En la cama de un hospital, Nancy observó al hombre que estaba acostado con rostro inexpresivo. —¿Quién eres? —murmuró Nancy. A ella se le hacía familiar el hombre que seguía sin recuperar la conciencia, ya le había dicho el médico que no era grave la lesión en su cabeza, pero que si era un paciente crónico de alguna enfermedad congénita. Nancy sintió vibrar su teléfono móvil y miró con disgusto el nombre de la persona, era su Madre. Al final, ella respondió. —Nancy ¿Por qué no fuiste a la cita que conseguí para ti —"¡Mamá!" dijo Nancy molesta con las intenciones de su madre que nunca se detenía. —Se me presentó un grave problema, estoy en el ho... Su madre le interrumpió de nuevo. —¡No importa donde estés, te dije que ese chico era un buen candidato para ser un esposo que provee, é

