4.

1319 Words
Lo primero que Henry hizo al día siguiente fue llamar a Abril para preguntarle la dirección de trabajo de Leonardo, independientemente de su sobrina debía ajustar cuentas con él y que respondiera por lo que le hizo a su hija, así que ella se lo dió sin pensarlo pero diciéndole que tuviera cuidado. - tío por favor, no hagas algo de lo que te puedas arrepentir - tranquila sobrina, solo voy a hablar y él debe decir sí a todo y hacerlo por el bebé que están esperando. Y no te preocupes ella no te volverá a molestar - ¿que más podría hacerme? Pensó con ironía. Ya había arruinado su boda. - ok, cuídate tío Henry - hasta luego Abril. En cuanto colgó se dispuso a tomar su coche y aprovechar su hora de almuerzo para ir a verlo. Llegó a la empresa donde le dieron un gafete de visitante y cuando entro en el cubículo, lo tomo por la camisa con sus puños sorprendiendolo. Miró el celular sobre el escritorio que tenía una conversación abierta justamente con Camille. - hey ¡¿Que hace!? - al ver que era su futuro suegro éste se puso pálido - eres un pedazo de mierda desgraciado y todo el mundo va a saber que embarazaste a una niña, vas a responder por ello. - gruño entre dientes. Leonardo no supo que decir ya que todos comenzaron a murmurar viendo la escena - ¿entonces? - lo sacudió para que diera muy bien la respuesta - Camille sabe que me haré cargo - le dijo Leo recomponiendose y soltándose del agarre de los puños - sé que lo que hice no estuvo bien pero asumo las consecuencias. Ahora váyase por favor, iré a su casa en cuanto salga de aquí. - por supuesto que sí, y no veo otra solución que casarte con ella antes que se empiece a notar su barriga. Repito, vas a hacerte cargo de todo porque le quitaremos el apoyo si no hace lo que le decimos. - ciertamente lo haré señor. Si Camille me acepta - nosotros tomamos la decisión por ella. - respondió Henry altanero - se casarán en un mes y a ésta si que no la vas a dejar plantada - dicho esto se fue dejándolo con la palabra en la boca. Sabía que debían hablar todos largo y tendido pero lo principal ya estaba aclarado. Mientras caminaba por los pasillos de la gran oficina de vuelta a la salida, le dijo a muchos de sus compañeros lo que había hecho Leonardo, por supuesto eso no le gusto a su jefe quien lo llamo inmediatamente al despacho. *** Mientras tanto Keyla seguía intentando convencer a Abril de crear una cuenta Tinder que no perdía nada con hacerlo, solo por la simple curiosidad. - cuando lleguemos a casa - le dijo como respuesta pero llevaba horas intentando y nada. Estaban de compras por el centro comercial y la morena estaba muy dispuesta a un cambio de look. - bien, te ayudaré - le guiño el ojo y siguieron al siguiente local - me encanta que estés de vacaciones al fin, tenemos todos estos días para hacer muchas cosas y no puedes negarte. Debes liberarte. - esas palabras le gustaron. Liberación. - ¡bien! Eso haremos Solo en el día Abril tenía oportunidad de estar en la privacidad de su habitación ya fuera trabajando en su programa o mirando las r************* , pero estar tranquila sin las conversaciones bombardeo de su prima. ¿de dónde se apagaba? Entraron a un salón de belleza que estaba vacío y sin más se sentó en una de las sillas. - hola. ¿alguien puede ayudarme por favor? - hola. ¿Que puedo hacer por ti? - ella le explicó que quería un cambio de color y un corte. Abril pretendía deshacerse de su larga cabellera. Pero Keyla no la dejaría - Abril - suspiro abriendo los ojos para mirarla a través del espejo del salón - ¿Si? - ¿estás segura? - frunció el seño. Le pareció extraño ya que a ella no era de las que hacía un cambio tan extremo. - mira, no lo cortés así. Te vas a arrepentir. - dijo - por favor no. - Abril creyó que su prima estaba a punto de llorar - ok, solo corta un poquito más de las puntas - la estilista la peino y tomó el cabello para mostrar lo que iba a cortar. - ¡sí, está perfecto! - brinco Keyla afirmando, estaba bien cortarselo un poquito más arriba de la cintura, solo un centímetro. Ésta lo hizo y el cabello cayó al suelo. - bien, lo quiero castaño claro dorado - iba a pasar de n***o azabache a una casi rubia. - esto tomara tiempo, iré por café - no entendía porqué coño a algunas mujeres les daba por cortarse el cabello cuando terminaban una relación y luego quedaban luciendo como Dora la exploradora. - te agradezco si me traes uno Key. Y también por querer levantarme el animo, eres la mejor. Pero debes tener cosas que hacer, no puedes estar pendiente mi todo el tiempo. Estoy bien no te preocupes - repitió ya volviéndose su mantra. En teoría lo estaba aunque seguía con el corazón herido... Y disimuladamente la quiso echar... Y quizás eso era lo que le hacía falta, irse de vacaciones pero sóla. - ¿Segura? - sí. - bien, entonces te traere tu café y haré buen uso de esta aplicación - se levantó de la silla - un momento ¿a dónde iras? - giro la cabeza y la estilista se detuvo tuvo para no dañarla - tengo una cita con un chico lindo así que me arreglaré yo también - ¿De ese Tinder verdad? - la señalo con el dedo - sip. Pero es totalmente adecuado, creeme. - Keyla por favor... - si había algo que Abril no podía hacer era controlar a su efusiva prima. - mantén tu ubicación activa. No quiero que la policía llegue a casa a media noche diciendo que te encontraron muerta. - ay no seas exagerada. Pero está bien. - cinco minutos después le llevo su café y se despidió - ¡adiós, te quiero! - le grito yéndose. De nuevo mirando al espejo se mantuvo quieta dejando que la chica de nombre Daniel hiciera magia en su cabello. Lo que logró exitosamente en cuatro horas ya era muy largo y abundante. - me encanta - dijo revoloteando su melena frente al espejo y lo bueno era que no necesitaba mucho maquillaje, siempre iba sencillo y bonito, o sin una gota y estaba hermosa. Pago en la recepción y salió del salón, compro algunas cosas más como shorts, algunos vestidos y sandalias, también tacones, jeans y blusas, incluso joyas sencillas. Prácticamente estaba renovado su closet gastando la mitad de sus ahorros pero se lo merecía. Llegó a casa muerta de cansancio lo suficiente para no cocinar y pedir domicilio del restaurante de su padre. Se detuvo al pasar de nuevo por el espejo y le gustaba lo que veía, era una nueva Abril, físicamente y también un poco menos triste, y más rubia. Se tiró a la cama mirando al techo, se preguntó ¿qué había hecho mal? sin embargo el problema no era ella, se esforzó mucho para complacer a su ex novio en casi todo y tenía momentos románticos con él, y él tenía la costumbre de llevarle bonitos detalles de vez en cuando. El sentimiento se estaba poniendo extraño en su corazón y no quería sufrir más, no quería nada serio con nadie y estar un tiempo sola. Quizás hacer uso razonable de esa aplicación y volver a la caza como dice Keyla, cosa de una sola noche. Lo único que pensaba era el hecho de extrañar a su madre y que algún día volverían a estar juntas.
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