-Entre a la habitación de mi abuelo, lo vi acostado con su respirador, por lo visto tenía dificultad para respirar hoy.- -Hola abuelo.- mencioné -Rodrigo.- -Me enviaste a buscar, dime que necesitas.- -Creo que pronto llegará el final de mi vida, la verdad me siento cansado y deseo irme.- -No digas eso abuelo ya verás que te pondrás bien.- -He llamado a tu tío y primos, hoy se dará la lectura del testamento, deseo preguntarte ¿te harás cargo de la hacienda?- -Si.- -¿Por qué?- -He comprendido que no tengo nada en la ciudad, mi hijo está aquí y él es feliz así que yo también lo seré.- -¿Solo es eso?- -Yo solo suspire.- -La verdad abuelo jamás debí irme, aquí lo tenía todo.- mencioné viendo por la ventana, a lo lejos podía ver a Adaluz enseñándole a montar a Andrés.- -Dese

