Después de un rato largo y de estar propinándose caricias y besos, decidieron tomar una ducha juntos, el estar uno junto al otro parecía hacerlos revivir, sonreían y bromeaban como si fuesen dos niños, era como si estuviesen dentro de un hermoso sueño, pero los sueños solo duran un par de horas; luego debían volver a la realidad. _ Solo puedo quedarme un rato más Glen _ le dijo ella mientras el hombre le besaba el cuello _ tengo trabajo y después, de ir por ... ¡Ah! _ soltó un gemido cuando le acarició suavemente un pezón _ ¡Oh, mi amor! No, no te detengas, no lo hagas _ jadeó. El que ella le dijera así, era música a los oídos de Glen, eso prácticamente lo enloqueció de pasión, esta vez se tomaría su tiempo para disfrutar a su mujer. Sí, a su mujer. Él ya la sentía así y nadie le haría c

