Ay, hijas mías… qué cosas tan fuertes han pasado este año. Estamos ya a finales de mayo de 2016 y la familia se ha vuelto más puta y más loca que nunca. En primer lugar ha habido un cambio en la casa de mi hijo Francisco. Todo empezó una noche de abril. La mujer de Francisco (esa menudita de tetas firmes y coño siempre depilado) explotó. Llevaba meses aguantando rumores, miradas, olores a sexo en la ropa de su marido y de su propia hija Sofía. Esa noche llegó a casa antes de tiempo y pilló a Francisco y a Sofía en el salón: él sentado en el sofá y ella a horcajadas, cabalgándolo despacio, con las tetas grandes botando y gimiendo “papá… más profundo… fóllame como a tu puta”. La mujer se quedó en la puerta, blanca como el papel. No gritó. Solo dijo con voz temblorosa: —No puedo más. Esto
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


