Había tenido un día bastante largo, agotador para especificar, se había pasado el día buscando un lugar para bañarse, no lo había logrado ya hasta cuando el sol se ocultaba para de nuevo darle la bienvenida a la noche, además no era que le molestara las groserías y desaires de las personas que de por si parecían bastante atareadas en sus labores del día a día, su estomagó estaba tan satisfecho que nada la pondría de mal humor después de aquel festín que se había dado en aquel bar, además estaba suficientemente llena como para volver a buscar alimento en una semana, y ahora después de lograr conseguir un buen baño luego de ganarlo a base de una enérgica labor en la cocina no podía quejarse, lo que restaba era un lugar donde dormir, conseguir un alojo como el de la noche anterior no era una buena opción, sabía que la situación se le había salido de las manos cuando ese no era el objetivo, no podía llamar la atención más de lo que ya había hecho, así que por su falta de control tenía que aceptar que pasaría la noche bajo las estrellas, por ende busco algún lugar adecuando para pasar la noche lo suficientemente privado para poder dormir sin la preocupación de que alguien le aguara su preciado sueño.
Caminó entre las frías calles de la ciudad que poco a poco se quedaba sin personas buscando algún hueco para quedarse, pero las que quedaban le clavaban la mirada, y es que una chica caminando descalza en las heladas calles con un simple suéter y un pantalón de media pantorrilla con un aire loco que miraba a todos con amplias sonrisas y ojos vivaces. Para ella aquello no le era importante, acababa de tomar una relajante ducha caliente y una apetitosa cena de la que aún tenía el sabor en la lengua, lo demás no era importante; parpadeaba mirando para todos los lados buscando, sin embargo por más que busco no encontró ningún lugar en el que quedarse cómodamente, no quería irrumpir en ninguna casa, no quería más problemas de los que ya había provocado, se vio obligada a encontrar algo en las afueras, soltó aire de la nariz sabiendo que tendría que continuar caminando, se dirigió hacia las orillas del reino y no tardo en encontrar un espeso lugar de verdes árboles y altos arbustos, ante sus ojos un exuberante jardín se extendió de pronto, una sonrisa ilumino su rostro, y entre grititos de alegría se acomodó entre los arbustos altos haciendo un rápido nido en el que reposaría lo suficiente para dormir a pierna suelta, sin embargo, cuando estuvo por acomodarse a dormir, un olor familiar apareció inundando sus fosas nasales alterándole los nervios, de pronto toda la emoción que había sentido después de su festín se apagó al percatarse que él la había encontrado, y es que estaba consiente que él la encontraría en un momento de su estadía, solo que no lo esperaba tan pronto, borro su sonrisa apoyando su espalda en el frio tronco bajo el árbol en que se había acomodado, un chasquido entre los arbustos le daba la indicación en la distancia en el que se encontraba su ex compañero, luego no hubo más que silencio, solo el ruido de los grillos eran los únicos que se escuchaban en la noche fría y oscura;
-Pensé que me darías más tiempo-. Masculló ella poniéndose de pie sin mirar al hermoso chico mirándola con un ojo verde y el otro amarillo, recargado junto a ella en el tronco.
Lo escucho soltar unas risillas, no lo miraba pero sabía que después de las risillas una sonrisa se asomaría entre sus labios rosados.
-Lo siento-, lo escucho remolinarse- pero no me resistí-. Dijo.
Joanna frunció los labios pero no pudo evitar dibujar una amarga sonrisa en los labios.
-Muy propio de ti-. La pelirroja se volvió a cruzar de brazos mirando las estrellas tintineantes que lucían hermosas bajo el oscuro manto nocturno.
-Espero que hayas disfrutado tus vacaciones querida mía-. Musitó él en una repentina voz seria.
Ella soltó aire largamente, allí se aventuró a mirarlo, giró su cabeza a su derecha, un increíble rostro hermoso la miraba con dos enormes ojos con heterocromía más que sobrenaturales, un estremecimiento le recorrió la espalda en una sensación desagradable, aquel rostro de ángel resultaba bastante perturbador al comprender el alcancé del engaño que resultaba toda esa hermosa mascara angelical del que él tomaba provecho para saciarse de comida, Joanna se mordió los labios alargando una mano para acomodar un dorado rizó que invadía la frente del monstruo de bello rostro, él respondió con una sonrisa de labios cerrados mientras parpadeaba con largas pestañas rubias.
Joanna lo miró fijamente a los ojos recordando lo hermoso que lucían al mirarla después del inconmensurable placer del éxtasis, no podía negar que lo extrañaba, tenía conociéndolo casi 9 años, lo conocía tan perfectamente que podía describirlo con los ojos cerrados, se complementaron casi desde el primer día, sin embargo aquella unión sobrenatural nunca le había complacido del todo, y es que por mucho que ambos compaginaran aquella unión no había sido deseada, no después de aquel día en que la encontró y se vio obligada a entrelazar su vida con él, ahora que sabía de lo que ella era capaz y entendía al cien por ciento su condición se sentía con la facilidad de encontrar su vida lejos de él, lejos de un demonio de rostro de ángel que era incluso peor que ella a la hora de comer, sin embargo Griffin no se lo podría fácil, entendía que él nunca la apartaría de su vida en lo que respectaba la eternidad, él sentía que ella le pertenecía y la necesitaba tanto como alimentarse, por ende el hecho de que se fuera lo ponía en la locura, no se permitiría que se le escapara de las manos, era suya y no dejaría que se marchase.
-Siempre me encanto mirarte bajo la luz de la luna-. Masculló Joanna mirando los rosados labios masculinos que no dejaban de sonreír, sintió la conexión que ambos tenían después de creer que esté se había roto por la distancia, se mordió los labios cayendo en su error, sentía que jamás encontraría a alguien que la hiciera sentirse de esa manera, pues, él se había vuelto su mundo por completo, acercó su rostro para oler el exquisito perfume natural que emanaba de su pelo rubio, su cuerpo ardió de pronto, el deseo se encendió dentro de ella como un interruptor, un sudor frio perlo su frente consiente de la influencia erótica que Griffin destilaba naturalmente de su cuerpo haciéndolo deseable, irresistible, había estado tan agobiada debido a su errante visita a la ciudad de su pasado que se dio la libertad de volver a tener aquella dinamita que representaba su antiguo compañero, un cosquilleo le invadió el vientre bajo cuando Griffin acaricio su mejilla apenas rosando las yemas de los dedos sobre su fría piel rosada, una necesidad nació incontenible, pero con Griffin no había control, ambos eran huracanes, los límites entre ellos nunca les habían importado en absoluto, siempre se dejaban llevar por ellos, por consecuencia al estar así de nuevo, con aquella química explotando en cada uno de sus poros, ni el control y mucho menos el limite asomaron por su mente, siempre se dejaron llevar por el calor; fue mutuo, ninguno dudo en lo absoluto, ambos labios se fundieron en un apasionado beso hambriento y llenó de necesidad, ambas lenguas se tomaban una a la otra como olas en una tormenta mientras tocaban sus cuerpos aplastados uno con el otro, el cosquilleo que dejaba sobre su piel caliente después de rozar sus dedos le ponía la piel de gallina, poco a poco la ropa fue cediendo, en un corto momento las prendas yacieron en el suelo silenciosa mientras Joanna se quemaba completa, a libertad tocaba zonas masculinas que apretaba, estrujaba y arañaba con aquel mismo ímpetu que su compañero que devoraba partes del hombro de ella, la sangre no tardo en brotar de los cuerpos que gemían y resoplaban de satisfacción, Griffin de un movimiento la aplastó entre el árbol y su cuerpo, comiendo extasiado por el adictivo sabor que ella tenía, y se tomó la libertad de morder y comer deliciosas partes de suave piel lechosa.
En algún punto de aquellos aberrantes placeres se dieron cuenta que querían mucho más placer que el solo morder sus pieles que supuraban oscura sangre que goteaba caliente sobre sus húmedos cuerpos envueltos de bestiales deseos primitivos.
Joanna envuelta de necesidad de él no espero mucho más tiempo, como en una conexión que solo ellos podían tener se acomodaron sobre la blanda hierba fresca salpicada de sangre; le calentaba saber que desde el tiempo que llevaban separados la pasión en la que se devoraban no había cambiado nada, Griffin seguía siendo complaciente y dócil cuando ella tomaba el control de la situación, y es que él siempre la complacía cuando el deseo se apoderaba de sus cuerpos, mirar su expresión enrojecida de placer mientras se sentaba sobre él siempre la volvía loca, no podía dejar de amar sus expresiones y gemidos enajenados por el sexo mientras saltaba una y otra vez sobre unas caderas blancas como el mármol.
Ni siquiera la fría noche podía apagar el fuego que irradiaban las pieles que se abrían en heridas supurantes mientras se tomaban con movimientos rápidos y violentos, aquello eran un mar de gemidos y respiraciones apresuradas, ambos necesitaban aquellas sensaciones que solo ellos podían darse, Joanna lo extrañaba, extrañaba contorsionarse de placer cuando explotaba en un delicioso orgasmo sobrenatural de los que era completamente adicta, y no fue hasta que después de una exquisita sesión de delicioso sexo que se dio cuenta que solo él podía hacerla estallar de esa manera; así que completamente satisfechos colapsaron de cansancio sobre la hierba con sangre medio seca, debía ser ya muy de madrugada y habían aprovechado la noche para saciarse, la bruma s****l se desvanecía dejando de nuevo la realidad molesta que era para una Joanna quien se reincorporaba para vestirse de nuevo, ahora de lo que debía encargarse era deshacerse de su amante que por si fuera poco estaba completamente obsesionado con ella, para colmo, Griffin no era un simple hombre del que podía disponer o desechar así como así, aquel hermoso joven era una criatura sacada del mismo infierno, un joven que había adquirido un increíble poder oscuro después de toparse con uno de los mismísimos dioses demoniacos del desierto.
-Ahora vete Griffin-. Dijo ella volviendo a ponerse de pie, los ojos de su compañero se ensombrecieron al momento de que termino de acomodarse los pantalones de pie frente a ella.
-¿Crees que hice todo mi viaje solo para regresar sin nada?- Griffin apretó los puños, de pronto el incendio que habían provocado por el deseo se desvaneció por completo dejando lugar a una maquiavélica aura malvada que helaba la sangre y causaba una sensación de pánico que no hacía más que intentar salir corriendo.
Joanna apretó los dientes proyectando la misma aura que él, ambos se preparaban para lo inminente, no era la primera vez que algo así pasaba, pelearían, solo que está ves ella no estaba dispuesta a ceder por ningún motivo, y él no flaquearía en llevarla consigo, ya sea atada o en pedazos.
-Hice mis elecciones-, se aventuró a mirarlo con fiereza, no estaba desfallecida, se había alimentado lo suficiente como para tener las energías necesarias para pelear con alguien con el poder de Griffin, un ente antiquísimo que era un poco más poderoso que ella -no volveré “G”, háztelo a la idea-. Dijo adquiriendo una postura a la defensiva, ella miró como los músculos del pecho de Griffin se tensaron desnudos bajo la luz de la luna, Joanna planto sus pies en la tierra reafirmando su postura de ataque mientras esperaba cualquier movimiento que su compañero hiciera.
-Bien-, habló en voz sería, Joanna tomó aire por la nariz- entonces…- la miró fijamente a los ojos, ella se preparó comprendiendo la mirada fuera de una criatura casi perfecta- ¡te obligaré!- Gritó lanzando el primer golpe directo a su cara, Joanna estaba más que preparada, de un ágil movimiento de piernas logró esquivar el golpe que se estrelló escandaloso sobre el tronco que a su vez abrió un enorme hoyo sobre el árbol que les había servido de lecho amatorio, no le dio tiempo de reponerse cuando él se arrojó sobre ella en una lluvia de movimientos inhumanos, Griffin era certero pero ella era más rápida, podía esquivar las poderosas patadas y piruetas que su compañero le propinaba sin piedad, sin embargo, sabía que no podía esquivarlo para siempre, mantenerlo a raya era su prioridad, así que en cuanto pudo ver una brecha alargó un poderoso brazo para intentar darle de lleno en la nariz, pero, Griffin fue más precavido, era como si esperara que ella lo hiciera, Joanna se mordió la lengua consiente que él la conocía tan bien como para adivinar sus movimientos, debía ser mucho más arriesgada si es que quería deshacerse de él, la pelea les había tomado la mayor parte de la zona verde del amplio parque, todo a propósito para no entrar a la zona de la ciudad de la que menos quería llamar la atención, si de por sí ya era difícil mantener la pelea lejos no podía evitar que alguien se diera cuenta de lo que estaba aconteciendo en las verdes praderas puesto que aquella pelea no era como si se tratase de una provocada por humanos, como en el árbol, los resultados podían causar severos estragos de los que ni de broma nadie se diera cuenta, lo único que podía hacer era mantener a Griffin lejos de las calles, lo que por cierto, estaba fallando, poco a poco la pelea se acercaba a los silenciosos callejones donde edificios cargados de familias los resguardaban en calientes camas, sin embargo, luego de unos momentos se dio cuenta que causar un escándalo era inminente, de poder detenerse para lamentarlo lo hubiera hecho, lo que menos quería era llamar la atención, suficiente había tenido con los acontecimientos del bar; intentar la paz con Griffin era absolutamente negativo, él no se detendría a menos que ella aceptará irse con él, cosa que se había prometido no pasaría; no tuvo más remedio que continuar defendiéndose, ya se las arreglaría para evitar que la señalaran por el caos que estaba por causar.
Y es que así paso.
La pelea terminó en medio de las calles entre largos edificios que sufrían las consecuencias de fuerzas sobrenaturales que rompían vidrios y estallaban muros en su lucha por defenderse de los golpes que a ese paso la terminarían agotando en algún punto.
Mientras brincaba entre los tejados se daba cuenta que su pelea despertaba a la cuidad, no podía dejar que eso terminará llamando la atención de la guardia del rey, tendría un problema bastante gordo si se topaba con los soldados del sol, cosa que a ese paso terminaría pasando, debía idear un plan lo más rápido posible para salir de aquel embrollo del que Griffin la había metido, las personas comenzaban a salir, escapando del colapso de sus techos y casas mientras buscaban entre confusiones el porque se había desatado el caos así de pronto, sus nervios la traicionaban y perdería si no hacía algo de inmediato, su mente luchaba por maquinar una salida mientras se apuraba a luchar contra un demonio que no tenía ni el más mínimo cuidado para no llamar la atención, sabía que la guardia del sol no tardaría en aparecer en cualquier momento, la lucha ya había llamado bastante la atención como para que eso no pasará, su preocupación amaino un poco al darse cuenta que tenía una ventaja muy por encima de la de Griffin, ella conocía la ciudad como la palma de su mano, aquello la ponía en ventaja, fue allí que ideo un plan de emergencia que podría sacarla de aquel problema, solo, tenía que arriesgarse un poco, con la idea palpitando en su mente, guio a un Griffin que aún y herido era implacable, ella huyó, dejó que él la persiguiera por la ciudad para poder ponerle fin a aquello, su objetivo era la iglesia, si Griffin no la alcanzaba antes su plan se resolvería de una manera tajante, corrió entre tejados y callejones con Griffin arrojándole escombros para atajarla debido a que gracias a su conocimientos de las calles gano una distancia considerable;
Brinco del tejado de un edificio cercano cayendo como proyectil rompiendo una de las largas ventanas de la iglesia con su cuerpo, sabía que Griffin la encontraría, le quedaba esperarlo, en unos cortos segundos se dio cuenta que él aparecería, Joanna no era estúpida, sabía que aquel edificio era viejo, además en ese momento estaba en remodelación, justo aquella mañana se había dado cuenta que demolerían los techos por ser ya endebles y viejos, respiró rápidamente esperando con impaciencia, se preparaba para dar un gran salto, y eso hizo cuando la figura distinguible de Griffin atravesó uno de los vitrales con su cuerpo, fue allí que Joanna se impulsó hacia arriba después de haber subido unos andamios metálicos, sabía que su cuerpo sobrenatural le daría la facilidad de poder romper los techos con la espalda, solo debía modular su fuerza lo suficiente para romperlo a la primera, ambos se miraron en solo cuestión de segundos, cuando con todas las fuerzas que pudo Joanna se impulsó hacia arriba rompiendo el techo de un solo golpe, su visión se empaño cuando golpeo el techo que colapso de inmediato ante el golpe poderoso, pero se dio cuenta que había salido disparada hacia arriba cuando el viento frio golpeo su cuerpo al momento de caer estrepitosamente hacia el escombro que había enterrado a su ex compañero, el golpe le cayó de lleno con todo el cuerpo rompiéndole las costillas y el brazo derecho, sabía que aquellos golpes no la matarían, se necesitaba más que eso para lograr matarla, pero si le haría mucho daño, justo como a Griffin, quien sabia, lograría salir de los escombros, herida se incorporó a duras penas, un punto entre las rocas comenzaba a palpitar, Griffin estaba por salir, una punzada de adrenalina volvió a inyectar su corazón, a lo lejos podía escuchar los camiones de la guardia del sol, debía salir de allí lo más pronto que podía, entre quejidos emprendió la huida, corrió por los oscuros callejones perdiéndose entre las personas que comenzaban a salir de sus edificios para mirar todo el bullicio, no se preocupaba por su bello mentor pues sabía que él se las arreglaría para evitar ser encontrado, lo que si le alarmaba era saber que esté la volvería a encontrar, así que mientras se escondía en la oscuridad de una enorme cañería pútrida se dejó caer en el suelo para reposar las heridas, irse ahora no era la mejor idea de todas, Griffin debía estar por los alrededores y además estaba más herida que otra cosa, debía alimentarse pronto o sus heridas tardarían en sanar, suspiró pesadamente tomándose las costillas con una mano, por el momento descansaría, tomó aire a duras penas mientras estaba consiente que todo su caos llamaría la atención del mismo rey.