La semana transcurrió con altibajos, aprendí a hacer tareas que jamás en mi vida había tenido que hacer, si bien tampoco es una experiencia que deseara tener y menos en la forma en la que se ha dado, debo admitir que también me ha ayudado a valorar las cosas que daba por hechas, yo siempre había tenido un tazón de sopa caliente, un suave pan horneado, un pedazo de carne guisada disponible en la mesa, sin embargo, desconocía la enorme labor que se requiere en la cocina para poder prepararlo, desde conseguir los ingredientes y asegurarse que sean frescos, hasta lavar todos los instrumentos que se usaron para prepararlos y dejar impecable la cocina después de cocinar. La señora Alva, junto a otros sirvientes, me han ayudado a aprender a realizar los diferentes oficios, aunque para ser since

