Duelo de Titanes

1714 Words
Ese incómodo momento en el que discutes con una persona, y leugo de una cuántas palabras ambos se quedan sin palabras y se instala un silencio sepulcral en el cual ambos solo observan minuciosamente la expresión del otro. Olivia y Donald se miraban con intensidad mientras sus pensamientos se dirigían a relacionar el incómodo momento en ofensas que no articularon verbalmente. "¿Quién se cree que es para hablarle así?" Pensaba Olivia, mientras que Donald pensaba, " el echo de que sea la prometida de su hermano, no le da derecho a tratarlo así?" ¡Por Dios! Ambos eran muy desesperantes y testarudos, a penas se conocen y ya andan armando escándalos, todo por no hablar de manera civilizada y comunicarse sin necesidad de incomodar. Donald con el ceño fruncido escudriña esos ojos grises que no parpadean y no se desvían a ninguna otra parte, más que al océano que carga en su mirada. "¿Cómo es que Jeremiah puede tener un hermano como él?" Mentalmente se pregunta Olivia, ya que le parece que ambos hermanos son muy distintos. Es claro que todos los seres humanos son distintos de los demás, es algo que ella puede diferenciar con su hermano mellizo Oliver, a pesar de crecer al mismo tiempo en el vientre de su madre, ambos son muy diferentes y no solo influye el que sean de sexo diferentes. Génesis camina con pasos delicados hasta la oficina de Olivia, seguida por Jeremiah, Jessica al verlos acercarse se pone de pie y les saluda con agrado. —Por favor, necesito que nos anuncies con Olivia— agrega Génesis con una cálida sonrisa. — Lo siento, pero la señorita Olivia no quiere ser interrumpida— agrega Jessica. — Jess, dile por favor que es muy importante que hablemos — reitera Génesis utilizando sus dotes de convencimiento, para derribar el muro sólido difícil de penetrar que es la asistente de su prima, sabe muy bien que Olivia odia ser interrumpida por eso Jess se esmera en cumplir su cometido. —Le enviaré un mensaje, si esta disponible responderá— dice Jess para calmar a la prima de su jefa. El móvil de Olivia vibra y ella es la primera en bajar la mirada hasta el móvil, lee superficialmente el mensaje, se dirige al intercomunicador y le indica a Jessica que los dejé pasar. La puerta se abre y Jeremiah y Génesis entran a la oficina de Olivia. Donald se cruza de brazos, mientras Jeremiah se sorprende de verlo. —Donald, ¿Que haces aquí?— indaga Jermiah. — ¿Podemos sentarnos y hablar calmadamente?— dice Olivia al ver las intensiones de Donald. — No hay nada que hablar, ya dije que no y punto— reitera Donald evidentemente molesto. — Pues me parece un gran proyecto— habla Génesis — ¿Y tu eres?— pregunta Donald. — Soy Génesis, subdirectora de la constructora— habla en tono fuerte. — Me parece que te estás precipitando, debes escuchar la propuesta antes de renegar a ella— habla altiva Olivia. — No tengo que.....— intenta hablar Donald, pero Olivia levanta la mano y no le permite hablar. — Escuchemos a Jeremiah y Génesis, ya luego vamos a votación y decidimos— habla Olivia. Jermiah rápidamente explica lo que tiene en mente, Olivia no le presta mucha atención ya que la vena de la frente de Donald llamo su atención, este hombre estaba molesto, que teme la vena explote en plena exposición. Al culminar los ojos de Donald se ponen en blanco. Jeremiah siente algo de miedo al preguntar, pero Olivia levanta la mano y dice: — Estoy de acuerdo— — Igual yo— agrega Génesis — No me importa— dice Donald — Pues es a mí a quien menos me importa, nuestro trato es con la agencia de New York y su representante— agrega Olivia — Preparen todo el papeleo y dentro de cinco seman lo presentaremos a los demás socios. — Yo no lo autorizo— habla Donald poniéndose de pie enfrentando a la Pequeña pelinegra que le habla con altanería. — Jeremiah, bienvenido a la constructora Lillarnard, se que con Génesis presentaran un buen proyecto— dice Olivia. Jeremiah y Génesis algo contentos por la aprobación de Olivia intentan despedirse, pero la voz gruesa de Donald los detiene. — ¡Momento! Ya que intentan hacer en contra de mí voluntad el dicho proyecto, tendrán ambos que volar a Austria y recibir una capacitación de cuatro semana— agrega Donald — estaré a cargo personalmente de esta sucursal en tu ausencia hermanito. Matias inspecciona las nuevas instalaciones del edificio en construcción que diseña, las rústicas paredes de ladrillos rojizos y los materias de la construcción regados por todo el piso sin terminar, permiten ver el proceso casi terminado. Este edificio es un proyecto que lleva a cabo hace algunos meses, la dueña del mismo, solicito de los servicios de la constructora familiar Lillarnard y fue Matías quien se hizo a cargo. Las seductoras piernas de la delgada mujer, se acercan a la escultural espalda de Matías, quien observa el hueco vacío en donde se debe colocar una ventana. — Supervisando la obra— dice seductora la mujer castaña, por su aspecto aparenta de por lo menos veintiocho años, pero la realidad es que tiene treinta y cinco años, es una mujer soltera y emprendedora, tiene un par de hijos d entre nueve y siete años de edad, estuvo casada con un General del ejército de los Estados Unidos de Norte América, pero se divorciaron luego de Anna no tolerar una infidelidad más a su entonces esposo, él no lo tomo muy bien, por lo que se negó rotundamente, pero Anna tenía pruebas suficientes para que el juez le diera la custodia total de sus hijos y le diera el divorcio, dividiendo los vienes de ambos en 80% para Anna y sus hijos y un 20% para Stiven su ex esposo, Anna todo todo sus vienes y a sus hijos y desición irse a vivir lejos de su pasado, de Los Ángeles California viajo a Carolina del Norte en donde lleva dos años viviendo. —Es mí trabajo — se voltea Matías con las manos metida en los bolsillos del pantalón vaqueros, trae botas de construcción, sus casco y lentes de protección lo hacen lucir sexy, como un modelo, pues su físico me aporta más hombría. Anna se acerca hasta él, se detiene frente a Matías, hurga entre sus piernas y ligeramente saca sus bragas con suavidad. Matias recorre con su mirada oscura la escultural figura de Anna, quien lleva un vestido circular de color gris y zapatos de tacón de aguja negros, lleva su cabello recogido en un moño bajo cerca de la nuca. —Estoy trabajando— dice Matías tomándola por la cintura y acercándola a su cuerpo. — mí cuerpo necesita una inspección — agrega Anna con deseo mientras Débora los labios de Matías, quien la toma entre sus brazos, Anna abre sus piernas y él camina con ella en su regazo hasta la mesa de cortar madera. Matias recuesta el cuerpo de Anna sobre la mesa Sube la falda del vestido, exponiendo la v****a, le abre más las piernas,y aprecia mejor el acceso que tiene. — Vamos a ver, ¿Qué tenemos aquí?— dice Matías sacándose los guantes de construcción de las manos. Anna se toma los pechos cubiertos por el sostén y el vestido. No es la primera vez que llegan a esta situación, ambos se sienten atraídos sexualmente y se toman cada que se sienten urgidos. Pero el echo de que tengan sexo siempre, no significa que Matías la ame, ese lugar lo ocupa Rebeca y tarde o temprano Rebeca será suya. Dos dedos del hombre se introducen en la ya humedecida v****a de la mujer, mientras que la v***a inicia a levantarse dentro de los pantalones. Cuando está lo suficientemente dura, Matías baja sus pantalones y boxer, saca un preservativo de su pantalón y se lo coloca. Rápidamente posiciona su punta en la entrada, le brinda rápidas pinceladas antes de introducirse por completo en su interior. La v***a dura y palpitante entra y sale con fuerza y rapidez, provocando que la mesa se mueva, las piernas de Anna se abren más, mientras que ella desabrocha los botones superiores de su vestido, exponiendo su sostén blanco. Los labios de Matías se dirigen al cuello de Anna mordiendo y chupando la zona. Las caderas de Anna no dejan de seguir el ritmo de las embestidas al tiempo que un orgasmo estalla en su interior, apretando aún más la v***a de Matías, quien no tarda en eyacular dentro del condón. Las respiraciones aceleradas y una leve capa de sudor están presentes, Anna se muerde los labios, mientras Matías sale de dentro de ella. —Eso fue rápido — agrega Matías. —Tenia muchas ganas, no me toque en dos semanas — habla Anna. Matias se ocupa de desechar el preservativo y volver más relajado para entablar una importante comunicación con Anna. — Tenemos problemas y son muy serios— habla Matías y Anna desliza las bragas de vuelta a su cuerpo. — Por eso estoy aquí, ¿De qué de trata?— indaga Anna. — Los ductos de la cañería , están obstruidos, el plomero no puede continuar con su trabajo hasta que todo esté limpio, los del ayuntamiento deben limpiar todos los ductos — agrega Matías — Entonces, eso retrasaría la construcción — agrega Anna — Exacto, lo que nos limita el tiempo de finalización de la obra— dice Matías. — Siento que he perdido mucho en este lugar — dice Anna un poco alterada — pero los imprevistos suceden, solo espero que todo se solucione lo más pronto posible. — No te preocupes, así será, ya envié el comunicado a la alcaldesa, estoy esperando respuestas, y se que serán buenas. — Eso espero, no quiero más sorpresas que nos detengan. — En unos meses este edificio estará completamente terminado. En frente de dicho edificio un hombre con binoculares militares presenció la escena de coito de su ex esposa con un Chicho menor que ella. — ¡MALDITA! — grita a todo pulmón a pesar de no poder ser escuchado por Matías o Anna.
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