Desde luego me sonrojé y me reí nerviosa. Él sonrió maliciosamente complacido. Dimos por terminada la reunión y Roberto se despidió y salió pidiéndole a Enrique que lo acompañara, él accedió y se despidió de nosotros mirando con recelo a Rodrigo y haciéndome una señal extraña. Supuse que era por el comentario que me había hecho sobre qué me invitaría a salir. Joel tomó mis cosas y caminamos hacia la salida con Rodrigo. —De verdad ha sido un placer conocerte, Ariana, mi padre me había hablado mucho de ti. —Cosas buenas, espero —Dije divertida —Claro que sí, incluso me dijo que te invitó a trabajar para nosotros. —Oh, sí, una oferta muy considerada de su parte, pero tengo un compromiso importante con mi empresa, de no ser así, no habría dudado en aceptar. —Es una lástima. Me gustaría c

