El turista de Evangeline pt2

1110 Words
Me fui a casa de mi madre y sí, hablamos mucho, me sentí a gusto con ella. Cada momento que pasábamos juntas para mí era importante porque pronto me iría y no la vería por algún periodo de tiempo. Las horas pasaron volando y llegó el momento de regresar a casa, tomé mis cosas, me despedí y salí como siempre empoderada y segura de mi misma. Ya mencioné que era narcisista, mi mirada siempre permanecía en alto, me parece muy gracioso escribirles esto por que esa imagen que describo desapareció gracias a un desconocido. Varias personas de manera directa volteaban a verme atraídos por el tatuaje de mi pierna puesto que en el lugar donde vivía para ese entonces era muy difícil ver mujeres con tatuajes tan grandes. De cierto modo me encantaba ser menos de lo mismo, ¡se siente muy bien llamar la atención! Mientras voy caminando veo a unos chicos que van en la misma dirección que yo y decido hacerme a un lado para no pasar cerca de ellos, me imaginaba que al verme pasar iban a decirme algo y tal como lo pensé así sucedió, uno de ellos me saludó e insistía mucho para que le diera mi número y cuando volteo, ¡no lo creerán! Uno de ellos era mi turista pero él no habló, solo me sonrió y para mí eso fue suficiente aunque sus amigos hacían ruido su silencio me atraía demasiado, todo pasó en cuestión de segundos, me intimidé y seguí caminando rápido para perderlos de vista, pero a medida que iba avanzando mi mente me atormentaba más y más no podía sacarlo de mi cabeza, era muy tierno y sencillo ante mis ojos, esa imagen de conquistador desaparecía cada vez más y más. (Todo es culpa de mi indomable corazón). Apurada para que no me alcanzaran bajé por una calle por la que creí que no pasarían y entré a saludar a una amiga que hace mucho tiempo no veía, me quedé no más de 10 minutos y cuando voy saliendo de su casa vienen ellos de nuevo, ¿Pero qué pasa? ¿Porqué los vuelvo a ver? ¡DIOS! Me hago la serena y salgo normal, pero el amigo de mi turista insistía en que quería mi número y se lo dí aunque en el fondo no quería pero ni modo, así lo quiso el destino. Yo seguí caminando hasta que llegué a mi casa y sí, el chico me había escrito; su nombre era Alberto, hablamos pero yo estaba consciente de que no quería nada con él y por supuesto se lo dí a entender. Pasó algo de tiempo y que creen? Spaik me escribió, les juro que no dejaba de sonreír y de ver su mensaje una y otra vez pero adivinen, casi todo lo que hablamos era de su novia, al parecer estaba enamorado de ella y era muy dulce al describirla, me enviaba fotos y me decía lo linda que era, y yo por supuesto me sentí incómoda por que él me gustaba y mucho, él era mi complemento pero no lo sabía. Pensé ¿Quién soy ahora? ¿Porqué me incomoda? Si él es solo un desconocido, es ilógico que me sienta así por él, así que solo le seguí la corriente. Me decía que yo le llamaba mucho la atención pero que él quería a su novia y ese tipo de cosas que a veces nos ponen en situaciones difíciles. -Esa debió haber sido la primera señal para que yo me alejara ¿Cómo podría amar a su novia y aun así pensar en traicionarla? - Pero no, la estupidez humana es infinita así continuamos hablando por un tiempo, aunque me extrañó que a medida que seguíamos hablando él dejó de mencionarla y por supuesto yo tampoco pregunté más por ella, por el contrario lo disfrutaba mucho. Un día él enfermó, y adivinen ¿quién fue a visitarlo? Ese día no sabía ni que ponerme, no tenía absolutamente nada; había perdido casi toda mi ropa en un viaje, perdí zapatos, maletas, documentos entre otras cosas. Mientras me vestía pensaba que en pocos minutos estaría frente a él, estaría a pocos centímetros de quien descontrolaba hasta lo más profundo de mi ser. Les confieso que cuando iba en camino mis manos estaban muy frías y no paraban de sudar, (Justo como ahora mientras les escribo esto) estaba demasiado nerviosa, era la primera vez que eso me pasaba y ni siquiera era una cita, solo era una visita y ya pero de igual manera estaba aterrada, no miento cuando digo que sus ojos me paralizan cada vez me ven. Esa noche la luna estaba grande y brillante, hacía un poco de frío y el camino estaba algo desierto, solo iba a pocos metros de mí una pareja tomada de la mano pero la tranquilidad de las calles me daba muchísima paz, observé cada detalle de esa noche y veía como aquella pareja de enamorados jugaba mientras caminaban delante de mi. Continué por todo ese camino y al llegar a la puerta recuerdo que inhalé y exhalé profundamente con los ojos cerrados, -pero mírenme- Cada vez me desconozco más ¿dónde está la chica mala? Al estar frente a esa puerta comencé a ser otra, ni siquiera sabía cómo tocar la puerta, pensé: si toco duro puedo verme escandalosa o indecente y si toco muy suave me veré débil y frágil y no quiero eso, ¿de dónde salían esos pensamientos? ¿Quién me habría metido esas ideas tan absurdas en la cabeza? Después de batallar conmigo misma le di tres toques a la puerta, ni tan fuertes, ni tan suaves, ni tan rápido ni tan lento (Que risa conmigo misma). Después de pocos segundos él abrió la puerta y por si fuera poco andaba sin franela, ¡Dios! ¿Porqué me haces esto? Imagínense el escenario yo estaba súper intimidada no podía ni siquiera mirarlo fijamente a los ojos , le pregunté cómo se sentía por qué también lo notaba triste y hablamos de algunas cosas hasta que me dijo algo que me dejó sin palabras. En ese preciso momento, de una manera firme y mirándome a la cara me dijo: Terminé con mi novia hace ya varios días y yo me sorprendí mucho pero antes de ser imprudente y preguntar el por qué, me dijo que ella lo había engañado. Yo sin pensarlo le respondí que sentía mucho por lo que estaba pasando pero siendo sincera, mi corazón tonto y débil saltaba de la emoción, quisiera poder describirlo exactamente como lo sentí pero me es imposible, me avergüenzo de mi versión enamorada lo juro.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD