Beatrice avanzó hacia la pareja, tropezando deliberadamente cerca de ellos y dejando escapar un grito de dolor. Andrew se dio vuelta al escuchar el grito desgarrador de la mujer, y como el buen el buen samaritano y médico que era, se apresuró a ayudarla, dejando a Isabella sola por un momento. Glen observaba divertido como su prima estaba actuando el impecable papel de mujer accidentada, aunque para su gusto, sus gritos y movimientos eran un tanto exagerados. _ ¡Ay, mi tobillo! _ gemía Beatrice, tocándose su pierna, atrayendo la atención de todos a su alrededor. Andrew fue hasta ella apresuradamente y se inclinó para ayudarla, examinando su tobillo. La gente comenzó a rodear a Beatrice y al medico, Glen aprovechó la distracción para acercarse a Isabella. La tomó del brazo, sin mediar

