—Gwen —dijo Eros en voz baja. La mujer que sentía que su corazón se le iba a salir del pecho dijo. —¿Estas bien? —Eros hizo un quejido, y aunque se quejaba por la herida, esto no era de muerte, Eros solo deseaba que Gwen estuviera junto a él a su lado. —¡Vas a estar bien mi amor! —dijo Gwen, a ella se le soltó la palabra mi amor, enseguida el hombre intentó enderezarse para sentarse, pues se sentía como si había recuperado las energías, sentía que tenía una segunda oportunidad. —Yo… yo no quise decir eso. —Decir qué, ¿acaso ya no me amas mas? —Eros la miraba fijamente mientras le hizo la pregunta. Gwen se sentía nerviosa, ella no quería decirle a Eros que todavía lo amaba. Eros la tomó del brazo y le hizo girar ante él. —Dime, ¿Si me muriera hoy, no tendrías nada que decirme? —de inm

