Isabella sintió el calor de los brazos de Glen y, por un momento, se permitió relajarse. Estar en una situación tan complicada le hacía anhelar un refugio, y por descabellado que pareciera estar junto a él la hacía sentir protegida. Glen se sintió un poco culpable y con angustia por lo que había hecho esa noche para retenerla. “¿Qué pensaría Bella si supiera de mi proceder?” pensó tratando de justificar de cierta forma lo que había tramado “¿Y de que otra manera podría tenerla aquí sino hubiese mandado a dañar su auto? Maldición, ¡Todo es una m@ldita m*erda! La joven, aunque se sentía bien con Glen, sabía que eso no solucionaría nada por el momento, porque detrás de ella, había personas a las que podía dañar y se negaba a hacerlo. _ No es tan simple Glen _ susurró apartándose ligerament

