CUMPLEAÑOS Hoy cumplo exactamente 71 años. Y como siempre me sale del coño hacer lo que me da la gana, he decidido que esta noche no habrá velitas románticas, ni regalos con lazo, ni fotos de familia con sonrisa falsa. Voy a organizar una bacanal de cumpleaños como Dios manda. He seleccionado solo a los que sé que van a darlo todo sin poner cara de asco ni pedir agua: mi hijo Francisco (46), mi hija Censi (40), mi marido José (80), mi sobrina Bárbara la amazona (56), mi nieta Sofía, la hija de mi Francisco (19, ya una zorra legendaria del pueblo), el monitor del gimnasio Víctor (46), mi vecina y cómplice Inma (45) y, por supuesto, el suegro de Inma, ese viejo cabrón de 74 años con un nabo gordo como una berenjena madura y unos huevos colgantes como dos melones podridos. He preparado el

