Con el corazón acelerado, condujo hasta la casa de Glen. No había llamado ni enviado un mensaje; necesitaba verlo y hablar con él en persona, sin previo aviso, decirle la verdad sobre sus sentimientos y también para saber que había de cierto de su “noviazgo” con Kate. Llegó a su destino y se quedó un momento en el coche, respirando profundamente para calmar sus nervios. Finalmente, salió y se dirigió a la puerta de la casa de Glen. Antes de que pudiera dudar, tocó el timbre. Después de unos momentos que parecieron eternos, la puerta se abrió y allí estaba Glen, con cara de dormido y semidesnudo, al verla parpadeó y movió la cabeza, con una expresión de sorpresa. No entendía nada, le parecía que estaba en sueño. ¡Había soñado tantas noches con ella que le parecía una utopía verla allí!

