga.
Donald suelta un largo suspiro, cierra los ojos y aprieta los dientes, está trabajando en algo importante y ahora ese mujer lo volvió a desconcentrar, se quita los lentes tratando de pensar en otra cosa, recuesta su ancha espalda de la silla donde está sentado, sacándose la imagen de Olivia.
El vibrador de su celular sobre la mesita de noche lo hace levantar, mira el identificador de llamadas y lee el nombre de su hermano, intenta ignorarlo por milésima vez, pero decide responder.
—¿Por qué estás tan intenso?— es lo primero que dice Donald al contestar — estoy trabajando Jeremiah, si no contesto a la primera, no continúes insistiendo — habla Donald algo molesto.
— Disculpa que insista tanto, pero es importante — habla Jeremiah, tomando todo su valor para enfrentar a su hermano.
— No estoy para cosas innecesarias, que sea rápido— vuelve a sentarse Donald y Jeremiah dice:
—La Constructora Lillarnard puede ser una gran Alida para llevar a cabo un proyecto grande que yendo en mente— Jeremiah le plantea a Donald todos lados a puntos importantes que le han surgido.
Largos minutos de charla corporativa, hacen a Donald bosteza perezoso e impaciente porque Jeremiah deje de parlotear.
—¿Pretendes involucrar la constructora de tu novia?— pregunta Donald tocándose el puente deb la nariz.
— Son los mejores, no lo veas como si fuera algo emocional, porque no lo es, es más Olivia no estará involucrada— responde Jeremiah.
—Escucha tus ideas no son malas, pero debes saber que el amor y los negocios no s mezclan, no me parece bien que estén trabajando juntos, si algo sale mal en la cualquier ámbito ya sea laboral o de pareja, todo el proyecto se verá afectado, así que la respuesta es tajante y mordaz, NO— dice Donald en tono fuerte y áspero.
— Pues no me importa si estás de acuerdo o no Don, solo te comunicaba lo que haré, estoy a cargo de la sucursal de New York y puedo tomar las decisiones que mejor me parezcan para la compañía, y estoy seguro de este proyecto vale la pena— responde con voz firme Jeremiah, provocando que Donald se ponga de pie más enojado de lo que ya estaba, antes las palabras de su hermano.
— Escucha bien Jere....— intenta hablar Donald, pero la voz de Jeremiah lo detiene.
— Te guste a no, es lo que haré, estoy harto de que siempre me eches a un lado, que me trates como si no fuera tu hermano, eres la única persona que me queda en el mundo y en verdad quiero agradarte, pero ya me cansé, desde ahora voy a hacer lo que crea mejor conveniente para la agencia— al concluir con sus palabras Jeremiah cuelga el celular con el corazón agitado.
Donald aprieta el móvil en su mano y peina si cabello hacia atrás, Jeremiah suele ser algo inmaduroby se deja guiar por sus emociones, lo que puede provocar inconvenientes,¿es que acaso nunca va a entender? Se pregunta Donald.
La noche se torna más larga y pesada, la mañana llega y la migraña de Donald aumenta, provocando que su mal humor no desaparezca, lleva más de dos horas esperando a Jeremiah en su oficina, pero el muy tarado se a tomado el atrevimiento de hacerlo esperar, poniendo como excusa que tiene asuntos más importantes que hacer.
—¿Donde carajos está?— pregunta Donald al asistente personal de su hermano, quien se encoje de hombros con algo de miedo al leer el carácter imponente de Donald.
Donald aprieta los puños y cruje los dientes, sale a pasos agigantados de la agencia de vienes raices familiar, su chófer le abre la puerta mientras él aborda el auto con la sangre herviendo por todo su cuerpo.
¿Quien carajos se cree Jeremiah? A caso ¿Piensa que puede hablarle como le da en gana, colgarle la llamada, hacerlo esperar y creer que eso no traerá consecuencias?
— Llévame a la constructora Lillarnard— exige Donald entendiendo que posiblemente su tonto hermano este detrás de su prometida.
En las oficinas de la constructora familiar Lillarnard, en la privacidad de la oficina de Génesis, Jeremiah está de rodillas implorando a Génesis que acepte el proyecto, lleva más e una hora insistiendo, pero lo ignora a pesar de no querer verlo rogar así.
— Jeremiah ayer fue muy clara, vete y déjame en paz, no me involucres en tus proyectos, entiende de una ves y por todas que la respuesta para nosotros será un no, no podemos trabajar juntos— sentencia Génesis con las manos como jarras en sus caderas.
Jeremiah se arrastra de rodillas hasta llegar a sus rodillas.
— Se que no quieres ser mí amiga y eso lo respeto, te lo pido como posible socio— vuelve a decir, pero Génesis ya se cansó así que avanza hasta la puerta e intenta abrirla, pero la voz de Jeremiah la detiene.
— Solo quiero ser aceptado por mí hermano, él no cree en mí, parece estúpido, pero creo que me odia, desde la muerte de nuestros padres él, solo se alejó de mí, eras muy cercanos de niños, pero ese accidente y las pérdidas irresponsables nos alejaron— dice cansado Jeremiah exponiendo sus sentimientos — con este proyecto puedo ganar su respeto y por eso necesito de tu ayuda— Génesis se dan la vuelta para enfrentar los ojos aguados y el rostro cansado de Jeremiah, el corazón se le entristece al verlo tan afectado.
El auto se estaciona frente al edificio cuyo enorme letrero destaca el nombre d la constructora familiar Lillarnard, Donald apresura sus pasos dejando atrás la impresión que tuvo al ver la estructura.
La recepcionista al ver semejante galán, deja su dona con glasiado a un lado, se limpia las comisura de los labios.
— Buen día señor, bienvenido a la constructora familiar Lillarnard, en que puedo ayudarle— se expresa con amabilidad la joven.
— ¿Me interesa saber si Jeremiah Walton se encuentra aquí?— pregunta Donald, tratando de ser paciente.
— ¿Me permite su nombre, por favor?— insiste la joven, ya que debe pasar por el protocolo.
— Soy Donald Walton, su hermano — dice fingiendo una sonrisa, la joven al entender el parentesco sonríe fuerte y dice:
— ¿Encerio? WOW no sabía si el señor Walton tenía hermanos, y menos que fuera tan guapo — agrega con algo de picardía la joven.
— Así es, si puede decirle que estoy aquí sería perfecto — agrega cansado Donald.
— Mmmm, me parece que está en la oficina de la señorita Olivia, le indicaré como llegar, así puede verlo— habla la joven y apresar de Donald estar a punto de estallar, sigue las instrucciones que la recepcionista le indica, que más da si Jeremiah está junto a su novia, le dirá sus verdades frente a ella, así se deja de tonterías.
Al llegar al cubículo de la asistente de Olivia, Donald lee el letrero que dice el nombre y apellido de la joven, pero no hay nadie ahí, por lo toca la puerta y una voz le indique que pase.
Olivia bien concentrada sentada en el piso, con lentes para leer puestos, pantalones vaqueros, descalza, top holgado, el cabello recogido en una cola alta, sin mirar extiende la mano hasta quien cree es su asiente personal.
—Dame ese Té Jess, lo necesito — agrega, pero su olfato se inunda de un rico aroma masculino, provocando que elevé la mirada, encontrando a alguien muy diferente a su asistente.
Donald al entrar, escanea con sus ojos, la sexi pose de la pelinegra que tiene enfrente, sus labios sin labial, lucen carnosos y levemente rosas, sus grandes ojos son como enormes icebergs cuyo misterio es indescifrable.
El corazón d Olivia se acelera, rápidamente se pone de pie.
— ¡Hola! ¿Que haces aquí?— logra decir algo nerviosa.
Donald traga grueso, la respiración se le acelera.
— ¿Dónde está Jeremiah? — es lo único que le interesa saber.
Olivia arruga las cejas y coloca los planos que leía sobre la mesa.
la oficina está vuelta un desastre de planos y materiales de maquetación.
— Debe estar en la agencia — dice Olivia desconociendo el destino de su prometido.
Donald se sorprende ante el desconocimiento de Olivia así que agrega:
— No lo ocultes, se que está aquí, así que salga de donde se esconde — Olivia algo molesta le responde.
— Disculpa, pero nosé de que hablas, Jeremiah no está aquí— vuelve a decir convencida.
— Tu recepcionista me dijo que si estaba— agrega Donald impaciente — dejen el juego de el gato y el ratón, ya estoy cansado — dice Donald.
— Pues no está aquí conmigo — muestra Olivia el entorno de su oficina, Donald observa el panorama.
— Pues bien que podría estar escondido de bajo de todo este desorden— habla tajante Donald.
— ¡Disculpa! pero estoy trabajando —
— Nada justifica el que todo esté así de desagradable — vuelve a mirar a Olivia.
— ¡Oye!, ¿por qué eres tan grosero? apenas me conoces, no tienes idea de quién soy—
— No hace falta que te pregunté cuál es tu color favorito o tu comida favorita para saber quién eres, lo que haces dice quién eres—
Olivia se saca los lentes y agrega — y lo que hago, ¿qué te dice de mí?— indaga Olivia.
Donald se acerca peligrosamente a ella, tanto que puede inhalar el rico olor de su loción.
— Eres impaciente, maniática y algo perversa — dice Donald rodeándola cual gacela acorralado por el león — eres apasionada y descuidada— agrega.
— El echo de que seas familiar de Jeremiah no te dan derecho a hablar de mí asi, que me vieras en poca ropa junto a tu hermano eso lo me hace pervertida y el que ahora veas este "desorden" no indica que sea descuidada o impaciente, ésta es mí manera de trabajar— agrega Olivia algo irritada.
Donald se detiene frente a Olivia, la mira directo a los ojos, esos ojos grises que denotan audacia y fortaleza, espera desde cuándo Donald puede leer eso en solo una mirada.
Génesis se acerca a Jeremiah, intenta tocarlo, pero es mejor no hacerlo, por lo que vuelve a avanzar a la puerta.
— ¿Vienes conmigo o no?— indaga, Jeremiah se sorprende y se pone de pie para junto a Génesis ir a hablar con Olivia, sobre el proyecto.
—Debes formalizar todo en documentos legales y enviármelos cuanto antes mejor.