Capitulo 6.

1255 Words
Suspiro cansada cuando mis pies tocan por fin el piso de mi departamento. Camino hasta la sala encontrándome a mi mejor amigo sentado en el sillón, descalzo y sin camisa mientras mira concentrado su celular. La imagen que tengo ante mí es hermosa, nunca lo había visto así de relajado y pacífico, así que lo admiro hasta que se da cuenta, a lo que me dedica una mirada confusa. -Si no fueras mi amigo ya estaría sobre ti - bromeo. -jajaja Disculpa el atuendo. Es que manche la camisa que tenía y tu ama de llaves se ofreció a lavarla. - aclara. -Te tiene ganas - comento sentándome junto a él - ¿Donde esta Rufus? - pregunto mirando a mi alrededor. - ¿Ese odioso gato? Lo vi yendo a tu habitación. - señala. - ¿Porque dices que es odioso? -Si me le acerco, me rasguña. - frunce el ceño. -Jajaja si te odia. Normalmente no le importa la presencia de nadie a su alrededor. Decidimos movernos a la cocina para seguir hablando mientras nos comemos el soso helado de vainilla, de procedencia desconocida, que quedó en mi nevera, junto con un trozo de Browne. -Así que ahora tienes una cita con tu papiprofe - comenta Alex comiendo un poco de helado. -Siiii. Por fin me lo voy a comer - me muerdo el labio. -Solo espero que no te decepcione - Alza una ceja. Ruedo los ojos. A veces es muy sobreprotector cuando se trata de verme salir con un hombre. -Será solo sexo - aclaro con fastidio - Tampoco es que voy a casarme con él. Me dedica una sonrisa dulce para luego dejar su helado y abrazarme con un solo brazo. -Algún día no será solo eso, pequeña - besa mi cabello de forma tierna. **** Son la 1:00am, por más que doy vueltas en la cama no puedo dormir y nada de lo que he visto en Netflix me parece bueno para pasar la noche. Resignada, salgo de la cama para caminar hacia el pasillo. El frío invade mis pies a causa de que estoy descalza, con tan solo mi pijama de short puesta, pero aun así quiero ir a mi despacho a buscar un libro, quizás así se me canse la vista y me duerma más rápido. Pasando por la habitación de Alex escucho la tv encendida, me parece que está despierto. Me decido a tocar su puerta, sin esperar su respuesta antes de abrirla y entrar. Para mi suerte está vestido, acurrucado en su cama entre frazadas, pero aun esta despierto. -Sam... ¿Qué haces aquí? - me mira confundido. - No puedo dormir- susurro. - ¿Quieres dormir conmigo? Estoy viendo los Simpson. - señala la pantalla de plasma en la pared. Asiento con la cabeza, metiéndome de inmediato en su cama, algo normal para nosotros, no es la primera vez que duermo con él. Recuesto mi cabeza en su hombro, me abrazo a él y cierro mis ojos. El pasa su brazo por mi espalda acercándome más a él. El calor de su piel me mantiene caliente, pero mi cabeza empieza a traicionarme haciéndome pensar en el odioso sueño que tuve con él. No vayas por ese camino, Cooper. Mi conciencia me regaña. Me siento protegida junto a él; pero nuestra cercanía comienza a alborotarme las hormonas. Me remuevo incómoda, esperando que no note el acelerado latido de mi corazón. Me pregunto, ¿qué sentirá él? -¿Pasa algo? - pregunta mirándome. -Tengo frío -cubro mi cabeza con la cobija, más para mirar disimuladamente si tiene una erección. Por desgracia no parece tenerla. Descubro mi cabeza para mirarlo fijamente, parece estar muy concentrado viendo la tv, pensando quien sabe en qué cosa, mientras yo estoy toda incómoda aquí. Me cubro hasta el cuello con la cobija, lo que llama su atención de nuevo hacia mí. Se incorpora en la cama, toma un par de calcetines de una de las gavetas de la mesa de noche y me los extiende. -Toma. Ponte esto- ordena- tienes frío, porque no te cubres los pies. Con su ayuda me coloco los calcetines, para luego volver a la posición en la que estaba, abrazada a él. Acaricia mi cabello unos segundos hasta que bostezo, lo cual le saca una sonrisa para luego darme un beso en la frente y acomodarme bien la cobija. -Si ya vas a dormir, apago la tv - propone. -Si. Muchas gracias - asiento. Apaga el ruidoso aparato para volver a abrazarme, pero esta vez me ruedo para quedar de espalda y dormir de cucharita, en esa posición es mucho más cómodo para ambos. Cierro mis ojos, cayendo en un profundo sueño, el cual espero no ser interrumpido por odiosas pesadillas. **** La sensación de algo presionando mi espalda baja me hace despertar de a poco, a lo que giro mientras me estiro, encuentro a mi mejor amigo a mi lado durmiendo plácidamente. Olvidé que dormí aquí anoche. Levanto un poco la cobija para buscar lo que me estaba molestando, sonrojándome al ver la erección de Alex a través de su pantalón de pijama. Se ve tan joven y relajado cuando duerme, como un niño sin preocupaciones, a pesar de que ya tiene un poco de barba, eso lo hace ver mucho más interesante. Si fuera otra persona ya lo habría despertado para tener sexo. Me muerdo el labio de solo pensarlo. ¿Hace cuánto no tengo sexo? Creo que ya me está afectando. Me levanto con cuidado de no despertarlo, camino de puntillas hasta salir de su habitación y caminar hacia la mía. Necesito darme una ducha, hoy tengo la intención de ir a la peluquería y al centro comercial. Me visto con unos jeans rotos, una blusa simple y unas zapatillas, todo muy casual, al igual que mi maquillaje sencillo. Ya en la cocina me dispongo a desayunar algo ligero; una taza de café y tostadas con mermelada. Busco mi cartera, las llaves de mi auto y me doy un último vistazo en el espejo de la sala. - ¿A dónde vas? - la voz de Alex me sobresalta. Está duchado y vestido, supongo que venía a desayunar para irse a algún lado. -Voy al centro comercial. ¿Quieres venir? - invito. -Si por supuesto. Busco mi chaqueta y nos vamos - se devuelve por el pasillo. Paseamos por el centro comercial tomados de las manos, nos adentramos en la peluquería para renovar mi tratamiento de hidratación capilar. Nos parece divertida la idea de que tanto como las empleadas, como las clientas, piensen que somos una pareja de enamorados, incluso hay unas que me dedican miradas asesinas y otras se sonrojan al verlo. No pasa mucho tiempo hasta que salimos de allí, así que aprovecho para arrastrar a Alex a la tienda de Vitoria Secret en busca de lencería nueva y perfumes. Me pruebo muchas delante de él, esperando una reacción de su parte. - ¿Que tal ésta? - le muestro una lencería de liguero n***o. - Es perfecta. Se volverá loco. - ¿Y esta otra? - muestro una que tiene muchas cuerdas amarradas por todas partes. - Es demasiado. Pareces Estríper, y no en el buen sentido - se ríe. Termino mi compra para adentrarnos en la siguiente tienda donde compro un vestido nuevo que me queda espectacular según mi amigo. Es de mi color favorito, n***o, y no es ajustado para variar, en esta cita no quiero parecer sexy, quiero estar elegante. Claro, que cuando vea mi lencería nueva se va a volver loco. Esta noche espero tener suerte.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD