Capitulo 06
Leonora
Aquella semana en el trabajo fue agotadora. Era viernes y no veía la hora de llegar a casa y alejarme de aquel lugar asfixiante. Contacte Contabilidad era un escritorio grande y en mi sector sólo había mujeres.
- ¡Te has equivocado con la hoja de cálculo, Leonora! - dijo mi jefa, con voz irritada. - ¿Y si la mando así? Hazlo otra vez y, por el amor de Dios, ¡revísalo mil veces antes de entregarme nada!
Me hundí en la silla. Enia era más joven que yo, pero como hija del dueño era bastaante autoritaria.
No bastaba con que yo fuera su víctima favorita, sino que esa semana había estado muy distraída y había cometido algunos deslices, lo que en el mundo de la contabilidad era imperdonable.
Que odiaba mi trabajo no era nada nuevo: me sentía tan triste detrás de ese escritorio, mirando números y hojas de cálculo todo el tiempo... pero era mejor que mis dos últimos trabajos de telemarketing. Allí al menos el sueldo era decente y tenía seguro médico.
- Lo siento, Enia, lo volveré a hacer con cuidado -respondí, reprendiéndome a mí misma y pidiéndole a Dios que me prestara más atención.
Cuando salí del trabajo era tarde y no tuve valor para ir a la escuela de danza. Faltar a clase en la academia de baile era algo muy raro, y sin embargo me sentía tan desanimada.
Aquella fiesta a la que me llevó Kaique fue un puñetazo en las tripas. Empecé a soñar con ambientes más luminosos, ropa bonita y auténtica admiración masculina... pero no cualquier mirada masculina. Aún recordaba a aquel hombre.
Cuando llegué a casa, me sobresalté al ver a Kaique en el salón, sentado en el viejo sofá que habíamos donado, y junto a él estaba mi hermana adoptiva Lisa. Se reían a carcajadas y sólo pararon cuando entré.
- Léo, ¡te has tomado tu tiempo!
- ¿No habías ido al estudio? - pregunté, quitándome el bolso del hombro.
- ¿No has visto mi mensaje? - suspiró ella. - Menos mal que este bombón estaba aquí para darme una habitación. - Abrazó a Lisa.
- Voy a darme una ducha y vuelvo enseguida - dije, sintiéndome demasiado cansada para enfrentarme al comportamiento alocado de Kaique sin ducharme antes.
- Vale compañero, voy a tu dormitorio con Lisa y te espero allí.
- ¿Mi dormitorio? Pero que...
- Tranquila, hermanita - dijo Lisa. - Nuestra madre está volviendo y es mejor hablar lejos de ella. Kaique me estaba contando todo sobre la fiesta del sábado.
Las ignoré a las dos y corrí al baño. Unos minutos más tarde entré en el dormitorio y me encontré a los dos rebuscando en mi armario.
- ¿Qué hacéis en mi armario?
- Tenemos una fiesta en la piscina en casa de Octavio Cerviantes.
- ¿Octavio Cerviantes?
- Es el cumpleaños de su hijo más joven. El guapo no tiene muchos amigos y está un poco desanimado. Su padre está organizando esta fiesta y quiere un montón de gente joven. - Según él, somos una pareja animada y ¡nos ha invitado! ¿No es estupendo?
- Debe ser porque bailaste con casi todos en la fiesta. Suerte que no te vio coqueteando con su guardiasl de seguridad.
- ¡Me gusta vivir peligrosamente!
- ¡Debe ser una casa muy bonita! ¡He leído que esta gente es asquerosamente rica! - Lisa dijo. - ¿Hay alguna posibilidad de que me lleves a mí también, Kaiquezinho?
- ¿De verdad, Lisa no puede venir con nosotros? Te dejas llevar y pronto estaré sola y desubicada, como el sábado pasado.
- Mira, voy a preguntar si puedo llevarte, Lisa...
- ¡Sí!", celebró mi hermana. - Ahora Léo, ¿dónde está ese bikini amarillo que compraste pero nunca te pusiste? ¡Aquí! Lo he encontrado. Mira, Kaique, se probó este bikini en la tienda y ¡era increíble!
- Este color le sentará bien.
- Es una fiesta en la piscina, no puedes usar plancha, te lo advierto...
- Hermanita, ¿recuerdas cuando te trenzé el pelo con una cinta blanca? Lo volveré a hacer y estarás súper encantadora.
- Lisa tiene muy buen gusto - dijo Kaique. - Deberías aprender de tu hermana -sonrió -. - Os recogeré a las dos a las diez de la mañana y cuento contigo, Elizabeth, para arreglar a mi preciosa "novia".
- De acuerdo. - Lisa lo saludó y ambos rieron -. Es bueno llevar un par de prendas más, a estos ricos les gusta alargar sus fiestas...
Todos estuvieron de acuerdo.
Al día siguiente, a la hora acordada, mi hermana y yo estábamos listas y esperando a mi amiga. Llevaba el pelo trenzado con cintas blancas, un vestido primaveral que ocultaba mi bikini y en las manos mis uñas de gel de la semana pasada.
- Iba a prestarte mis gafas de sol, pero me pareció una tontería ocultar esos ojos tan bonitos, hermanita.
- Creo que las gafas me ayudarían a ocultar...
- Madura, Léo.
Kaique nos recogió en un coche de alquiler y unos veinte minutos después llegamos a Vila Olímpia, uno de los barrios más chic que he visto en São Paulo. La finca de los Cerviantes era una mansión arbolada con unas piscinas que impresionarían a cualquiera. El portero comprobó nuestros documentos y luego nos indicó dónde podíamos guardar el coche.
- Es vergonzoso presentarse aquí con este coche", dijo Kaique, ya que el Honda Civic que había alquilado parecía un carrito de helados al lado de los vehículos importados aparcados alrededor de la finca.
- No seas tonto - dijo Lisa, aferrándose a su brazo - No dejes que estas cosas se te suban a la cabeza. Estamos aquí para divertirnos y, quién sabe, tal vez cierres por fin ese trato con los Cerviante.
- Aquí todo es impresionante, ¡de eso no hay duda! - dije, agarrándome al otro brazo de mi amigo. - Pues vámonos. Me alegro de que hayas venido, Lisa.
- Más aún. Nunca había estado en un sitio así - dijo mi hermana, ajustándose las gafas de sol.
Kaique se hizo la señal de la cruz en la frente y, tras un largo suspiro, nos condujo a la zona de fiestas.
Pronto nos recibió la señora Ofelia, que estaba muy elegante con un bañador cuya parte inferior era más bien una minifalda. Llevaba el pelo oculto en un enorme sombrero y sostenía una copa llena de fruta.
- Habéis venido, mi marido estará contento. - Nos saludó con besos en la mejilla y pude percibir el fuerte olor a cigarrillo que desprendía - Vamos, todos a la piscina.
Tiró de Kaique de la mano y yo la seguí, observando detenidamente cada detalle de aquella maravillosa mansión. Los suelos eran todos de mármol blanco y sólo podía imaginar cuánto trabajo debía costar mantenerlos así. Seguramente debían de contar con un equipo de limpieza del más alto nivel.
- Querida, ¡han llegado tus invitados! - anunció Ofelia lo bastante alto como para que la oyeran.
Todos se volvieron hacia nosotros. Había un grupo razonable de personas en bañador circulando por la zona de ocio, la mayoría jóvenes. Nos acercamos a Cristian, el cumpleañero, que estaba de pie junto a su padre, Octavio, otro hombre que debía de ser un amigo y una chica joven.
- Hemos venido a felicitarte. - dijo Kaique, y Lisa y yo repetimos el saludo con besos en la mejilla.
- No me hacía mucha ilusión celebrarlo este año, pero mi padre insistió - dijo Cristian - Este es mi mejor amigo, Víctor.
Todos fueron presentados por su nombre. Me pregunté si la chica que estaba junto a Víctor era su novia o su hermana, porque parecía una adolescente. Mis dudas se resolvieron pronto, ya que Lisa no paraba de decir lo que pensaba:
- ¡Qué mono, Victor, has traído a tu hija! - Oí decir a Lisa.
- Yo no soy su hija. - La chica llamada Patrícia se rió - Víctor y yo apenas nos estamos conociendo. Yo ya tengo diecinueve años.
Víctor se puso un poco rojo y Lisa rió divertida, típico de ella. Luego fuimos a por algo de beber.
- ¿No vais a ir en bikini? - preguntó Kaique. - Disfrutad de la piscina, chicas.
- ¿Qué tramas? - He visto que el bruto que te gustó en la fiesta está aquí.
- Así que...
- Por favor, no hagáis nada - le pedí.
- Deja en paz a Kaique, hermanita. ¡Vamos a divertirnos! - insistió Lisa, cogiendo una bebida de colores y sabor dulce. - Hace tiempo que no nos divertimos juntas, Léo. No seas gruñona, deja que Kaique haga lo que quiera.
Lisa parecía la hermana más joven, no al revés. No sé si porque era adoptada, se había criado de forma mucho más independiente que yo. Lisa era una mujer preciosa: morena con el pelo rizado y aunque era delgada, tenía unas curvas más generosas que yo. En resumen, éramos muy diferentes y quizá por eso nos llevábamos tan bien.
Minutos después estábamos en la piscina luciendo nuestros bikinis. Animada por mi hermana, decidí que debía aprovechar la ocasión y disfrutar de un sábado divertido rodeada de gente guapa. Miré a mi alrededor intentando encontrar al hijo mayor de Octavio Cerviantes, pero no lo encontré. Tal vez fuera lo mejor, mantenerse alejado era más seguro.
- ¿Buscas a alguien? - Lisa se dio cuenta de que estaba buscando a alguien.
- Sólo a alguien que conocí en la fiesta a la que fui con Kaique. Nadie es importante.
Lisa empezó a nadar lejos de mí y no tardó en participar en el partido de polo que tenía lugar en la otra piscina. Encontré un rincón de la piscina donde apoyé la espalda y, cerrando los ojos, me deleité con el calor del sol que nos bañaba en aquel luminoso día.
- ¿Te traigo algo de beber, cariño? - Abrí los ojos y me encontré con un hombre canoso que me miraba sin ningún pudor.
- Acabo de tomarme un batido de frutas, pero gracias por su atención - dije mostrándole el taza que descansaba en el borde
- Soy Ferraz, el amigo de Octavio.
- Soy Leonora - dije, por mucho que no quisiera estrechar la mano de aquel hombre, me sentí obligada.
- Interesante nombre. ¿Estás sola, cariño?
- Estoy con mi novio -respondí con firmeza.
- ¿Así que ese tipo que llegó contigo es tu novio? - preguntó sorprendido. - Eres demasiada arena para su camioncito - dijo el hombre, todavía cogiéndome de la mano.
Sus ojos parecían recorrer todo el tiempo la línea de mi bikini y nunca me había sentido tan expuesta. Retiré la mano.
- Lo siento, tengo que ir al baño. - Salí inmediatamente de la piscina, ¡sintiendo la mirada libidinosa del hombre que podría haber sido mi abuelo sobre mí!
Caminé tan rápido como pude, prácticamente mirando al suelo, cuando tropecé con alguien. Antes de que pudiera disculparme, mi mirada se encontró con el dueño de aquel cuerpo grande y fuerte: Roberto Cerviantes.
*************
Queridos, Roberto ahora es un hombre comprometido y no esperaba volver a encontrarse con Leonora. ¿Podrá resistir la tentación?
Asegúrate de seguir el próximo capítulo ?