En casa de tía Marie todos celebraban el gran logro de Sophie, sabían que sería difícil pero ayudarían en todo.
Cinco días se preparó para comenzar con noches de estudio y desvelo por el trabajo, los días pasaron rápido, la vida se le iba a Sophie entre la universidad, Felicia y el trabajo, apenas tenía tiempo de dormir un poco.
Los meses se iban rápido y pronto pasó un año de su destierro, jamás volvió a buscar algo sobre Alexander, cada día se veía más decidida y madura.
En casa Alexander se había aislado casi por completo, salía sólo lo necesario y no se relacionaba con nadie, Kassandra dejaba hilos sobre su relación con Alexander, no lograba nada en específico pero dejaba la duda flotando en el aire entre la prensa.
Una noche, Sophie hacía una investigación y encontró una fotografía bastante comprometedora, Alexander estaba besando a una mujer en un bar. Al hacer un acercamiento a la fotografía supo bien quien era.
*—Kassandra Antón, que hábil es.
Debajo de la fotografía había un corto vídeo en el cuál se veía a la pareja salir del bar, debajo del vídeo otro en el cuál se les veía entrar a un hotel.
Había bastantes comentarios, los que más se repetían era que ahora debían acelerar su matrimonio.
La nota tenía un par de días, por curiosidad Sophie siguió leyendo, encontró una publicación de Kassandra.
*Pido un poco de respeto a la relación entre el Duque de Norvig y yo, sé que se preocupan por mi bienestar y lo agradezco pero deben entender que a pesar de estar comprometidos hace bastantes años, sólo nosotros decidiremos que hacer con nuestras vidas.
Por más que Sophie buscaba, no encontró respuesta de Alexander o de su equipo de relaciones públicas.
*—Asi que, tienen años de compromiso, pues que sean felices.
Sophie apretaba los puños en cada palabra que leía, para ella Alexander no era más que un mentiroso.
Cerró la computadora de un golpe, la hizo a un lado y decidió irse a dormir estaba cansada y molesta por lo leído en internet.
En la ciudad, Peter entraba a la oficina de su jefe para llevarle un medicamento. Trabaja hasta tarde, tenía ojeras en su rostro y siempre estaba de mal humor.
—Un año, Peter, un año y no he podido encontrar a Sophie.
—Lo sé señor, hemos hecho lo imposible por encontrarla pero nada. Lo que más me preocupa es que, no ha tocado su cuenta bancaria, el dinero que le deposita mes con mes está intacto, sigue acumulándose.
—Te juro que no descansaré hasta encontrarla.
—Señor, el rey llamó esta tarde y pregunta ¿cuando hará formal el compromiso?
—Por mi pueden seguir insistiendo, no haré formal nada, No recuerdo ese día y no puedo creer sólo en la palabra de Kassandra.
—¿Y si llegara a estar embarazada señor?
Alexander se levantó de su silla, caminó a la enorme ventana, metió su mano al bolsillo y observaba el horizonte iluminado con las luces de la ciudad, tratando de recordar lo que había pasado esa noche en el bar.
Peter, salió de la ciudad por una pista del paradero de Sophie, Alexander, acudió a la inauguración del bar que pertenecería a un viejo amigo.
Recordó haber bebido un par de tragos pero sin dormir ni comer bien, el alcohol hizo efecto demasiado rápido. Kassandra se acercó con el cabello peinado de diferente manera, un maquillaje muy ligero y un perfume que le resultaba familiar.
—Si eso llegara a suceder, me haré responsable del bebé pero no de ella, no me casaré. Peter, no recuerdo nada de ese día, sólo se que se acercó una mujer muy parecida a Sophie, era su perfume, pero... De ahí no recuerdo más, sólo que desperté en ese hotel y las fotografías ya rondaban por todo internet.
—La familia real no se conformará con eso señor, ellos exigirán un matrimonio para no ensuciar la reputación de la marquesa.
—La única que se convertirá en mi esposa es Sophie, eso no está a discusión.
—¿Y el rey? El...
—¡Dije que no! Sigue buscando a Sophie, encuéntrala.
En la mansión Antón, Kassandra se sentía triunfante con todo lo que veía en internet, sonreía con cinismo y observaba su mano, imaginando un enorme anillo de diamantes en su dedo. Candace estaba a su lado y sólo entre cerraba los ojos con curiosidad.
—¿Por qué estás tan contenta? Creo que deberías estar preocupada por qué tu reputación está muy mal.
—¿Preocupada? No querida, estoy más feliz que nunca, logré sin esfuerzo llevarme a Alexander a un hotel y que nos tomaran fotografías.
—¿Si pasó algo entre ustedes?
—¡No! Y eso me tiene bastante molesta, pero el no lo sabe.
—¿Cómo?
—En el bar ya tenía planeado drogarlo, pero ya estaba bastante ebrio cuando yo llegué, compré el perfume barato que usaba esa insignificante mujer y traté de parecerme a ella.
—¿Funcionó?
—Estaba ebrio, así que cuando me vió pensó que era ella, me besó, sólo hasta que se dió cuenta que no era ella.
—No entiendo, si estaba ebrio como se dió cuenta.
—Se apartó y me dijo que no era su bella Sophie, que mis labios no tenían ese dulce sabor. Maldita mujer sigue fastidiando a pesar de no estar.
—Entonces es cierto que, tiene memoria la piel.
—Absurdo, puras tonterías. Logré llevarlo al hotel y pensé que estando ahí pasaría algo pero no, Alexander seguía repitiendo que yo no era su Sophie.
—Kassandra, eres bastante atractiva.
—Me rechazó todo el tiempo, me apartaba cada que intentaba algo, no me quedó más que darle una copa más con un poco de la droga para que no recordara nada. Lo metí a la cama y metí desnuda, lo demás ya fue pura actuación.
—¿Crees que se case contigo?
—Debe hacerlo, o tendré que buscar la manera de quedar embarazada de él.
—Antes de que esa mujer regrese.
—Ya pasó un año, ya no volverá.
Kassandra sintió un escalofrío, no había pensado en la posibilidad de que Sophie volviera hasta que Candace lo mencionó, sus ojos mostraban un poco de preocupación ahora debía hacer lo posible para lograr que Alexander se comprometiera con ella lo antes posible.