Capitulo 4.

958 Words
Salimos del bar como a las 2:30am. Yo estaba un poco mareada, pero no ebria del todo. Frank nos llevó a mi departamento y ellos se dirigieron a la habitación que yo le asigné a Alex para que se quedara, donde tiene algunas de sus cosas. Camino directo a la cocina por algo de comer, para mí y Rufus. Mientras espero que mi cena se caliente, sostengo en mis manos la tarjeta con el número de teléfono de Jhon, con la intención de llamarlo he invitarlo a venir, pero al final mi lado racional hace presencia y me niego a llamarlo. Después de comer, camino a mi habitación pasando por la de Alex, dejando que la curiosidad se apodere de mí, me acerco a la puerta para escuchar lo que pasa del otro lado. Se escuchan gemidos fuertes del otro lado, como si estuvieran teniendo sexo salvaje. No sé si es el alcohol en mi sistema, pero mi cuerpo se calienta de solo imaginar lo que hacen para que provoque tantos gritos. -¡¡AAhh!!... Siiii... ¡¡AAhh!!- puedo oír gemir a Alex. ¡Vaya que si le están dando duro! Entiendo perfectamente que lo que hago está mal, mi conciencia pide a gritos que salga corriendo de allí, pero mi cuerpo se mueve por sí solo, así que antes de que pueda darme cuenta ya estoy alzando mi vestido para tocarme mientras escucho los gemidos de mi mejor amigo, como si de una buena porno en vivo se tratara. Mi mano tiene vida propia masturbándome en el piso frente a la puerta del cuarto donde se encuentra mi amigo y su novio. Mis dedos encuentran ese punto de nervios donde comienzan a hacer círculos llevándome a la gloria, arqueo la espalda en busca de placer cuando un par de dedos traviesos entran y salen de mi v****a completamente húmeda, solo me queda morder mis labios para callar mis gemidos, hasta que por arte de magia llego a un explosivo orgasmo al mismo tiempo que Alex. Mi respiración es un caos, aparte de que sigo tirada en el piso, pero ahora mi cerebro reacciona pensando en que pudieron oírme, así que mi instinto de supervivencia me hace salir corriendo del lugar en busca de refugio en mi cuarto. Después de una ducha fría, me cubro con la bata de baño y vuelvo a la cocina buscando un vaso de agua para irme a dormir por fin. Una vez allí abro la nevera para curiosear, pero la sensación de que alguien me observa me hace sentir intranquila. -Samantha... – habla una voz profunda y calmada que me hace sobresaltar - te hacía ya dormida. Lentamente volteo para encontrarme de frente con Frank, quien se pasea desnudo como si esta fuera su casa. Me es imposible no bajar la mirada a su enorme paquete que exhibe si pudor alguno. Frank es un hombre de color, llamativamente musculoso, de 1.80 de altura, y con una voz tan profunda que puede intimidar a cualquiera. Si le digo a alguien que es el novio de mi amigo, me llamarían loca de seguro. -Ah... hola Frank - digo tratando de desviar la mirada de su pene. - ya iba a dormir, solo vine por agua. Se acerca peligrosamente hacia mí, poniéndome muy nerviosa con esta situación, trato de normalizar mi respiración cuando extiende su mano para colocar un mechón suelto detrás de mi oreja. - ¿Nos quieres acompañar? - su pregunta me toma por sorpresa. - ¿Disculpa? – cuestiono confundida. - ¿O prefieres que seamos solo tu y yo? - susurra en mi oído, a lo que no puedo evitar estremecerme. Contrólate - Regaña mi subconsciente. No me dio chance de responder. Su mano atrapó mi cintura para girarme y acercarse de tal manera que pudiera sentir su erección en mi trasero. Su mano libre va a mi cuello, apretándolo un poco, no lo suficiente para asfixiarme, pero si para callarme, mientras con su lengua va dejando pequeños besos húmedos. Intento zafarme de su agarre, sin éxito, porque es mucho más fuerte y alto que yo. -Para - logro articular, pero mis palabras son ahogadas por una fuerte nalgada que me hace gemir involuntariamente. -Sé que lo quieres - susurra. Bueno sí, pero no contigo y no ahora que Alex puede venir en cualquier momento. Me coloca encima del mesón de mi cocina, destapando mi bata de baño, comprobando que no tenía nada debajo. - ¡Ya basta! - exijo volviendo a taparme. - ¡Ssshh!... calma preciosa. Alex puede despertar - susurra sin prestar atención a lo que digo y vuelve a atacarme. El sonido de una puerta cerrándose lo hace parar en seco, a lo que aprovecho para liberarme de su agarre y bajar del mesón. -Mierda. Alex despertó - logra decir Frank un poco nervioso. Escuchar los pasos de Alex aproximarse me puso en un dilema. No quiero romperle el corazón a mi amigo al decirle que su novio intentó algo conmigo, así que tengo que pensar rápido. Luego me las arreglaré con este imbécil. -Agáchate - la voz de Frank me hace reaccionar, haciendo rápidamente lo que dice. Lo escucho caminar hacia el pasillo, imagino que para evitar que Alex me encuentre aquí. - ¿Qué haces aquí? - cuestiona medio dormido. -Vine por agua. Vamos a la cama. Cínico. El sonido de sus pasos alejándose me da luz verde para salir de mi escondite. Me aseguro que no hay nadie cerca antes de salir corriendo hacia mi habitación, metiéndome en la ducha de nuevo para quitar la calentura y los besos de Frank de mi piel. Mañana tengo que dejarle claro que no puede jugar conmigo cuando quiera, porque la próxima vez lo dejaré sin pelotas. Me importa poco si mi amigo sufre o no.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD