Despierto temprano de muy buen humor. Anoche soñé con Miller, aunque no recuerdo mucho, sé que estaba él y eso es suficiente para que despierte con una sonrisa en el rostro.
Me dispongo a preparar el desayuno para todos; Avena para mí, huevos y tocino para los chicos. Siento que esta mañana será un poco incómoda por el incidente de anoche, pero pondré todo de mi parte para actuar lo más normal posible.
Como si nada pasó.
Sirvo la mesa justo a tiempo que llegan los chicos, con su mejor cara de recién levantados.
- ¡Who! Sam... hiciste el desayuno- se sorprende mi amigo.
Frunzo el ceño haciéndome la ofendida. Es raro que yo cocine sin que nada se me queme, pero cualquiera puede hacer un par de huevos con tocino.
-Al... yo se cocinar- ruedo los ojos- Soy mimada, no inútil.
Puedo hacer lo básico para no morir de hambre cuando Luci tiene el día libre.
-Así parece- se escucha la voz profunda de Frank mientras se sienta a desayunar.
-Al... El café está en la tetera, ¿Me lo pasas? - pronuncio dulcemente.
- ¿Dormiste bien Sam? - cuestiona Alex al tiempo que me pasa la tetera.
- Si - sigo comiendo bajo la atenta mirada de Frank - ¿porque lo preguntas?
- ¡Ah! Pensé que habíamos hecho mucho ruido.
Mucho. Y me masturbé mientras los escuchaba - Resuena esa voz en mi cabeza.
- Ni idea, me quede dormida enseguida - digo sin importancia.
Continuamos el desayuno en silencio. Cuando acabamos yo recojo los platos mientras que los chicos se van a duchar.
Camino a mi cuarto para meterme directo en la ducha.
Me visto con una camisa blanca de botones con mangas largas, unos jeans azules y unos tacones blancos. Mi cabello lo recojo en una coleta alta y me dispongo a aplicarme un maquillaje sencillo.
Uso lentes desde que tenía 10 años gracias a un desgaste en la córnea, pero la mayoría del tiempo me coloco pupilentes para más comodidad, hoy me decido por los de pasta.
Vuelvo a la cocina por un vaso de agua antes de irme encontrándome a Frank sentado en la barra, supongo esperando a Alex para irse.
-Pronto terminaremos lo que empezamos anoche- murmura
- ¿De qué hablas? - tomo mi vaso de agua.
Tenía pensado gritarle sus cuatro cosas, pero mejor sería ignorarlo, para que sepa que no es la gran cosa y que ni con sus estúpidos juegos puede intimidarme.
Frank se acerca quedando a pocos centímetros de mí, apretando los puños a su costado con aparente molestia.
-Se que estas actuando como si no pasó nada, pero yo sé que paso, y te gustó. Así que te haré mía, de tal forma que no volverás a estar con ningún otro hombre en tu vida.
Mi expresión se endurece, alzo una ceja mientras me acerco más a él.
-No sé de qué me hablas - susurro y él se estremece - Tu solo preocúpate por seguir cogiendo con mi amigo. Yo buscaré a un hombre de verdad.
Le guiño un ojo y el parece aún más enfurecido. Salgo de la habitación antes de que responda o regrese Alex.
****
Paso la mañana entre exámenes que me tienen al borde del colapso por estrés; lo único que me consuela es que mi última clase es la de matemática donde veré a Miller.
Entro al Aula 106 que es donde veo matemáticas, y allí está, rodeado de putas como siempre. Pongo los ojos en blanco mientras camino al último asiento de la clase, allí se podría decir que es mi puesto favorito.
A punto de empezar la clase, sus ojos se pasean por toda la sala hasta toparse con los míos, así nos mantenemos en un duelo de miradas, el cual ninguno de los dos cede.
-Cooper... ¿Porque te sientas tan lejos? - pregunta llamando la atención de toda la clase hacía mí.
-Aquí me siento cómoda profesor - trato de decirlo lo más tranquila posible.
-Siéntate aquí - señala el puesto frente a su escritorio, que ya está ocupado por una chica rubia, la cual parece muy molesta.
Recojo mis cosas y me levanto del asiento al mismo tiempo que la rubia, no sin antes dedicarme una mirada de odio. Ante esta situación yo le sonrió sínicamente
A mí nadie me intimida, y mucho menos una zorra de su clase.
Me acomodo en mi nuevo puesto bajo la atenta mirada de Miller. Explica muy concentrado un ejercicio de Integrales, yo trato de concentrarme en la clase, pero no puedo, sus ojos son tan bellos y el hecho de que también use lentes me encanta, además con esa barba completa el estilo tan sexy que me mata.
-Ya pueden copiar - dice, todos lo obedecen.
Se sienta en su escritorio mirándome todo el tiempo que resta de la clase.
-Ya pueden irse - anuncia.
Todos salen como locos, menos su séquito de admiradoras, mientras que yo recojo mis cosas para irme.
-Cooper. Necesito hablarte - se dirige a mí y luego a sus "amiguitas" - chicas nos vemos luego.
Yo le sonrío a la rubia de antes, para darle a entender otra cosa, esta me fulmina con la mirada antes de irse, dejándome sola con Miller.
- ¿Como estas? ¿Qué tal tu cita de anoche? - pregunta curioso.
Algo me dice que piensa que Alex es mi novio y aparte está celoso.
-Muy bien. Gracias por preguntar - digo omitiendo las explicaciones sobre Alex.
-Sabía que era tu novio- afirma acercándose a mí.
-En ningún momento he dicho que es mi novio- aclaro- yo no tengo novios.
-Entonces puedes aceptar una cita conmigo.
-Supongo que sí - digo en tono desinteresado.
-Bien. Mañana a las 8 paso por ti... ¿Dónde vives?
- En el Empire State - digo como si no fuera importante. Me dedica una sonrisa traviesa.
-Te veré mañana Samantha - susurra en mi oído.
Lo veo irse mientras trato de asimilar lo que acaba de pasar. Necesito respuestas, no puedo creer que de la noche a la mañana se haya interesado en mí. Tengo que hacerle muchas preguntas.
Al salir del edificio lo veo de nuevo con su séquito de putas sentados en la grama. Pongo mis ojos en blanco y me voy a mi auto.