—Hola Gwen —dijo Ralph de pie en la puerta de la habitación de su hija.
—Si —dijo ella con algo de seriedad.
—Lo siento por lo que dije, pequeña —dijo Ralph, que aunque fuera un poco amaba a su hija.
—Esta bien —dijo Gwen, notando la preocupación en el rostro de su padre, la joven preguntó.
—¿Pasa algo?
—Nada —dijo, pero luego aseveró —nada que no se pueda solucionar hija.
—Si, así es —respondió Gwen.
—Bueno, solo estamos perdiendo la Empresa —dijo Ralph después de un momento.
Gwen nunca se había lucrado del negocio familiar, así que ella perfectamente podia seguir viviendo su vida tal como ahora, ella dijo:
—Si todos en casa ahorramos y vivimos con lo mínimo, quizás mejore la condición de la fábrica de zapatos —dijo Gwen tratando de mostrar una solución a su Padre.
—Si, si todos quisiéramos colaborar, ¿no es así?
—Si, así es —dijo Gwen, su padre salió de la habitación y regresó a su estudio, tenía mucho que decidir y trabajar.
Su padre le había sentenciado que ya no daría mas dinero para sacarlo de sus malas decisiones o malas rachas, por lo que debía ingeniar para poder salir de sus apuros económicos.
•••
Tres días después, llegó un hombre joven a casa, él fue el invitado de Linda, los Maena tenían muchos problemas, pero Linda seguía viviendo su vida normal.
El hombre se presentó como el novio de Linda y dijo que buscaba la aprobación de sus padres, al saber ésto, Ralph se sintió tan disgustado con su hija.
Sabía que Linda ya sabia de su compromiso, pero no quería asumir ese compromiso, debía tomar muy en cuenta al señor Eros Graham, quién siempre fue déspota con quienes lo desafiaban.
—¡¿Linda por que hace esto?! —se volvió a la madre y dijo.
—¿Acaso no sabe que ya tiene un compromiso de matrimonio con el único hijo de los Graham? —Ralph realmente estaba enojado.
—Iremos a parar en la cárcel si de esto se entera la familia Graham. —avisó el hombre.
Linda se sobresaltó ante su padre y dijo:
—Mamá dice que estas en la quiebra, ese prometido que me buscaste está en la ruina y tú quieres que me case con él todavía, pues si esa es tu idea, ofrezca a Gwen en mi lugar.
Stefano Caroni escuchaba todo el rollo, por que ante él se estaba discutiendo la situación.
"Así es que esta gente son muy pobres, asi mi madre no le va a gustar que me envuelva con una mujer pobre, pero es que ella me gusta mucho, aunque sea para pasarlo bien mi rato"
Sus pensamientos le hacían referencia a Linda. De pronto preguntó.
—¿Quién es Gwen? —Stefano estaba curioso de oír mencionar a Gwen. Linda respondió con rabia.
—Es mi hermana mayor, es una mosca muerta —Ralph viendo la actitud de Linda la regañó.
—¿Porque hablas así de tu hermana? Vete a tu habitación —habló con mucho enojo.
—Y tu muchacho, vete de aquí, queremos hablar en familia sin extraños —recalcó el padre de Linda.
—Jáh, porque me estás corriendo, ¿sabes quién soy? —dijo molesto el novio de Linda.
Linda se abalanzó sobre él y dijo:
—Espera, no te vayas, mi papá está enojado, pero hasta ahí, no tienes que irte, vamos arriba a la habitación —invitó Linda.
—¿Dónde está el honor del que le mencionabas a tu hermana eh? ¡Linda! haz eso y venderé esta casa y ya no habrá un lugar donde vivas.
Linda se sintió avergonzada delante de su nuevo novio, ella dijo:
—¡Papá, porque me averguenzas así! Ya nunca mas quiero ser tu hija.
En ese momento, una empleada del hogar se acercó y dijo:
—Disculpa señor, llegó el conductor de la casa de los Graham, quiere que su novia vaya al hospital a visitar a su prometido.
El rostro de Linda palideció con una clara señal de nervio, ella volvió a ver a su madre su dijo:
—¡Mamá, te pedí que Gwen se casara en mi lugar con ese hombre! ¿porque no se lo has pedido?
Sally vió a su marido, esperando que él dijera algo al respecto. Éste solo respiró profundamente.
Para la hora de la cena, todos comían se su plato en forma silenciosa, normalmente Gwen no venia a la mesa, pero su padre le pidió venir a acompañar.
Ella encontró extraño a todos, pero no dijo nada en absoluto.
Su padre al hacer el zarangastan ayer por la noche, había prometido a Sally que por lo menos intentaría convencerlo.
Así que al fin tomó el valor y le habló a su hija.
—Gwen, sabes que si Linda no se casa, iremos a la cárcel, tanto tu madre, yo y Linda —Linda tragó saliva, pero Gwen solo había prestado atención a la palabra "madre"
—¡Ella no es mi madre! —gritó Gwen.
—¡Te he criado! —exclamó Sally.
—Al menos, compénsanos con casarte tu en su lugar.
—No haré tal cosa —dijo Gwen enérgica.
—¡Debes casarte tu en su lugar! —volvió a gritar Sally.
Gwen se puso de pié exhausta de todo esto, la estresaba mucho.
—¿No te importa que tu padre vaya a la cárcel? —al menos por ese lado, Sally quería tocar su sensibilidad.
Gwen volvió su mirada a Ralph y dijo:
—Papá, lo siento mucho —dijo con tristeza —, pero para mí el matrimonio es muy sagrado, y se casa una vez en la vida y lo quiero hacer con la persona correcta.
—¿Que dices? —fanfurrulló Linda.
—¡Estoy hablando con mi padre, odalisca, no te metas!
—Tu papá está enfermo —dijo Sally al ver que no lograba convencerle empezó a inventar mas mentiras.
—¿Es eso cierto, papá? —preguntó Gwen muy preocupada.
—Hija, si al menos no tuviera ese problema en mis manos, sería un problema menos, solo me quedaría con lo de la Fábrica nada más.
Gwen quedó escuchando con cautela, y Sally para terminar de convencerla dijo:
—Ese hombre es tan rico que ayudará a tu papá a mejorar la situación de la fábrica después del matrimonio de ustedes dos.
—Solo cásate con él Gwen, después de todo te hemos criado bien.
—Ustedes siempre me dejaron de lado, incluso en los lujos y la vida ostentosa, dime, ¿qué fue lo que me dieron, solo este techo por que yo siempre he trabajado por mi cuenta para cubrir mis necesidades básicas —dijo Gwen.
—Hija, este es el último favor que te pediré, es más, no le pidas dinero para levantar la fábrica a ese hombre después de casarte con él —pidió Ralph a Gwen.
—Esta bien papá, iré a verlo mañana. Si él me vé y me acepta, me casaré para que no vayas a la cárcel, pero no pediré dinero para los otros problemas de la fábrica.
—¿Porque no? —cuestionó Linda, pero internamente gozando sabiendo que su supuesto prometido no tenía "dinero" y se hallaba en la bancarrota.
—Por que es alguien a quien ni conozco, será suficiente con que yo sea la "esposa sustituta" de ese hombre —dijo Gwen.
—¡Gwen! —gritó Ralph, ella se detuvo abruptamente, pero sin voltear.
—¡Gracias hija! —dijo Ralph.
—No agradezcas papá, falta que él me vea y quiera casarse conmigo —dicho eso salió a pasos ligeros del comedor.
Gwen salió al jardín de su casa, se puso a llorar indiscriminadamente afuera creyéndose estar sola. Stefano había llegado porque Linda lo había llamado con felicidad porque se había librado de ese novio inservible, pensaba.
Al ver a una chica pelo castaño claro, complexión delgada y fina, le llamó la atención a Stefano, Linda era de cabello más claro que Gwen y era ligeramente más voluptuosa, Stefano pensó que aquella joven mujer era muy hermosa, se acercó porque era irrespetuoso y atrevido.
—Hola —dijo mirándola con mucho interés.
—Hola —respondió ella limpiando los ojos.
—¿Porque lloras? —le preguntó.
—No estoy llorando, me entró basura a los ojos —dijo Gwen, Stefano sin preguntar se acercó y la tomó del hombro, le dijo:
—Voy a soplar para que esa basurita salga de tus ojos, enseguida la tomó del hombro e hizo lo que dijo haciendo lagrimear mucho a Gwen, ella se asustó bajo el tacto con el joven, se había sentido muy incómoda, pues nunca había estado tan cerca de alguien del sexo opuesto.
—Ya —dijo ella —, ¿ya qué? ¿Te salió la basura de los ojos? —Stefano sabía que no tenía basura en los ojos, pero usó ese dato de pretexto para acercarla más a él y de inmediato se sintió atraído a su suave cuerpo.
Cuando Gwen entró corriendo a la casa, Stefano se puso a reír por un rato, el olor impregnado de esa chica le había quedado en su olfato, le gustaba ella, a leguas se sintió el ardor y picor en sus partes bajas.
Por su parte, Linda volvió a marcar el número de su ahora novio, pero éste se había perdido del radar. Ya no le respondió mas y ese día ya no llegó a verse.
Al día siguiente, alrededor de las diez de la mañana, Gwen estaba tomando un autobús para llegar a dicho hospital, a Gwen no se le dificultaba mucho la caminata, pues siempre le tocaba caminar por ese asunto de que en la residencia donde vivía, no entraba los buses, tampoco los taxis, ella debía caminar mucho para tomar el autobús.
Al llegar al hospital, se sintió muy sudada, ella había llegado a tiempo, pues le gustaba ser puntual y había madrugado, además que aprovechó para despertar mas temprano y preparar un caldo de pollo para el enfermo.
Gwen entró a un baño y se lavó de nuevo, se vistió con ropa limpia y modesta, se cepilló el cabello y se echó un labial brillante con sabor a fruta de cereza, se hizo una coleta de caballo y salió de ese baño con su lonchera de sopa hecha mano, ella pensó, "espero no lo desprecie" con eso de que los ricos no les gusta cualquier cosa y son tan quisquillosos.
—"Ump, ya siento que lo odio" —se dijo para sí misma.
Al llegar, notó la habitación, era todo sencillo sin tanto rollo de lujo o ser del vip. Gwen frunció el ceño, ella entró y saludó a una mujer de mediana edad. Dijo con algo de timidez.
—Hola —la mujer volteó y le devolvió el saludo.
—Hola, es usted la señorita Maena.
—Si, si soy yo —explicó con timidez.
—No se sienta avergonzada, pase, pase adelante —invitó la mujer muy alegre, de reojo vió la lonchera en la mano de la joven.
—¿Y qué traes en la lonchera?
—Es un caldo de gallina, es reconfortante para un enfermo —dijo Gwen.
—Ah, pues ahora que despierte, le das de comer a tu novio.
—¿Novio? —repitió la palabra Gwen, para ella, esa palabra le quedaba muy grande.
La mujer de mediana edad se dió cuenta por las mejillas sonrojadas de Gwen que ella no era la misma señorita Maena, lo que sabía de ella, era que era muy odiosa, arrogante y no movía ni un dedo para ayudar.
Entonces, ¿porque esta chica incluso le traía un caldo para levanta muertos? Su jefe, el señor Eros se estaba haciendo el inconciente y estaba con los ojos cerrados, pero escuchaba todo.
Incluso se había cambiado de habitación para hacerle creer a su prometida que el era un hombre pobre, aunque en la realidad era el joven más rico de su país.
Gwen se sentó al lado de la cama, ella suspiró llevando sus manos al mentón, ella pensó en voz alta, la señora de mediana edad la había dejado sola, la estaban grabando y Gwen no lo sabía.
—Uhhh —suspiró la joven, bajó la mirada y se enfocó en la cara del dizque enfermo, ella dijo lo siguiente:
—"Eres tan guapo que no entiendo por qué tenías que conseguir una novia pagando"
Las palabras de Gwen calaron en el corazón del joven quién permaneció con los ojos cerrados.
—¡Papá me pidió que me casara contigo y eso es lo que haré! Ojalá no seas mala persona para no sufrir mientras dure nuestro matrimonio —dijo Gwen entrecerrando sus ojos de cansancio.
Después de un momento, la mujer de mediana edad entró, ella dijo a Gwen.
—Disculpa, ¿tardé mucho?
—Lo siento no me presenté, soy Nancy, estoy aquí para cuidar de mi sobrino —en realidad Nancy solo era empleada del señor Eros, pero era la jefa de sus guardaespaldas, ahora mismo fungía como su familiar cercano y lo cuidaba.
—Disculpa Nancy, ¿es grave lo que tiene el señor?
—Ah, Eros Graham, así se llama tu prometido —dijo la mujer para que la Joven supiera cómo se llamaba su galán.
—Si los médicos no hacen su trabajo debidamente, pueda que quede en una silla de ruedas —dijo Nancy.
—¡Oh, eso es malo!
—¿Y exactamente que necesita él para curarse? —preguntó Gwen.
—Muchos tratamientos, pero son caros, sería mucho dinero.
—¿De cuanto estamos hablando?
—De dos millones de dólares americanos.
Gwen quedó pensativa por varios segundos. Mientras que una cámara grababa sus reacciones, y Nancy la estaba mirando con mucho cuidado.
—Mi familia no lo sabe, pero mi abuelo Randon Maena dijo tenerme un dinero como herencia, quizás ese dinero ayude al señor Graham a no quedarse en una silla de ruedas.
Nancy se acercó a Gwen muy sorprendida y dijo.
—¿Harías eso por él?
—¿Por un hombre que acabas de conocer?
—Si, todo este tiempo me he mantenido de lo que yo misma gano trabajando, puedo seguir haciendo eso, el dinero que mi abuelo tiene es mi parte de herencia, me lo dijo hace una semana —explicó Gwen.
—Si —dijo Nancy.
—Bueno, vendré mañana a visitarlo, tengo que irme ahora —dijo Gwen —curiosa Nancy preguntó.
—Señorita Maena, ¿Tienes hermana?
Gwen medio titubeó y dijo :
—Si, tengo una hermana menor que yo.
—Oh —exclamó Nancy.
Al irse Gwen, Eros se levantó de un salto, él se puso de pié y dijo:
—Investiga quién es ella, ella no es Linda Maena.
—Señor, ya había investigado a la familia de su prometida, y si tiene una hermana, en este caso por ocho meses mayor que tu novia Linda.
—Entonces, ella es la hermana mayor de Linda? ¿me quieren ver la cara mandándome a una esposa sustituta?
—Señor Graham, no sé porque te enviaron a esta señorita, pero te aseguro que es mejor que Linda —dijo Nancy.
—¿Que más has investigado? Ella es una maestra de las mentiras —dijo Eros.
—¿Señor, odia a su novia porque la odia?
Eros hizo un repentino silencio, era como preguntarse si en verdad la odiaba.
—Bueno, voy a echar al cesto de la basura la sopa que esa chica trajo, no vaya a ser —dijo Nancy probando la reacción de su jefe gruñón.
—Déjalo sobre la mesa —lo revisaré luego —dijo el hombre haciendo que Nancy se riera de él a escondidas.
Nancy sabía que esa chica no había sido indiferente a su jefe en primer lugar.