Prologo
Dicen que la vida de los seres humanos es solo un alquiler, y nuestro cuerpo es solo el recipiente el cual contiene nuestras almas. Quizás es realmente así, pero la madre de Ruya siempre decía que el espíritu abandona el cuerpo para ir en busca de un recipiente mejor en el más allá, cuando Ruya escuchaba decir eso a su madre siempre sonreía ya que ella no creía en ello.
Hoy cumpliría cuatro años sin su madre, y sin mi hermano, hoy es un día gris para ella, y aunque por dentro disimulara que todo está bien, no puede ignorar que su alma este llorando en silencio, ante aquella adversidad ella prometió no llorar más y seguir adelante así querría verla su madre. Pero algunas veces piensa ella
《 ¿Que sería de su vida si su madre decidera de no viajar a otro País y tomar el cargo de un nuevo trabajo? 》
Lo cierto es que a un mes de que vinieran a vivir en Ankara, el destino decidió que le arrebataría las vidas de las únicas personas que tenía en su vida, aquellas personas era todo para ella desde todo los aspectos que se pueda mencionar la palabra Felicidad. Su madre era una mujer soltera, una más de las tantas que hay en todo el mundo, ella era el eje, el pilar que sostenía el mundo de Ruya para seguir adelante.
Y aunque su hermano y ella no supieran el idioma oficial de Ankara, ellos seguían sus raíces que era el idioma oficial, pero la madre no, ella manejaba tres idiomas el turco, inglés y el español, lo cual fue gracias a eso que su jefe decidió trasladarla aquí en Ankara, ella era una ejecutiva en arias del bufete de abogados de las empresas de Marketing.
Cada noche Ruya tenia las misma pesadillas, una en donde ella va caminando por los largos pasillos de aquel hospital, hasta llegar a las puertas de la morgue, abre la puerta para entrar en ella y vivir el dolor más grande que ha experimentado en toda su corta vida, la de reconocer el cuerpo de su madre y la de su hermano. Dios sabe del dolor que lleva por dentro cada día de su existencia, cada lágrima que ha derramado por el infortunio que le toca vivir.
Hoy camina de la mano de la hermana del orfanato que la ha recogido, mientras que ve a otras madres pasar con los hijos, algunos peleando por cosas sin importancia, piensa que la vida es injusta en algunos aspecto, mientras que ella lamenta por la pérdida de su madre y hermano, otros solo discuten por tontearías.
Con respecto a su verdadero padre, nunca lo ha conocido, desde su uso de razón no sabría ella lo que es tener un padre, uno en el cual te abrase, te cuide, y te oriente buenas enseñanzas, para que el día de mañana seas una buena persona, algunas veces piensa ella que no eran frutos del amor, y que vinieron al mundo por decisión de la madre. Nunca tuvo la necesidad de buscar a su verdadero padre, para ella no era una necesidad de conocerlo y menos de tenerlo en su vida.
Solo el tiempo haría que aquella joven apaciguara sus heridas ocasionadas por el capricho de la vida, solo ella tendría la decisión de sus propios actos, con ayuda de la hermana del orfanato y de sus integrantes harían que ella se sintiera una hija, hermana y amiga más del nuevo hogar donde pasaría toda su niñez.
《 ¡El destino acompaña a los valientes y maneja a los cobardes! 》