Capítulo 5

1396 Words
Morgan: Había regresado a San Francisco, por fin lo había hecho después de muchos años, estaba por fin realizado y con lo que siempre quise. Me había ido a Londres a trabajar como médico por órdenes de mi padre, me había graduado hace unos cuantos años como cardiólogo infantil, era la carrera que siempre quise desde adolescente, después que lo logré trabaje como médico aquí en San Francisco como médico residente, dos años después ya tenía mi tenía mi propia oficina y le daba clases a los residentes. Una noche en una fiesta, conocí a la mujer más hermosa del mundo, Charlotte, ella estaba recién graduada de administración de empresas, agradecí tanto a los Dioses por haberla puesto en mi camino y por haber acompañado a mi mejor amigo a esa fiesta. Charlotte era encantadora, hermosa como ella misma, inteligente y bastante capaz, esa era una de las tantas cosas que me gustaban de ella, quedé fascinado por su belleza y por lo apasionada que era, la invite a salir en varias ocasiones a restaurantes fijos y clubes, pude notar lo sencilla que era, no amaba los lujos por más que la llené de ellos, la trate como mi Reina, la lleve a sitios caros al igual que conocer el mundo, me había enamorado de esa hermosa chica. Un año duró nuestra relación cuando todo se fue a la mierda, mi padre jamás aceptó mi relación con ella, hizo todo lo posible por separarme de ella y lo logró. Me amenazó con cerrarle las puertas a Charlotte en todos los empleos que quisiera conseguir y así fue, Charlotte me llamaba llorando para decirme que nadie la quería contratar, mi padre se encargo de difamarla por todos lados y dejarla como una arribista que solo estaba conmigo por dinero y por supuesto que todos se dejaron de influenciar por mi padre ya que el es el gobernador de San Francisco, siempre me decía que debía estar con alguien de mi altura y posición económica, pero a mi realmente nada me importó, solo la quería a ella. Todo se fue por la borda cuando me exigió casarme con una chica que él había escogido para mi, me opuse totalmente a hacerlo pero el me amenazó con mandar a volar a Charlotte, me mostró fotos de ella en su departamento, fotos de ella semi desnuda, en la calle y en los lugares que ella frecuentaba, mi miedo se hizo presente porque conozco a mi padre y que lo haría con tal de conservar el apellido intacto y sin ninguna mancha de por medio. Con todo el dolor de mi alma la dejé, le dije que ya no me gustaba y que me casaría con otra, ese día quería huir con ella pero me tenían vigilado para que no dijera nada. Recuerdo sus lágrimas de dolor salir de sus hermosos ojos, del cómo me preguntaba porque lo había hecho si ella me amaba, pero después su rostro se transformó en uno de odio completo hacia mi y la entendía, hasta yo mismo me odiaba por hacerle esto a la única mujer que amaba. Desde ese día me volví un hijo de puta con todos, recibí parte mi herencia y abrí dos clubes nocturnos usando mi anonimato, para la sociedad yo era un misterio, pero lejos de todo eso, trabajaba como médico en el hospital infantil de San Francisco. Hacia con mi vida lo que me daba la gana, me volví un ser arrogante que no tiene escrúpulos para hacer sufrir a las personas, todo me daba igual desde que ella ya no estaba en mi vida. (...) Iba rumbo a mi club, iba a celebrar mi regreso con Reid, mi mejor amigo, pensaba en emborracharme y quizá follar con alguna chica preciosa. —¡Amigo mío! —Reid me abrazo con efusividad. —Reid amigo, estas de la mierda —reí. —Muy chistoso —rodó los ojos. Ambos entramos al club y joder como extrañaba todo esto, la música a todo volumen, chicas bailando por todos, esta es la vida que merezco, ambos subimos al área VIP del club, donde nos sentamos en los sofás, desde aquí tenía la vista perfecta hacia la pista de baile, una chica preciosa nos trajo las bebidas y palmee mis piernas para que se sentara en ellas. —Hola preciosa —acaricie sus piernas. —Buenas noches señor. —Me encanta esa palabra, sírveme un whisky sin hielo. Ella se levantó y sirvió el whisky, sonreí cuando su trasero casi choca con mi rostro, ella me lo dio y se fue a buscar hielo para Reid. —Cuéntame hermano ¿que hiciste en todo este tiempo? —Trabajar, follar como un demonio y ganar dinero —sonreí de lado—, viajar a todos lados y disfrutar de las chicas. —Que envidia —soltó una risa— creí que estabas casado ya y con Hijos ya sabes, centrado. —Que va —solté una carcajada— eso de casarme no está en mis planes ahora, es difícil que llegue alguien a atarme, eso ya no sucede. —Creí que tu padre te casaría con esa mujer. —No —dije serio— todo fue una trampa para alejarme de Charlotte y tenerme a su lado, la mujer esa es su amante y actualmente su esposa... Alguna que otra ocasión me la folle, pero nada más. Nadie sabía realmente lo que me hizo mi padre después de eso, estaba por un lado tranquilo de que estaba libre de él, pero por el otro quería venganza y juro por Dios que la obtendré. Mi vista se fue a la pista de baile y mis ojos se centraron en una mujer que estaba bailando en medio de la multitud. ¿Será ella..? No no lo creo.. Un hombre se acercó y ella trató de empujarlo pero el tipo no se iba, rápidamente baje sin esperar más tiempo, llame a dos de mis hombres y fuimos hasta la pista al llegar el tenia su mano en el pecho de ella, lo tomé por la chaqueta y lo golpee y el cayó al suelo. Mis hombres lo tomaron y lo sacaron del club, Charlotte habló pero la tomé de la muñeca y la llevé a mi oficina, cerré la puerta detrás de mi pata poder mirarla bien. Joder mi Charlotte estaba cambiada, pero sus ojos seguían siendo los mismos, su cabello y... Su cuerpo, estaba muy cambiada pero su lindo rostro seguía siendo el mismo que hace años. —Charlotte... Si eres tu. —Morgan. Joder, su voz.. —Creí que lo había imaginado pero no, eres tú.. No te veía desde que... —susurre. —Desde que me dejaste en ese restaurante —su rostro se tornó triste. —No se que decirte sobre eso.. Pero.. —no sabía que decirle. Charlotte en este momento me estaba poniendo mal, su presencia me estaba matando, estaba como un cobarde frente a ella tal como hace años. —Nada Morgan —se puso seria— no vas a decir nada. —Q-quiero saber que has hecho todos estos años —me acerque a ella— tu vida, que ha pasado con ella ¿estas bien? —Muy bien Morgan, ahora si me disculpas tengo que irme, vine con alguien.. —¿Con alguien? —Si, adiós. Iba a salir pero la detuve, no se que me pasó pero la pegue a mi cuerpo con fuerza pero ella se zafó de mi y me empujó con fuerza. —No te me acerques ni me toques Morgan, perdiste ese derecho hace muchos años... Ya no soy esa idiota que creyó en tus palabras, me voy. Salió de mi oficina dejándome frío, la Charlotte que conocía era dulce y sonriente, ahora me encuentro con una Charlotte totalmente distinta a la que conocí hace años. Estaba más que claro que fui yo quien le hizo ese daño y la convirtió en la persona que es, o no, puede que sólo sea una coraza para defenderse, quiero creer eso. Salí de la oficina y fui a la sala de VIP y la busqué con la mirada pero no la encontré, seguramente ya se había ido, tengo que buscarla de nuevo, saber donde trabaja que hace o donde vive, ahora soy libre de poder estar con ella sin que nadie me lo pueda impedir.
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