LIA De vuelta en la casa, entramos y vemos que Nero está en la sala, con su abogado, Milo. Están en el medio de lo que parece una conversación intensa cuando entramos por la puerta, pero se corta inmediatamente. Ambos se quedan en silencio. —¿Cómo te fue? — pregunta Nero, mirando a Amina. —No está mal— responde ella. —¿Bromeas? Estuve increíble— bromeo. —Si vienen objetivos de papel por mí, más vale que tengan cuidado— Nero esboza una sonrisa. —Bien— Asiente. —Pero no llegará a eso. Mantendré a mis hombres aquí las 24 horas del día, los 7 días de la semana, indefinidamente— ¿Pero qué hay de ti? Quiero preguntar, pero mantengo la boca cerrada. —¿Algo que necesite saber? — pregunta Amina, mirando a Milo. —¿Cómo qué? — replica con buen humor. —Ya lo sabes todo— —Claro que si— sonrí

