_ Buenas tardes, soy Bill Hamilton, ella es mi esposa, tenemos una reservación. La recepcionista lo miró un instante y se dispuso a revisar su computadora. _ Buenas tardes, señor Hamilton, efectivamente, la suite presidencial está lista, bienvenidos _ le dijo la mujer sonriendo, sobre todo a él. _ Gracias queridita _ le dijo la mujer prácticamente arrancándole la tarjeta de la mano a la recepcionista. La singular pareja caminó junto al botones que los acompañaba a la exclusiva suite, la mujer sonreía sin parar mientras el hombre miraba disimuladamente hacia todos lados. Cuando el empleado los dejó solos, ambos se echaron a reír, ella tiró su extravagante sombrero al aire y él hizo lo mismo para luego sacarse los anteojos. _ Dime si no soy la mejor maquilladora de Hollywood, nad

