Capítulo 4
Iba camino a ese bar de mala muerte, donde mis dos amigos estaban muertos de borrachos.
¿Qué hacían en estos lugares?
Ni yo se la respuesta para eso, solo sé que ella me llamo, y me dio la dirección para venir por ellos.
Malditos irresponsables recién estábamos empezando la semana y ellos ya estaban de borracho, no me importa, pero joder yo siempre tenía que venir a buscarlos.
Estacione mi jeep al otro lado de la calle, al mirar por la venta ahí estaba apoyada sobre la pared con las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta roja de cuero, su cabello se agitaba por la leve brisa que se había levantado.
Me baje de mi auto y camine con toda la seguridad del mundo hacia donde se encontraba ella, con mis amigos borrachos en el suelo.
─Hola ─ salude
─ Por fin llegas joder, he perdido valioso tiempo ─ exclamo molesta
─ ¿disculpa? ─ pregunte sorprendido
─ ¿eres sordo? Recoge a tus amigos y vete de aquí, este no es lugar para niñatos de papi ─ su voz era tranquila pero dura, y en realidad estaba molestándome, ¿Quién mierda se cree ella?
─ Ni siquiera me conoces para tratarme así, no seas grosera.
Ella soltó una carcajada llena de sarcasmo y burla
─con solo mirarte bonito ─ pronuncio en otro idioma que yo no entendí─ mira, toma a tus estúpidos amigos y vete.
Estaba por entrar nuevamente aquel bar de mala muerte con olor a orina de gato callejero, pero yo no soy alguien que se quede callado.
─tu no deberías estar aquí, eres una mujer y te pueden hacer cosas terribles, mejor porque no te devuelves a tu burbuja Ariel─ ella se detuvo a medio camino se giró lentamente fulminándome con su mirada
─Me llamo Ayleen no Ariel y la próxima vez que me vuelvas a decir algo así te romperé esos bellos dientes ─ amenazo acercarse a mi
─ No te tengo miedo anabelle ─ di un paso hacia adelante, eliminando cualquier línea de separación, ella es un poco más baja que yo, nuestros alientos chocaron, mientras nos desafiábamos en silencio.
─Me vuelves a llamar otra vez por otro nombre y te jodes.
Tenía la mandíbula apretada, como si estuviera aguantando las ganas de golpearme.
─yo hago lo que me dé la puta gana.
─pues ¡vete a la mierda! ─ me dio un pequeño empujón con su dedo índice
─Bueno pasaje para haya en estos momentos no hay ─ me burle dando un paso hacia atrás, dejándola con una mirada llena de furia, mire sus manos tenía los puños apretados con sus nudillos blancos ─ ahora ¿me podrías ayudar a llevarlos al auto?
─ ¿me estas jodiendo?
─ sabes que ¡vete a la mierda Ariel!
Colapse es una maldito lunática esta mujer, no sé cómo me interese en ella, definitivamente esta mujer es una de esas locas intensas, de esas que tienen sexo y luego piensan que son novios y te persiguen hasta que tienes que ponerle una maldita orden de alejamiento.
Después de tener a Fredy y jose ya sentados en mi jeep, y que ella no ayudo en nada.
Solo se dedicó a mirar de brazos cruzados apoyada en la pared de aquel horrible bar.
Me estaba subiendo a mi todo jeep
─de nada ─ hablo ella logrando que me detenga
─ espero no tener que verte más maldita loca de mierda.
─pues te jodes principito.
Puse en marcha mi jeep y me fui de aquel espantoso lugar, puede ser muy hermosa Ayleen pero esa una loca, es una mujer que debe tener un problema muy grande para ser así de rara, si esa es la palabra es una mujer rara.
Sin poder evitarlo mire por el retrovisor, ahí estaba ella de brazos cruzados con un hombre frente a ella, tomándole el rostro mientras le acariciaba las mejillas.
Vaya al parecer la loca tiene novio.
(…)
Estaba entrando al salón, estaba cansando después de no haber dormido nada por culpa de mis dos amigos los cuales se encontraban dormidos en sus asientos con anteojos de sol.
Me senté en el último asiento el cual era el único que se encontraba vacío.
El profesor entro hoy nos tocaba nuevamente con el Sr. Morgan. Llevábamos más de 30 minutos de clase cuando la puerta es abierta, el salón quedo en silencio todos observábamos como Ayleen entraba en el salón sin siquiera haber golpeado antes de entrar.
─Señorita Montecinos, lleva más de media hora de atraso ¿me podría decir a que se debe tu atraso?
Ella camino directo a donde estaba yo, nuestras miradas se cruzaron por segundos, desgraciadamente mi lado era el único que estaba desocupado, ella se sentó de brazos cruzados
─ puede continuar con la clases─ hablo ella al Sr. Morgan el cual no sabía que más hacer así que continuo con la clase.
Todos en el salón la miraban, en realidad muchos le temían ella parece la perfecta brabucona de todo el instituto, pero hay una diferencia ella no habla con nadie, solo con sus hermanas.
Es una mujer fría, arrogante y hermosa las armas más poderosas, ella puede tener a este instituto a sus pies si así ella lo quisiera, pero no hay algo en ella que esconde detrás de todo ese aspecto de chica ruda.
La clase había terminado normal, termine de guardas mis cosas, para salir del solitario salón, ya todos se habían marchado Ayleen fue la primera en marcharse.
─Principito ─ hablo Ayleen mientras entraba al salón de forma intimidante
─ ¿Qué sucede Ariel? Me has extrañado.
─Te gustaría, vine a disculparme por cómo me comporte ayer ─ plop si estaba sorprendido ¿ella me estaba pidiendo disculpas?
─ ¿te golpeaste la cabeza? ─ me burle ─ o tu novio te hizo venir tantas veces que se te quito lo amargada
─Eres un maldito perro estúpido ─ estallo en furia ─ no sé cómo me vine a disculpar, no sé en qué estaba pensado.
─ En que ayer te comportaste como una maldita loca.
─ Jodete Erick Wilson─ se acercó a mí
─Pues jode tú también Ayleen Montecinos
Nuevamente estábamos tan juntos como ayer en la noche, no había espacio entre los dos, nuestros pechos se rozaban, estaba a centímetros de su rostro.
Sin pensarlo mis manos tenían vida propia, comenzaron a recorrer la piel desnuda de sus brazos, su piel se erizo ante mi tacto, sentí como su pecho comenzaba a subir y bajar con dificultad.
Su mirada estaba en mis labios al igual que mi mirada estaba en los suyos. Seguí recorriendo su piel con la yema de mis dedos, hasta llegar a sus hombros descubiertos, toque su cuello, su clavícula desnuda.
Volví a mirar su rostro, tenía sus ojos cerrados mientras disfrutaba de mi recorrido, su piel ardía bajo mis dedos, sentí como su pulso se agitaba cada vez que la tocaba.
Ella soltó un suspiro al igual que yo, me sentía atrapado en su piel estaba hipnotizado acariciando su piel
─Erick te estamos espe…
Fredy interrumpió en el salón, sus ojos se abrieron y su boca formo una gran “oh”
─ Lo…siento…em yo…me voy ─ logro pronunciar
─ Espera, con Erick ya habíamos terminado de hablar ─ hablo Ayleen dando media vuelta y saliendo de aquel salón
─ ¿pero qué mierda fue eso? ─ hablo Fredy tocando su cabeza ─ diablos se podía sentir la tensión en el aire.
─Estás viendo cosas donde no son, esa mujer es una loca se me han quitado todas la ganas de tenerla en mi cama.
─Increíble
Fue lo último que pronuncio. Salimos del salón de clase para dirigirnos un pequeño espacio de descanso al aire libre, con mesas y árboles. Algunos leían otros conversaban otros comían una pequeña merienda para durar hasta la hora de la comida.
Al llegar a nuestra mesa me sorprendió mucho ver a María junto a Caleb conversando bueno más bien Caleb le conversaba y ella solo escuchaba mientras apoyaba su cabeza en una de sus manos.
Astrid estaba disfrutando un café con un muffin, mientras que jose estaba metido de lleno en su teléfono celular.
Con Fredy nos sentamos en la pequeña mesa, me senté junto a Astrid quien ni siquiera se fijó en nadie.
Fredy acomodo sus brazos en la mesa y acostó su cabeza en ella, no le había basto dormir en el salón de clase también iba a dormir en el reseco de veinte minutos.
─Al parecer tu hermana no está muy entretenida con Caleb ─ Astrid levanto su cabeza para mirarme fijamente
─Es que el la aburre ─ se encogió de hombros
─Pero entonces porque no simplemente lo corta.
─Porque aunque le aburra a ella le parece atractivo, es un poco superficial ─ me dio una pequeña sonrisa
─ ¿y tú otro hermana? ─ En realidad no sé porque pregunte por ella, simplemente esas palabras salieron de mi boca
─Ayleen es alguien que no le gusta dar explicaciones.
Eso fue lo último que hablo, para volver a quedar en silencio.
(…)
Las clases terminaron de forma tranquila, Ayleen no la volví a ver, se marchó del instituto y no quise volver a preguntar más por ella.
Lo que paso durante la mañana en el salón de clase aun me tiene pensando en muchas cosas. Nunca había sentido esta conexión con ninguna otra mujer, sé que está mal porque aunque no la conozca sé que está rota y yo no quiero romperme por ella, si suena como un maldito egoísta pero no estoy dispuesto a entregarme a una persona y que me rompa.
Por eso es solo follar sin compromisos
Sin enamorarse
Sin ataduras
No hay que comprometer el corazón porque al final terminara dañado y es un dolor que yo no quiero volver a pasar.