Capitulo 2 La mujer perfecta

1052 Words
Layla Austen bajó de un lujoso y llamativo auto deportivo, el bajo perfil no era para ella. _ Trata de no llamar la atención ... ¿Quieres? _ le dijo su hermano Glen mirándola divertido _ Insistes en que te acompañe, pero si llamas la atención en cinco minutos estaremos rodeados de fanáticos. Ella lo miró por sobre sus anteojos de sol. _ Calma hermanito, esta diseñadora aún no es muy conocida... y como verás su atelier está bastante alejado, no anda mucha gente por aquí _ sonrió de lado y le guiñó el ojo _ He pensado en todo... tranquilo ninguna admiradora te saltara encima. El hombre respiró hondo. Glen Austen tenía treinta y dos años y se había convertido en el actor mejor pago del momento. Las últimas dos películas que había protagonizado habían recaudado miles de millones de dólares, era lo que se dice toda una estrella de Hollywood. _ Podrías haberle dicho a nuestra madre que te acompañara, ¿Por qué yo? _ le dijo con mirada suplicante _ Sabes bien que odio estas cosas. Layla se bajó del auto casi de un salto. _ Porque eres el padrino y porque me dirás la verdad. No quiero a nadie obsecuente diciéndome que estoy hermosa sino lo estoy _ sonrió dulcemente _ No confío en nadie más que en ti. El entrecerró los ojos y bajó del auto. Inmediatamente, se colocó sus antejos de sol tratando de pasar inadvertido. Pero un hombre rubio con hermosas facciones de un metro noventa, con un cuerpo esbelto y atlético, difícilmente pasaba inadvertido. Entraron al pequeño pero coqueto atelier de Isabella Jones, Glen recorrió con su vista todo el lugar. Lo primero que le llamó la atención fue la foto de quien suponía era la dueña, quien estaba con dos chicos y un hombre. Pensó que la mujer poseía una extraordinaria belleza. _ Señorita Layla, ya le aviso a Isabella que está aquí ... por favor tome asiento _ dijo la secretaria mirando embobada a Glen _ ¿Desean tomar algo? ­_ No ... no. Muchas gracias, la esperaremos aquí _ dijo Layla. Glen no dejaba de mirar la foto. _ ¿Cómo llegaste a esta diseñadora? Digo, no es muy conocida ¿No? _ le dijo él sonriendo. _ La conocí el año pasado, fue quien le diseñó el vestido a Sophie y a sus damas. Me encantaron sus diseños vanguardistas y elegantes. Además, ella es muy especial... no puedo explicarte, ya la vas a conocer _ le dijo Layla sonriendo _ ya le encargué mi vestido para la entrega de premios. Glen asintió. Estaban hablando cuando oyeron el ruido de unos tacos que caminaban apresuradamente hacia ellos. _ ¡Layla! _ exclamó dulcemente Isabella. El hombre se sacó los anteojos, clavando sus ojos verdes en la joven que se acercaba a ellos con una gran y hermosa sonrisa, moviendo sus torneada cadera al son de sus pasos. ¡Por Dios, que mujer! pensó él fascinado. Layla se incorporó y fue al encuentro de la diseñadora. _ ¡Isabella! _ le dijo abrazándola _ Que bueno verte, estoy muy ansiosa. _ Respira tranquila, todo está bajo control. Es la última prueba, pero estoy segura de que te quedara perfecto _ sonrió Isabella. Glen carraspeó. ¿Acaso su hermana no pensaba presentarlo con aquella semejante mujer? _ Oh si, Bella el es mi odioso hermano Glen _ dijo bromeando Layla. La joven le estrechó la mano amistosamente, pero apenas se rozaron algo inexplicable en ambos sucedió era como si una corriente eléctrica los sacudiera. Isabella se alejó un poco tratando de mantener la compostura, sonrió y habló. _ El actor, ¿no? Perdón no soy muy cinéfila, pero mi hija me obligó a ir al cine con ella para ver su última película _ le dijo Isabella sin darle mucha relevancia _ mucho gusto en conocerlo. El hombre se quedó mudo por un instante. _ Glen... Glen... Isa te está hablando _ le dijo Layla divertida. El movió la cabeza y parpadeó. _ Perdón me quede pensando en lo que me dijo. Mi última película no es para niños, es para trece años en adelante y usted parece muy joven como para tener hijos grandes _ le dijo Glen desconcertado. Las mujeres se echaron a reír. _ Ellos son mis hijos _ dijo Isabella señalando la foto _ Eva tiene quince y Alex doce. Es una historia larga, pero como verá a pesar de mis veintisiete años, soy madre de adolescentes. Él sonrió de lado, no pudo negar que su hermana tuvo razón al decirle que esa mujer era especial, extremadamente cautivadora. “¿Y ese con cara de nada será su marido? No puedo creer que esté con ese hombre, que desperdicio” pensó despectivamente. _ Por favor, acompáñenme _ le dijo Isabella caminando delante de ellos. Glen no podía dejar de mirarla, la manera en que esa mujer movía las caderas al caminar, ese cabello n***o que le llegaba hasta la pequeña cintura, esas piernas, todo en ella lo atraía. “Oh dios, no puede ser tan perfecta” pensó. Layla se dio cuenta de la mirada prácticamente lasciva de su hermano y le dio un codazo en las costillas, mirándolo con reprobación. _ Ven Layla, las chicas te ayudarán a vestirte _ le dijo Isabella guiándola al vestidor. _ Señor Austen, ¿quiere un café? _ dijo ella dirigiéndole una hermosa sonrisa. El ni siquiera pensó en lo que dijo, solo lo soltó y ya. _ ¿Usted tomaría uno conmigo? _ le dijo sin quitarle la vista de encima. Isabella parpadeó ligeramente. _ Perdón, no le entendí señor _ le dijo confundida. _ Que, si usted toma uno, gustosamente la acompañaré _ le dijo él tragando saliva. Ella se echó a reír. _ Oh no puedo, debo ayudar a su hermana. El elevó la apuesta. _ Quizás puede ser otro día, no necesariamente tiene que ser hoy _ le dijo sonriendo de lado. Ella frunció el ceño. ¡¿Acaso ese hombre estaba tratando de seducirla?! Solo se rió y se fue hacia donde estaba Layla esperándola. El resopló y se pasó la mano por su cabello. _ Genial Glen, la c@gaste. Hermosa manera de triunfar tienes _ se dijo riendo _ ¿Pero en qué mierd@ estabas pensando?
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