Comienza la nueva vida

1380 Words
—¡Profe! —Gritaba una voz femenina, una chica de cabello lacio y n***o, más alta que todas las chicas de su salón. —¿Hoy habrá asesorías? —Preguntaba coqueta, inclinándose en el escritorio de Roger, dejando ver así su escote. El biólogo ni siquiera se inmutó, solo la miró directo a los ojos, respondiendo con tranquilidad. —Me temo que no señorita, el día de hoy es el cumpleaños de mi hijo. Merh sonrió, le parecía fascinante como Roger salía ileso, triunfante y elegante de cualquier momento comprometedor. Así salió el maestro del aula, colocándose de nuevo su chaleco y caminando con tranquilidad por los pasillos, dirigiéndose a la sala de maestros. —Sabes... —Interrumpió Mell, sacándola de sus pensamientos. —Nosotros también deberíamos irnos... —Si... Tienes razón. Merh tomó sus cosas que ya habían sido guardadas con calma mientras escuchaba la conversación de Roger y sus alumnas. Después de levantarse de su asiento y continuar con su camino, echó un vistazo hacia atrás, mirando que Luke aún no se levantaba. —Amiga. —La llamó Mell. —Si... Lo sé. —No, no sabes que voy a decir. —Arremetió Mell, quien ya había notado que Merh se había distraído, aunque no imaginaba para nada la causa. Merh volteó la mirada hacia su amiga, poniendo su entera atención. —¿Qué vas a decir? —Preguntó. —Deberías hablarle. —Sugirió Mell, haciendo gestos con la mirada y algunos con las manos, señalando a Luke que estaba pendiente en su celular. A simple vista, se veía que estaba de lleno en una conversación importante. —Ya... Pero... —¡Amiga, en serio! —Comentó Mellissa, dejando caer su mochila rosa sobre la mesa, haciendo un gran estruendo que causó la atención del chico. Ambas miraron al joven que parecía exaltado. Mellissa saludó amable con un simple gesto con su mano derecha, y Luke devolvió el saludo con una amplia sonrisa al ver que Merh miraba en su dirección. —Ya te notó —Susurró. Merh con mala gana, después de decirle al oído un par de cosas a su amiga como: —Me las vas a pagar. —Caminó con una sonrisa falsa hasta Luke, quien no paraba de mirarla. Le parecía sumamente extraño, siempre solía ser el joven quien se acercaba a ella, pero desde que habían cambiado de grado, parecía que Luke había perdido total interés en ella. No podía decir que le alegraba, puesto que ahora parecía que eran unos simples extraños y no los mejores amigos que decían ser. Si, a Merh le dolía su distanciamiento, pero tampoco se anima a decirle algo al respecto. Cuando Merh se vio justo en frente de su amigo, al fin reunió las fuerzas para hacerle una simple pregunta amistosa. —¿Cómo has estado? —Pensé que nunca volverías a dirigirme la palabra. —Respondió Luke, ensanchando aún más su sonrisa. —¿Esa es tu respuesta? —Arremetió Merh decepcionada, aunque culpa tenía, pues hacía dos días enteros que no le hablaba. —¡Qué va! —Respondió Luke risueño, levantándose al fin de su silla. —Estoy muy bien, gracias por preguntar. —¡Súper! ¡Solo quería saber eso! —Le respondió, preparándose para dar la media vuelta, pero en ese momento, Luke la tomó por su muñeca. Los recuerdos asaltaron a su mente, era tan ilusorio cuando Luke estaba loco por ella, y aseguraba que lograría conquistarla. Merh volteó en su dirección, mirándola radiante. Extrañaba a su mejor amigo, pero él parecía indiferente a su distanciamiento. ¿Qué había cambiado? —¿Solo querías preguntarme cómo me sentía? —Lanzó Luke la pregunta, escudriñándola con la mirada, una mirada que buscaba sinceridad. —No... —Soltó al fin Merh suspirando, bajando la mirada un poco para evitar contacto visual. —¿No? —Preguntaba de nuevo Luke, tratando de buscar una respuesta válida. —No... Yo quería hablar contigo. —Respondió. —Eso suena mucho mejor, y es más creíble. —Dijo Luke, soltando al fin el agarre de su muñeca y caminando tranquilo hasta la puerta del salón. Merh lo siguió con la mirada, notando que Mell ya se había marchado. Le tomó un tiempo reaccionar, pensando si sería una buena idea volver a hablar con él. ¿Por qué de pronto te alejas Luke? —Pensó. Caminó sin prisa, arrastrando sus pasos como si su existencia le pesase. Hacía dos días que no hablaban y dos semanas que no interactuaron como siempre. Aunque a Merh no le causaba tanto conflicto, no podía evitar sentir que lo extrañaba, al final eran los mejores amigos, los confidentes. Luke llevaba consigo los más profundos deseos y secretos. Merh le había contado todo acerca de su ruptura con Elioth, desde el momento en que bajó del escenario a hablar con él de su viaje, hasta los mensajes de despedida que se habían dedicado. Si bien no le había contado la existencia de la carta, aun así Luke sabía demasiado de ella. Se puso a pensar un poco sobre eso mientras continuaba su camino hasta su salón de inglés. Luke sabía mucho de ella, y ella no sabía casi nada de él. ¿Eso era bueno o malo? —¡Merh! —Saludaba la maestra, dejándola pasar al salón. —Toma asiento, tu equipo ya te está esperando. Merh observó como un radiante Joshua le hacía señas con las manos, advirtiendo que le había guardado un sitio. Ella se acercó a él con singular alegría. Un nuevo y largo día comenzaba, no quería gastar sus energías pensando cosas absurdas sobre su amistad con Luke, si al final el chico se ofrecía a hablar con ella, no tenía nada de qué preocuparse, pues al final lo más fácil sería preguntarle directamente. Las clases antes del primer receso fueron bastante aburridas, pero Joshua como siempre le había levantado el ánimo con sus bromas infantiles y humor singular. Se le hizo bastante extraño que ahora se viera más tranquilo, incluso más serio… ¿Era ella o el mundo se había vuelto loco? Para la hora del receso, ella estaba lista, preparada para hablar de una vez por todas con Luke, un chico misterioso y del que casi nadie sabía de él a excepción de su primo Dylan, el cual no decía mucho de Luke. ¿Por qué de pronto la había rechazado? ¿Por qué después de haberle jurado amor eterno ahora parecía indiferente? ¿Por qué lo sentía más lejos? ¿Y por qué ahora se preocupaba por eso? Merh se desconoció. Se encontró a sí misma preocupada por perder la amistad de Luke, cuando no había pasado mucho después de que ella misma expresara que ese mismo muchacho que antes le había parecido siniestro y mal intencionado; le daba miedo y aversión. —Hola Merh. —Saludó el chico, sentándose al lado de ella, quien estaba hecha bolita en su asiento. —¿Has esperado mucho? —Preguntaba, suspirando después. —Solo unos minutos... —¿Qué nos pasó Merh? —Soltó de repente, aunque con una sonrisa en su rostro. —¡¿En serio preguntas!? —Merh soltó enojada, no podía creerlo, todo esto era debido a que Luke comenzaba a comportarse extraño, ¿Y ahora le decía eso? —¿Estás enojada? —Preguntó Luke con aire inocente, aunque no dejaba de sonreírle. —¡Claro que no! —Respondió Merh a la defensiva, aunque no era para nada cierto, pues comenzaba a gritarle a su pobre amigo. —¿Y entonces? ¿Por qué siento que me quieres fusilar ahora mismo? —Luke no paraba de hacer bromas, algo que Merh ya había notado. ¿Pero qué rayos le pasaba? ¿Por qué parecía ser otra persona? Todo le parecía demasiado extraño. —¿Me puedes decir por favor que hice? —¡Esto es el colmo! —Reaccionó de mala manera, comenzando a malhumorarse. —¿Ves? ¡Ya comenzaste a gritar! —Yo solo pedí hablar contigo para que me explicaras por qué de pronto te volviste muy ajeno… —Luke ni siquiera la dejó terminar, solo se acercó demasiado a ella, tanto que pronto sintió su rostro muy cerca del de ella. ¿Qué estaba pasando?
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