—El día de la boda— Toda la casa estaba perfumada con rosas rojas, blancas y rosadas, en el momento en que Gwen bajara por la escalera, vió a Eros ahí de pie junto a las escaleras, ella sintió que sus lágrimas se le venían, miró a sus dos hijos varones, estos estaban vestidos en traje oscuro, creado a su medida, parecían pequeñas copias en miniatura de su propio padre. Gwen dijo: —Estas tan lindo bebé —los hijos de ella abrieron sus ojazos en asombro. —“mamá” —dijo Tadeo riéndose más que enojado. —Por que están así, no se resientan por favor mis pequeños —Gwen sabía que sus hijos en el fondo no estaban molestos, pero ella los calmó como toda una mamá gallina. —Esa palabra es solo para referirte a nosotros —dijo Thiago, lo que hiciera reír a la abuela Maria, ella nunca pensó que a tr

