Daba vueltas en frente del espejo, jamás pensé que utilizaría algo como esto, debe costar cientos de dólares.
Cuando sentí que estaba lista fui con Dante, él observaba el exterior desde la ventana, han sido pocas las veces que utilice tacones. No me sentía tan cómoda pero debía hacer mi mayor esfuerzo para no caerme.
-Estoy lista.- mencioné
Dante se dio la vuelta para detallarme, me sentía muy incómoda y aún más con su mirada.
-Tessa te ves… te ves hermosa.-mencionó llegando a mi lado.-
No sé qué me pasaba por la mente, estaba cubierta por un vestido algo revelador, el busto en forma de corazón, la cintura recogida y mi pierna izquierda expuesta por una abertura, podían ver mis pecas perfectamente.
-Me siento extraña.-
-Naciste para vestir de alta costura, pero lo que más me gusta es que tu rostro es natural, no hay mentiras.- mencionó pasando su pulgar por mis labios, había decidido aplicar solo hidratante, yo no sabía maquillarme.-
Ese acto hizo que tragara saliva, no todos los días un hombre guapo decía cosas agradables de ti, pero no podía confiarme, Dante y su familia son un misterio.
Salimos rumbo a su casa, me sentía encantada por subirme a su auto, el bello Bugatti rugía para mí, era casi como un sueño.
-Veo que te gustan los autos.-
-Me encanta como no tienes idea.-
-Es raro ver una chica interesada en autos.-
-Mi padre me llevaba al taller todos los días, creo que aprendí primero de cambio de aceite que hablar.-
-Yo.. yo te vi el día que me accidente en la carrera, no era normal ver una pelirroja en esta ciudad.-
-Así es, fui a ver los autos, mi padrino cobró algunos favores para que me permitieran estar en la zona de autos, yo te vi, también cuando te accidentaste.-
-Lo sé.-mencionó apretando su volante, parece que ese recuerdo lo atormentaba.-
-Dante dime que puedo seguir viniendo al taller, necesito trabajar.-
-Tessa no tienes necesidad de trabajar, yo te daré todo lo que necesites, pero aún así no te lo voy a prohibir, eso sí, necesito cuidarte, no quiero que te lastimes.-
-Gracias, llegado el momento que sienta que me pongo en peligro dejaré de trabajar.-
-Bien, pero sé que será un problema para mi familia, no aceptarán que seas mecánica.-
-Una razón más para que me humillen.-
-Tessa te propongo algo, trabaja para mí en la compañía, serás jefa de taller, serás exclusiva en el área de carros de carrera.-
-¿Hablas enserio?- pregunté emocionada.-
-Si, bueno solo si quieres.-
-Lo hablaré con mi padrino, ahora él es mi jefe.-
-Está bien.- mencionó tomando mi mano, todo el camino estuvo hablándome de su familia, sin conocerlos ya los odiaba, personas que nacieron en cuna de oro, lo tuvieron todo menos integridad.-
Dante se estacionó a un lado de la vía, habían dos autos esperando, el pidió que hiciéramos el cambio, entendí que nadie podía verlo manejando.
Su conductor de confianza y mano derecha estaba presente, mencionó que se llamaba José, solo a él podía pedirle cosas, acataría mis órdenes.
-Llegamos.- susurró Dante, observé por la ventana, estaba delante de un castillo, había escuchado de este lugar pero nunca había podido verlo.-
-Es bastante tenebroso debo decir..- mencioné bajándome del auto, el lugar parecía el hogar de Drácula, un castillo oscuro, con hojas secas volando alrededor, un viento que casi hablaba diciendo que escapara.-
-Tessa desde este momento iniciará el plan.-
-Entiendo, inicia la humillación.- Dante asintió.-
Él ingresó en su silla de ruedas y yo a su lado, iba observando todo, quizás buscando rutas de escape por si se complicaba. Los empleados vestían de n***o y tenían la mirada hacia el suelo, no tenían permitido ver a sus amos.
Después de caminar por al menos cinco minutos llegamos a un gran salón, al abrir las puertas los ojos de su familia cayeron en mi. Era la familia de Drácula, estoy completamente segura.
-Madre.- mencionó Dante ingresando.- la mujer se acercó y besó sus mejillas, ella vestía de n***o al igual que todos, se notaba su alto maquillaje y joyas. A su lado un hombre con canas que según veo es su padre, dos mujeres jóvenes también presentes, una en particular me veía con desprecio, supongo que es la prometida.-
-Dante amor por fin llegaste.- mencionó la prometida, se acercó y le dio un beso en la mejilla, yo seguía expectante.-
-Hola Ágatha, quiero presentarles a Tessa, ella será la portadora de nuestro hijo.- mencionó Dante, aquí ya no estaba el hombre que hace un momento habló conmigo, su frialdad me congelaba el alma.-
-Que exquisito ejemplar, jamás había visto una pelirroja.- mencionó el padre de Dante, según escuché se llama Víctor, él daba vueltas observándome por completo.-
-Es corriente.- mencionó Ágatha.-
-Tessa aquí está mi madre, Ruth y mi hermana Alice.-
Yo solo los observaba, no sé si pretendían que dijera encantada, la verdad no lo estaba.
-Mi señores, los Lords preguntan por la ceremonia.- mencionó una mujer del servicio.-
-Diles que pasen a la habitación, en breve iniciaremos el ritual.- mencionó Dante, yo estaba helada, una cosa es lo que me contó de su familia, otra muy diferente a lo que presenciaba, parecía una mafia o esos clanes de brujos, era increíble que en pleno siglo XXI, existieran esta especie de rituales.-
-Si amo.- respondió la mujer y se fue, juro que pensé que estaba en una pesadilla.-
-Tessa ve con mi madre, debes prepararte para la ceremonia.-
-Si.- fue lo único que respondí.-
La mujer me mostró el camino, a su lado venían las otras dos, le di una última mirada a Dante, algo en mi pensaba que me llevarían de sacrificio.
-La verdad me parece corriente, alguien vulgar.- mencionó Ágatha, ella era muy diferente a mi, blanca con cabello n***o, ojos del mismo color, su extrema palidez me asustaba, ni hablar de lo delgada, seguro no come nada.-
-Lo sé querida, pensé que Dante elegiría mejor al recipiente.-mencionó Ruth.-
¿Recipiente? Eso es lo que yo era, sé que soy paciente pero tengo mi límite, estoy a punto de romperle los dientes a este par.-
Me llevaron a una habitación, allí me entregaron una bata blanca, debía estar sin ropa interior, cepillaron mi cabello, cada vez que lo hacían mencionaba el asco que sentían al hacerlo, yo solo trataba de poner mi mente en blanco, juro que me voy a desquitar con Dante.
Ahora estaba en la supuesta habitación del ritual, Dante estaba sentado en la mitad de la cama, ya no era solo la familia Frenatti los que estaban aquí, había al menos 50 personas con máscaras de animales observándome.
-Un hombre anciano se acercó con un libro en la mano, empezó hablar un idioma desconocido para mí, después una mujer me tomó del brazo y me llevó a la cama, mencionó que debía subirme encima el regazo de Dante.-
Yo lo hice mientras observaba a todos, juro que podía ver a través de sus máscaras lo enfermos que estaban. Dante mantenía su mirada fría, se atrevió a mencionar que debía apurarme.
Me ubiqué tal y como lo pidieron, él tenía una sábana blanca cubriendo su virilidad, la madre cubrió con las mantas la cama, e inició el cántico, era un coro con música sacra, algo extraño, Dante cambió la expresión de su rostro.
-Lo haces bien Tessa.-mencionó tomando mi rostro en sus manos.-
-Juro que te voy a matar Dante, ya no aguanto tantas humillaciones.- mencioné
-Será por un buen fin, al final tendrás dinero y libertad, te lo juro.-
Afuera seguían cantando, eso en definitiva me tenía algo inquieta, Dante comenzó a retirarme la bata, creo que lo detuve a mitad de camino, sentía nervios.
-Todo estará bien Tessa, juro que será rápido, trata de poner tu mente en blanco.- mencionó mientras me despojaba de la bata, por un momento se quedó observando mi cuerpo, para después apretar mis senos.-
-Dante…-
-No creo que me sea difícil hacértelo, tienes un cuerpo… Dios ¿cómo es que eres tan perfecta?- mencionó para besarme.
Los nervios me estaban causando estragos, pero a la vez me sentía caliente, estaba completamente excitada, al punto que mis pezones se volvieron duros y mi intimidad completamente húmeda.
Dante retiró su sábana, haciendo que yo quedará en shock, juro que se me fue la respiración y comencé a sudar frío.
-Eso… eso no es de este mundo, tú eres diablo.- Fue lo único que mencioné viendo su pene, definitivamente hoy yo seré el sacrifico.-