Capítulo 1: Segunda parte

961 Words
—¿Y bien? —la presioné—. Quiero saber la identidad del hombre que nos ha metido en todo esto. —Emilio McGregor. Me atraganté con mi propia saliva y me puse roja al instante. Sentí las orejas calientes y los ojos se me llenaron de lágrimas, mientras mi respiración luchaba por recuperar la normalidad. —¿Emilio? —Me quedé sin voz—. ¿McGregor? Asintió, algo extrañada por mi reacción. ¿Qué podía esperar de ella? Toda su atención estaba puesta en las empresas y en la prestigiosa firma de moda que poseía. Era más que evidente que no estaba al tanto de lo que se decía sobre el imperio McGregor. Nosotras teníamos dinero, y mucho. Poseíamos grandes propiedades y contábamos con numerosos reconocimientos. Nuestros apellidos nos convertían en figuras de interés para algunas revistas y nos otorgaban un estatus privilegiado. Sin embargo, las ganancias que conseguíamos en un mes, Emilio McGregor podía obtenerlas en un solo día, quizá incluso en menos tiempo. Era el hombre con mayor influencia del país y de muchos otros. Su patrimonio era multimillonario y su apellido ocupaba uno de los lugares más altos de la élite. Charlotte y yo solo lo habíamos visto de lejos. Las personas de su categoría rara vez se codeaban con gente como nosotras, a pesar de que también contábamos con ingresos considerables. Ingresos que, comparados con los suyos, no eran más que una miseria. —Mierda. —El vocabulario, Rachel. —Te vas a casar con el hombre más influyente de todo el país. Prácticamente respira dinero y poder. Créeme, mi vocabulario es lo que menos debería importarte. Se atrevió a sonreír, divertida por mis ocurrencias, pero no le presté atención. Desde que había pronunciado aquel nombre, me había perdido por completo. Ahora sí que tenía varias cosas que asimilar, porque no solo ella pasaría a formar parte de aquella familia. Yo también. Charlotte estará encantada. Me fijé en que ya estábamos llegando al salón privado. Había una fila de limusinas y automóviles de lujo de los que descendían personas de grandes fortunas. Conocía a muchas de ellas gracias a mi amiga. —Supongo que podemos continuar esta conversación más tarde. Asentí sin responder. Estaba de acuerdo en dejarlo para otro momento, porque aquella noticia me había quitado el aliento y mis neuronas estaban a punto de fundirse. Un hombre trajeado, con guantes blancos, nos abrió la puerta. Le ofreció la mano a mi madre para ayudarla a bajar y luego repitió el gesto conmigo. Me alivió ver a los señores Cowell en la entrada, junto a Charlotte, que aguardaba nuestra llegada. Observé cómo intercambiaban miradas con mi madre, buscando alguna respuesta. Ellos lo sabían. Tomé el brazo de la pelirroja y entrelacé el mío con el suyo. Me consolaba saber que, al menos, ambas habíamos permanecido ajenas a lo que sucedía a nuestro alrededor. —¿Qué hablaron? —preguntó cuando nos alejamos lo suficiente. Sin rodeos, se lo dije: —Se va a casar. —¡¿Qué?! —gritó, atrayendo varias miradas. —Con Emilio McGregor. —¡¿Con quién?! Me fijé en que nuestros padres ahora nos estaban prestando atención. Quise matarla por ser tan imprudente. —No grites. —Lo siento, pero ¡es que se va a casar! —repitió, como si yo no lo supiera. —Ni me lo digas. Tomé una copa de la bandeja que llevaba un camarero. —Pensé que mis únicas preocupaciones serían el regreso de Evan y la organización de mi fiesta de cumpleaños número veinte, no que también tendría que lidiar con el compromiso de mi madre. Me empiné la bebida, dejando que el alcohol me quemara la garganta. Iba a necesitar mucho más que aquello si quería soportar toda la noche. —La prensa te comerá viva. —Lo sé. Cuando mi madre anunciara su compromiso ante los medios, volvería a convertirme en el centro de atención de los paparazzi, como si no tuviera suficiente con serlo ahora que me vinculaban con Evan. Sin embargo, el apellido Valverde no era nada comparado con el McGregor. Definitivamente, cuando nos relacionaran con ellos, nos convertiríamos en la noticia del año. Miré la copa vacía y torcí los labios. —Necesito otra. Charlotte se quedó mirando fijamente un punto detrás de mi espalda. Su expresión se ensombreció y luego volvió a clavar en mí su mirada penetrante. —Vas a necesitar más de una. —¿Por qué? Levantó el mentón, señalando lo que había detrás de mí. —Porque tu madre no es tu única preocupación. Me volví, sintiendo cómo la ira hervía en mis venas. Evan Valverde acababa de entrar como amo y señor del mundo, después de tanto tiempo sin dar la cara. Colgada de su brazo iba la mujer que había participado en mi humillación pública: la modelo sueca Cara McCoy. Odié ver aquel brillo de victoria y arrogancia en su rostro. Las miradas de los invitados recorrían el salón, pasando de mí a él. Los murmullos no tardaron en extenderse. Debí suponer que nadie olvidaría el escándalo en el que aquel imbécil me había involucrado. Pero yo sabía jugar mejor que él, porque, al final, había sido él quien me había perdido a mí, no al revés. Le arrebaté a Charlotte la copa de martini que sostenía entre las manos y me la bebí en cuestión de segundos. —Olvida a mi madre. Tengo otros asuntos que atender. Ella se humedeció los labios, encantada ante lo que estaba a punto de suceder. —Por suerte. Creí que iba a aburrirme. •••••••••••••••••••• Sígueme en i********:: Michelle__jsj Gracias por leer ✨
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