La madre de Victoria, Irene Salcedo es una mujer muy ambiciosa y de metas fijas, está convencida de que su hija es quien es gracias a su esfuerzo y dedicación, se convirtió en su agente y representante porque no consentiría que nadie más pudiera sacar provecho del éxito y la fama de Victoria. Ella la había hecho y merecía su recompensa. La paranoia de Irene se debía a que siempre imaginaba que alguna agencia se acercaba a su hija e intentaba separarlas, Victoria era su creación y no permitiría que se la arrebataran. Desde que Victoria era una niña y notó que todos elogiaban su belleza decidió que su destino era el modelaje, por lo que de inmediato inició su preparación, la infancia de Victoria se redujo a academias para aprender a caminar, posar, vestirse y maquillarse. No jugaba en lo

