Las semanas pasaron y después de esa pequeña conversación con su mejor amigo, Helid se sentía un poco mejor conforme a sus inseguridades de que su secreto saliera a la luz.
También ceso un poco el acoso por parte de los miembros jóvenes de la manada, pues no se atrevían a desafiar a Axel, el cual días después del último altercado dio a conocer que el que se acercara a hacerle daño a Helid, sufriría consecuencias.
Pero el alcance de la posición de Axel por desgracia no era para todos los de la manada, ya que desgraciadamente hasta Axel tenía limites en su posición como m*****o de la manada Blue Moon.
Pov. Helid.
Estaba en la biblioteca de mi preparatoria, la preparatoria High Blue Moon, era una de las preparatorias más prestigiosas entre manadas de Dolowins, por lo tanto, había muchos estudiantes de intercambio de otras manadas.
Estaba en mi último año de preparatoria, y era la alumna más sobresaliente, la mayoría de mis profesores solían alagar mi inteligencia y astucia, mientras que otros solo daban gracias a Dios de que tan defectuosa no había salido, por lo menos tenía la inteligencia de una Dogerts.
Antes esos comentarios, yo no podía hacer más que rodar los ojos, a mis padres si se les podía decir que eran inteligentes, ya que no se equivocaban en sus decisiones para hacer crecer y mantener el prestigio de la manada.
Mis hermanos, bueno ellos eran otra cosa muy aparte, pero ambos eran Alfas y sus lobos eran fuertes, así que eso era lo que les importaba me imagino.
Estaba muy tranquila leyendo, esperando el tiempo de mi próxima clase, cuando mi nariz detecto un olor familiar.
Diablos, regreso antes no puede ser> pensé con algo molestia.
Me levanté rápido y comencé a guardar mis cosas para irme, pero ese olor a perfume extremadamente fuerte, se hacía cada vez más insoportable.
Cuando di la vuelta para marcharme, era demasiado tarde, me habían atrapado.
— Baya, baya pero que tenemos aquí—Dijo la voz de ese horrendo olor— pero si es el fracaso de mi familia— Me miraba con esos ojos cafés llenos de desprecio e ira.
Estaba acostumbrada a esa mirada, desde que tenía 4 años había crecido con esa mirada por parte de muchos de la manada, especialmente de ella.
Suspire pesada, tenía entendido que no volvería hasta dentro de dos días más, al parecer mi pacifica vida hasta ahora, llegaba a su fin.
Tome mis cosas y trate de pasar de largo, para alejarme de ella y sus comentarios desubicados.
— A donde crees que vas? — dijo con rabia, tomando mi brazo derecho con fuerza, su voz era de odio— Acaso yo te he dicho que te largues.
— Nicol.......suéltame— gruñí un poco irritada.
— Disculpa— dijo riendo con ironía, fulminándome con su mirada, así como también su agarre se volvía más fuerte.
— Que me sueltes, o es que no sabes entender— Dije molesta— Ya suéltame— exigí.
Sentí como ella me dio una cachetada fuerte, perdí el equilibrio y caí al suelo, impresionada. Además de sentir la atención de todos los presentes en el reciente problema.
— ¡Quien te dio el derecho de hablarme de esa manera, estúpida! — Me grito molesta— respeta tu maldita posición escoria — Me tomo por mi cabello, mientras aún estaba en el suelo.
Nicol me mostraba sus colmillos y garras lastimándome más, era normal que me intimidara de esa manera pues creía que le tenía miedo, solo por el simple hecho de que ella tenía lobo.
Me harte y sin decir nada logre empujarla, ella cayó encima de una mesa donde estaban estudiando otros chicos, estos estaban tomando unos cafés mientras estudiaban lo que causo que Nicol quedara cubierta de café por toda su costosa ropa de marca.
Me miro con una mirada de asesina, sus ojos se estaban poniendo negros y gruñía amenazante enseñando sus colmillos, yo por desgracia no podía hacer lo mismo, no quería causar algún accidente fatal. Aunque mi loba estaba luchando contra mí y sus cadenas para tomar el control.
— La que debe de respetar su posición es otra— espete molesta— Quien te crees que eres para golpearme.
Era normal en ella que se burlara de mí que me acosara verbalmente, pero nunca se había atrevido a golpearme.
— Jajaj hay querida desde cuándo aquí, los fracasos sin lobo, tienen posición o derecho a decir una sola palabra— dijo burlona, recalcando la supuesta ausencia de mi animal— Yo te hablo como quiero y hago lo que quiero contigo, tonta, no olvides quien soy— Amenazo.
— No te engañes Nicol, aunque te hayas criado bajo el manto Dogerts, no lo eres— la enfrente— sigues siendo una Dowarts, la simple hija de dos renegados, que por cierto te abandonaron.
Nicol Dowarts, era el nombre de esta chica que por desgracia era mi prima, hija del hermano mayor de mi padre que en su tiempo fue la mano derecha de mis padres.
Ambos, alfas compartían todo con el padre de Nicol por la cercanía, tenía más poder y posición que el padre de Axel el cual era y sigue siendo el, beta de la manada.
Hasta que el padre y la madre de Nicol, Mis tíos se rebelaron contra el alfa de la manada y la luna, ellos juntaron un pequeño grupo de lobos los cuales no estaban de acuerdo con el mandato y liderazgo de mis padres.
Trataron de derrocar a mis padres, pero para desgracia de todos ellos, mis padres eran asesinos en serie y lobos muy fuertes, además el hecho de que ambos nacieron Alfas, le daba un poder inmenso a la manada.
Al final de su pequeña rebelión quedaron unos pocos y muchos de esos heridos de gravedad, mis padres les perdonaron la vida por ser "familia" pero fueron echados de la manada, convirtiéndose en unos renegados.
Nicol fue dejada atrás por sus padres, abandonándola en la casa que una vez fue el hogar de su familia.
Mis padres no tuvieron el corazón para castigarla, por algo que sus padres provocaron, además que para ese tiempo Nicol era una pequeña cachorra de apenas 3 años de edad, así que lo que hicieron fue acogerla dentro de nuestra familia.
Esa es la historia que manejaba ya que, yo al igual que Nicol cuando paso todo era, muy pequeña apenas tenía 1 año de nacida, aunque me daba curiosidad el saber por qué mis tíos se orillaron a tal desgracia, nunca logre conseguir más que esa historia.
— Como te atreves! — Grito con rabia y furia Nicol, me ataco, pero esta vez me defendí.
Ambas nos tomamos del cabello, y comenzamos a jalarnos el cabello, también nos dábamos golpes una a la otra.
Nicol en un momento saco sus garras y me rasguño dejando una clara marca en mi mejilla, esto me molesto más, la volví a atacar para este tiempo el poco control que tenia se estaba desboronando.
No fue hasta que dos chicos se acercaron y nos separaron, yo luche para que me soltaran, estaba harta de Nicol y con mi juicio más nublado que claro, solo quería degollarla.
— Suéltenme— Gruñí perdiendo el control, luchando con quien me tenía dominada por la cintura, estaba por mostrar mis colmillos y revelar uno de mis secretos.
Gracias a Dios, él que me tenía dominada de un movimiento tomo mi muñeca y la hizo crujir, gemí de dolor, pero eso me trajo de nuevo a la realidad.
Jadee y levante mi vista solo una persona sabia ese punto débil de mí, me encontré con unos ojos marrones que me miraban con preocupación.
— Ya cálmate, cálmate Hed, todo está bien— Axel me hablo con una voz preocupada, sabía que debía ser por la reciente pelea— Cálmate no vale la pena, Nicol no lo vale— dijo recordándome que ensuciarme con Nicol era una pérdida de tiempo.
El tomo mi cara con su mano libre y reviso mi mejilla, específicamente el rasguño que Nicol me hizo, su cara se torció en una mueca de enfado.
Axel miro a Nicol, la cual estaba siendo detenida y sostenida por otro chico que estaba presenciando el alboroto que se armó.
Axel fulmino con la mirada ha Nicol y le gruño con ira mostrando sus colmillos, Nicol no se intimido en cambio hizo lo mismo que Axel.
Todos los presentes miraban intrigados, todo lo que se armó, incluso pude escuchar a unos haciendo apuestas sobre quien ganaría si Nicol y Axel terminaban peleándose.
Esto estaba mal y me sentía culpable, Axel podría salir herido y también sabía que todo este caos traería consecuencia y consecuencias grave.
Esto estaba fuera de control y debía de buscar la forma de no arrastrar a Axel más, a este desastre que yo misma cree.