Isabella soltó un suspiro profundo antes de responderle a su esposo, no tenía ni fuerzas ni ganas de hablar y mucho menos con él. _ El auto sufrió un desperfecto, pero ya estoy yendo a casa con Bobby _ dijo sin rodeos _ Si quieres más tarde hablamos Andrew... por favor... El médico apretó la mandíbula y luego, los puños hasta dejarlos blancos, le costaba creer que un automóvil como el de Isabella, el cual era bastante nuevo haya tenido algún problema. “Me está mintiendo, maldita sea” pensó furioso. _ Está bien, en cuanto al auto, deja que me encargue, enviaré a alguien por él para que lo revisen y vean cual es el problema _ le dijo con seguridad _ no te preocupes. Isabella asintió estaba tan cansada y abatida que no tuvo ganas de replicar nada de lo que su esposo le decía. _ Co

