bc

The queen moon

book_age18+
318
FOLLOW
2.3K
READ
dark
time-travel
fated
second chance
kickass heroine
king
drama
bxg
kicking
mythology
pack
magical world
rebirth/reborn
cruel
sassy
like
intro-logo
Blurb

Morí. Así, sin anestesia. Una emboscada, una granada, y un puñado de traidores volando por los aires conmigo. Fui la heredera de un clan mafioso. Fui temida, respetada... hasta que mi propia hermana me apuñaló (metafóricamente y luego literalmente). Y justo cuando pensaba que lo peor era estar muerta, despierto en un palacio de época con un camisón ridículo, rodeada de doncellas que me llaman “alteza”. Ahora soy Abigaíl, cuarta princesa de un imperio decadente, con hermanas igual de asesinas y una trama sacada de una novela que, oh sorpresa, ya leí en mi vida pasada. Solo que esta vez… soy la protagonista. Una que está destinada a morir antes de transformarse en lo que realmente es: una licántropa. ¿El problema? Si muero, el rey del norte —también conocido como el lobo más temido del continente y mi alma gemela— declarará la guerra. Otra vez. ¿Sobrevivir en un mundo medieval lleno de cuchillos escondidos, bailes diplomáticos y reyes con colmillos? Suena complicado. Pero yo soy Luciana Ricci. Me crié entre pistolas, traiciones y códigos de honor rotos. Y si esta historia quiere que muera… va a tener que pelear por ese final.

chap-preview
Free preview
capítulo 1
CAPÍTULO 1 Dolor. Un ardor que nacía en el pecho y se extendía por cada rincón del cuerpo. Eso fue lo último que Luciana sintió antes de que todo se volviera oscuridad. Y después… solo blanco. Blanco cegador. Blanco molesto. Blanco insoportablemente perfecto. —¿Estoy en un bendito consultorio de dentista o qué? —murmuró con los labios secos mientras intentaba abrir los ojos—. O morí... ¿Sí? ¿Esto es el cielo? Qué cutre. —No, señorita Luciana, esto no es el cielo —respondió una voz grave que retumbó por toda la habitación sin origen visible—. Técnicamente, ni siquiera estás viva. —Ah, genial. ¿Estoy muerta y me habla un fantasma? —Muerta, sí. Pero no permanentemente. Tengo una oferta para ti. Luciana rodó los ojos. O lo habría hecho, si supiera dónde demonios estaban sus ojos en ese momento. —A ver... ¿esto es tipo trato con el diablo? Porque spoiler: ya hice negocios con gente peor. Dirigía un maldito clan mafioso, ¿recuerdas? —Lo recuerdo. También cómo explotaste a todos en la emboscada. Un cierre… explosivo. Muy tú. —Una se lleva sus enemistades a la tumba… y a ellos con ella —sonrió con sorna—. ¿Y bien? ¿Qué clase de segunda oportunidad estamos hablando? —Te enviaré a otro mundo. Uno peligroso, impredecible. Tendrás que sobrevivir, evitar una guerra y... —¿Y? —...y no causar más caos del necesario. —Uf. ¿Y si me niego? —Irías directamente al infierno. —¿Y con quién me encontraría allá? ¿Con mi hermana traidora? ¿Con mi padre asesino? ¿Con mi exnovio psicópata? Vaya fiesta. —Luciana... —¡Está bien, está bien! Acepto. Pero si me toca limpiar establos o ser una campesina llena de piojos, juro que volveré solo para patearte la entrepierna, voz sin rostro. Un zumbido vibró en el aire. Y luego… oscuridad. ** Al despertar… Un aroma a lavanda, incienso y vendas impregnadas con hierbas le invadió los sentidos. La luz ya no era blanca artificial, sino dorada, cálida, traspasando cortinas de terciopelo. Luciana parpadeó varias veces, y lo primero que vio fue… un techo ornamentado. —¿Qué mier…? Una puerta se abrió con fuerza. —¡Alteza, despertó! Luciana frunció el ceño al ver a la joven que entró con ojos llorosos y una sonrisa de alivio. —¿Alteza? ¿Qué clase de cosplay es este? Intentó incorporarse, pero un dolor punzante la hizo quejarse. —¡No, no, no se mueva, señorita! Sus heridas… aún están abiertas —gimió la muchacha, acercándose con una toalla húmeda. Luciana la observó con desconfianza. —¿Quién eres tú? —Soy Liana… su doncella. Oh, gracias a los dioses que está viva. Esta vez casi la matan. Creo que debería considerar aceptar el compromiso con el emperador del norte. Él podrá protegerla… si se queda aquí, sus hermanas volverán a intentarlo. Luciana se quedó en silencio. "¿Dónde demonios estoy?" Recorrió la habitación con la mirada: cortinas bordadas, muebles antiguos, candelabros encendidos con fuego real, nada de electricidad. Un tocador con frascos de perfume. ¿Y esa bata de dormir con encaje? ¿Y esa muñeca de porcelana que parecía mirarla desde la esquina? "No, no, no, no…" —Perdón… ¿me has dicho “alteza”? Liana se detuvo, parpadeando. —Sí… ¿sucede algo? —No sé dónde estoy —admitió Luciana, tensa como una cuerda de violín. —¡Por los cielos! ¡Voy a llamar al médico real! —¡No! Es solo... estoy algo aturdida. Dime... ¿cómo me llamo? La doncella se detuvo en seco. Tragó saliva con un sonoro “glup”. —Su nombre es… Abigaíl, alteza. Cuarta princesa del Imperio de Normalia. Luciana la miró sin parpadear. —¿Es una broma? —¿Se siente mal? ¿Ve doble? ¿Recuerda qué día es? —Recuerdo que exploté a cinco traidores con una granada y que ahora estoy atrapada en una telenovela de época sin Wi-Fi —masculló. —¿Eh? —Nada. ¿Qué me pasó? —La primera princesa… Anet… la atacó. Usted hablaba con su prometido y… ella… se sintió ofendida. —¿Ofendida? —Le arrojó una copa, luego la empujó por las escaleras del invernadero. —Qué sutil forma de “ofenderse”. Luciana —ahora Abigaíl, aparentemente— se quedó en silencio. La cabeza le latía con fuerza, y entonces, como una catarata, imágenes invadieron su mente: un cuerpo frágil, una madre ausente, tres hermanas frías, un padre emperador, promesas de boda, un castillo, y… sangre. Demasiada sangre. —Me quieren muerta —dijo con calma, sus labios tensándose. —¿Perdón? —Dije que necesito té. Fuerte. Y un mapa de este lugar. Y ropa decente. No puedo enfrentar conspiraciones en camisón. Liana, confundida pero obediente, corrió a cumplir sus órdenes. Luciana hundió la cabeza en la almohada, exhalando hondo. —Genial. Me matan en mi mundo por ser heredera de un imperio criminal… y me reencarno como princesa con hermanas igual de psicópatas. Lo único constante es la puñalada por la espalda. Entonces recordó lo que aquella voz le dijo: "Evita una guerra…" —¿Y si la guerra ya empezó? —susurró. Y otra frase resonó con fuerza: "Su nombre es Abigaíl... cuarta princesa del Imperio de Normalia." Luciana se quedó en silencio. No porque no supiera qué decir, sino porque su cerebro acababa de colapsar. —No puede ser... —susurró—. ¿Abigaíl? Ese nombre. Lo había escuchado antes. No... lo había leído. *** Hace años, aburrida durante una vigilancia nocturna en una guarida mafiosa, Luciana había leído una novela vieja que encontró en la biblioteca familiar. Una historia gótica, oscura y bastante absurda… con sangre, castillos y hombres lobo. La protagonista: Abigaíl. Princesa. Cuarta hija. Marginada por sus hermanas. Pero lo más importante: su madre había sido una loba nómada que murió al dar a luz, sin revelar jamás su identidad ni la herencia oculta que transmitía. Abigaíl era mitad licántropa. Su transformación debía ocurrir al alcanzar la mayoría de edad. Pero no llegó a cumplirla. Fue asesinada. Por sus hermanas. Por celos. Por miedo. Y entonces apareció él. Kilian. El Rey del Norte. Un licántropo puro, nacido de una estirpe antigua, que llevaba años buscando a su luna, su compañera destinada. Y cuando supo que su luna había muerto antes de encontrarlo, declaró la guerra al Imperio de Normalia. El emperador, sin saber la verdad, creyó que el rey solo codiciaba su trono. Ignoraba que, en realidad, su hija había sido la última esperanza de paz entre humanos y licántropos. Luciana soltó una risa amarga. —¡Por supuesto! Reencarno como la protagonista de una tragedia romántica con pelos y colmillos. ¡Y encima soy una loba con fecha de activación bloqueada! La puerta se abrió y Liana entró con una bandeja de té y galletas. —Su infusión, alteza… ¿está... bien? —Depende. ¿Se puede cambiar de historia a mitad de libro? —¿Eh? Luciana tomó la taza, aún temblando ligeramente. —Gracias, Liana. ¿Dijiste que me atacaron por hablar con el futuro prometido de una de mis hermanas? —Sí, alteza. La princesa Anet la vio conversando en el jardín con el... la empujó por las escaleras. Luego dijo que usted “se cayó sola”. —¡Qué original! Se acomodó con esfuerzo, mirando el vapor del té como si esperara que le diera respuestas. —Y dime… ese emperador del norte… que mencionaste antes, ¿tiene nombre? —Sí, alteza. Se llama Kilian. Kilian Aurelian Luperca. Rey del Imperio de Theron. Luciana casi escupió el té. —¡Obvio que se llama así! ¡El protagonista lobo! ¡Con nombre de shampoo premium y trauma emocional! Y entonces lo supo. La novela no era solo un recuerdo. Era una advertencia. Una guía. Una trampa. Abigaíl moriría si no despertaba su sangre. Y cuando cumpliera la mayoría de edad… la luna la reclamaría. —Liana. —¿Sí? —Tráeme todo lo que tengas sobre Kilian. Sus movimientos, sus gustos, sus horarios… su dieta, si puedés. —¿Su dieta? —¡Todo! Y un espejo. Y papel. Y alguien que sepa de lobos. —¿Lobos? —Larga historia. Después te cuento. Luciana se quedó sola, con el corazón acelerado y una nueva convicción. No iba a morir como una princesa ignorante. No iba a repetir una historia escrita por otros. Iba a sobrevivir. Y si el rey lobo pensaba que encontraría a su luna llorando en una torre… Más le valía prepararse. Porque esta vez, su luna tenía garras. Y planeaba usarlas.

editor-pick
Dreame-Editor's pick

bc

Venganza por amor: Infiltrado

read
64.8K
bc

La embarazada sacrificada

read
3.2K
bc

Mafioso despiadado Esposo tierno

read
26.0K
bc

Prisionera Entre tus brazos

read
102.0K
bc

Una niñera para los hijos del mafioso

read
55.6K
bc

Eres mío, idiota.

read
3.6K
bc

Profesor Roberts

read
1.7M

Scan code to download app

download_iosApp Store
google icon
Google Play
Facebook